lunes, 30 de enero de 2017

Trump y México.

Estamos por terminar el primer mes del año 2017, y el panorama nacional se ve completamente deprimente. La elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, que parecía una pesadilla irrealizable y contra la razón, demostró solamente que la lógica, la racionalidad común, no rigen los designios políticos de la masa. Muchos norteamericanos WASP estaban deseando la reivindicación de la bandera confederada y sus valores más añejos. 

Después de todo, una de las primeras películas norteamericanas, y entre la lista de las más importantes para el desarrollo del cine (la máquina de los sueños e ilusiones) fue El nacimiento de una nación (1915) de D.W. Grifffith y lo que narraba en su historia era el nacimiento del KKK para defender a los blancos de los salvajes negros. USA es un país de inmigrantes, pero también un país racista que considera a los blancos superiores por encima de la multiculturalidad. Obama ha sido, casi podría decirse, una casualidad en el plato de consumo norteamericano, y perdió la oportunidad de dar vuelta a la historia de segregación, expulsión, marginalización, invasión e imperialismo de su país hacia el mundo, pero también conseguir un margen estable para el establecimiento de los valores más progresistas en esa nación.

Por otro lado, Obama no fue hacia el exterior muy diferente de sus antecesores, y siguió siendo un político intervencionista y conservador en lo que se refiere al manejo internacional, que sólo estaba interesado en proteger los intereses norteamericanos. Muchos en México dicen que extrañarán a Obama, pero la verdad lo que van a extrañar es los desplantes publicitarios de bondad y buen corazón que la Casa Blanca ofrecía al exterior para promover la imagen de la familia Obama.

La democracia estadounidense hizo valer sus reglas absurdas, y aún con más votos, la Sra Clinton perdió la elección debido al sistema de conteo de votos según delegados de los estados. El resultado es que subió al puesto antes ocupado por los demócratas un fulano con nula experiencia política, que se ha valido de su imagen de macho narcisista y bravucón, heredero de un abuelo proxeneta, experto en negocios mal habidos, para convencer a los norteamericanos que cualquier cambio -- incluso uno irracional -- era mejor que la reelección del partido  en el poder. No debemos olvidar, por otro lado, que el hecho de que el candidato demócrata haya sido una mujer debe haber contado para que ésta perdiera las elecciones, seguimos viviendo (Especialmente en USA) en una sociedad falocrática sin piedad que entroniza el ser hombre rudo sobre todas las cosas, John Wayne sigue vivo. 

Ahora que no tenemos a Clinton y se ven en las calles de Norteamérica múltiples manifestaciones en contra de las decisiones que ha tomado en los pocos días que lleva en el poder: levantamiento del muro en contra de México, regulación de la inmigración, abolición de la política a favor del aborto,  persecución de los inmigrantes ilegales y la salida de EUA de todos los organismos internacionales no sólo de comercio, sino de lucha contra el cambio climático (lo cual es muy grave), vemos la esterilidad de la campaña electoral demócrata.  Toda esta oposición se levanta después de que han caído los platos y se han roto. Es evidente que los mensajes en redes sociales y a través de la Internet no bastaron para convencer a los votantes, y hacer patente la oposición racional a este necio que lo único que quiere es imponer su opinión sin importar argumentos. 

Donald Trump, es un hombre que odia a México, cómo se demuestra claramente en las medidas y declaraciones en contra de los mexicanos. Cuentan los rumores que hizo algunos malos negocios en México y que ahora se está vengando de las tranzas que se le hicieron.

Lo que más sorprende y espanta es su decisión, su ignorancia y petulancia. Hoy mismo, el Secretario de la Presidencia de los EUA, Reince Priebus, dijo al programa “Face the Nation” de la CBS que hay “una amplia gama de opciones para que México pague el muro, las cuales podrían incluir impuestos a productos transportados en la frontera, impuestos a importaciones y exportaciones, o multas a narcotraficantes o a personas que entren a Estados Unidos de manera ilegal". 

¿Multas a narcotraficantes? Implica eso que se sabe quiénes son los narcotraficantes y que se va seguir permitiendo su actividad siempre y cuándo paguen una multa por sus operaciones. Las declaraciones son perfectamente estúpidas. También irían en la dirección de la legalización de la droga en EUA - que por otro lado, quizá no sea una medida tan descabellada -- y la secularización del negocio a un punto de simple producción regulada. Aldous Huxley estaría sorprendido pero no extrañado del todo de que el soma finalmente esté al alcance de todos. 

Ante esta actitud absurda del gobierno de Trump, tenemos un gobierno desvinculado completamente del pueblo -- como lo demuestra la figura, acción y escape protegido del exgobernador de Veracruz Javier Duarte --, corrupto, sumido en un compadrazgo con el narcotráfico, débil, sin pantalones para plantarse frente a los EUA y hacer sentir a los norteamericanos que no estamos para jugar su juego de humillaciones. 

El primer ministro de Israel, Netanyahu apoyó a Trump para la imposición del muro fronterizo teniendo el descaro de decir: El presidente Trump está en lo cierto. Construí un muro un muro en la frontera sur de Israel. Frenó toda la inmigración ilegal. Gran éxito. Gran idea",  colocando en su cuenta de Twitter, la bandera de su país junto a la de los Estados Unidos. 

Equiparando de esta manera la triste realidad de la división entre palestinos y judíos, en nombre de una seguridad que implica la invasión y la injusticia moral. Parece claro que la misma lógica de ambos mandatarios coincide en los puntos más obscuros y más absurdos, los judíos pro estado de Israel, olvidaron muy rápidamente que fueron objeto de una de las persecusiones más salvajes y crueles en la historia de la humanidad y decidieron apropiarse de un terreno que no era suyo, ampliando poco a poco la extensión de su estado hasta volver a los palestinos "ilegales" en su propia tierra y ejercer sobre ellos un control muy parecido al de los nazis a sus enemigos en la segunda guerra mundial. 

A mí personalmente, me hubiera gustado una respuesta más enérgica de la comunidad judía mexicana hacia esas nefastas declaraciones del tal Netanyahu.

Se empieza a levantar en México una ola de descontento diferente, a exacerbarse un nacionalismo que me parece engañoso. Hoy están circulando en redes sociales banderas mexicanas, música folclórica y demás muestras de supuesto apoyo a los valores nacionales. Me parece que al igual que sucedió con la elección norteamericana, estas muestras "virtuales" son relativas e inefectivas. Necesitamos pensar un poco más lo que estamos viviendo y lo que va a pasar, encontrar un medio más contundente para actuar que las redes sociales. 

No dejar que el PRI o el PAN vuelvan a ocupar los lugares de poder político que han usurpado. Cambiar nuestras leyes para que la clase política deje de reinar como lo ha hecho, dividiendo a México en opresores y oprimidos.

Donald Trump, puede ser la oportunidad de que nos unamos los mexicanos para mejorar, como grupo social pero también tengamos presente que es un loco con decisiones en la bolsa.  Un niño caprichoso que hace berrinches a cada rato y tira al suelo sus juguetes. Que no será fácil hacerle frente si nos hace la guerra en lo económico. Uno de sus últimos twitts dice: 


Los datos económicos son lo de menos para él, a pesar de que las exportaciones de EUA a México fueron de 30.8 billones en 2015 y que probablemente somos los mayores consumidores de los bienes norteamericanos. Es visto que no piensa con la razón, sino con una mezcla de odios y prejuicios que no puede llevar a nada bueno. 

Ya México ha sido invadido por EUA en 1846, con la consecuente pérdida de  la mitad de su territorio, sin más razones que la legitimación de la posesión ilegal de los colonos norteamericanos del territorio mexicano. Trump tiene bajo su mando ahora al ejército más poderoso del mundo y debemos prepararnos para sus locuras, porque así como ha declarado la guerra económicamente a nosotros, a Japón y la Unión Europea, también tiene en sus manos el botón rojo de las armas nucleares y el mando de su tropas. No debemos subestimar estos hechos y dejar de lado la posibilidad de que este hombre pueda ir más allá de dónde hasta ahora ha llegado.


 

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