BLOG de JULIO ORTEGA B. SUEÑOS, ASOCIACIONES LIBRES, INVESTIGACIONES Y CONFESIONES DE UN ANALISTA EN LA WEB.
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martes, 30 de diciembre de 2008
TERRORISMO DE ESTADO...
LA NACIÓN.
Exterior
Miércoles 31.12.2008
CIUDAD DE GAZA.-Aviones israelíes lanzaron esta noche misiles sobre edificios del Gobierno en la Franja de Gaza controlada por el grupo extremista Hamas y provocaron la muerte de al menos diez palestinos, con lo que la cifra de víctimas fatales ya asciende a 317 muertos desde que comenzaron los ataques, y cerca de 40 heridos.
Según los canales de noticias, los blancos de la ofensiva fueron edificios pertenecientes al movimiento Hamas, más precisamente oficinas ministeriales y una propiedad de la Universidad Islámica.
Mientras tanto, el ejército del país hebreo aceleró las tareas de preparación para lanzar una ofensiva terrestre en la Franja de Gaza.
Una columna de tanques israelíes se instaló esta mañana en la frontera con la Franja de Gaza, enclave en el que viven un millón y medio de palestinos y que fue declarada "zona militar cerrada" por el ejército israelí, anunció un portavoz militar. Además, el gabinete de Olmert aprobó un plan para movilizar 6500 reservistas.
El portavoz señaló que las carreteras del sector quedan cerradas a los civiles que no cuenten con salvoconductos militares y que sólo se permitirá la circulación a los habitantes israelíes del área afectada. Este tipo de medida suele ser el preludio del lanzamiento de operaciones terrestres.
Entre tanto, los terroristas de Hamas continuaron lanzando misiles contra el sur de Israel, ataques que hoy mataron a un israelí en la ciudad de Ashquelon, según confirmó el alcalde de la localidad, Benny Vaknin.
Ante ese escenario, Hamas se mantuvo desafiante y el vocero del grupo, Fawzi Barhoum, instó a los palestinos a usar "todos los medios disponibles, incluidas las operaciones de martirio", una referencia a los ataques suicidas en Israel.
Israel, que aumentó sus ataques aéreos durante la madrugada, dijo que lanzó su campaña anteayer en respuesta a los ataques casi diarios de cohetes que se intensificaron después de que concluyó la tregua de seis meses la semana pasada.
En ese sentido, Mark Regev, portavoz del primer ministro israelí, Ehud Olmert, dijo que la acción militar continuará hasta que la población del sur de Israel "no viva más en el terror y el temor de los constantes ataques con proyectiles".
Por su parte, el Consejo de Seguridad de la ONU pidió el fin de la violencia, pero el Gobierno del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, puso la responsabilidad sobre Hamas para renovar la tregua.
La ofensiva israelí enfureció a los países árabes de Medio Oriente, donde manifestantes quemaron banderas israelíes y estadounidenses para presionar por una respuesta más dura de sus líderes a los ataques en la Franja de Gaza.
Ampliando sus blancos para incluir al gobierno de Hamas, los aviones de guerra israelíes bombardearon hoy el Ministerio del Interior, dijeron fuentes palestinas. En tanto, el jefe de los servicios de emergencias de Gaza, Muauiya Hussanein, informó que la ofensiva militar israelí dejó desde el inicio 1.420 heridos y aseguró que la mayor parte de las víctimas son combatientes de Hamas, aunque también se contabilizan algunos civiles.
Livni dijo que Israel estaba atacando a los milicianos, pero "desafortunadamente, en una guerra, como en cualquier guerra, a veces también los civiles pagan el precio". En tanto, Israel informó que durante los primeros dos días de su ofensiva los milicianos palestinos lanzaron cerca de 150 proyectiles contra el sur de ese país.
Ayer, un ataque aéreo israelí destruyó un laboratorio de la Universidad Islámica en Gaza, un destacado símbolo cultural. El Ejército israelí justificó la agresión afirmando que el laboratorio habría sido usado por Hamas para desarrollar armas y explosivos.
lunes, 29 de diciembre de 2008
Segundo Piso del Periferico DF
Una obra digna de Escher para una ciudad moebiana, bella, absurda e infinita en sus mundos. Gracias Juan Rulfo por la vista...
Bill Withers - Ain't No Sunshine
Una de las mejores versiones - la original - de una canción clásica (debía estar empezando yo el bachillerato)... quiero compartirla con ustedes... tómenlo como mi regalo de año nuevo. Espero que a pesar de la crisis, sea de nuevos sueños y realizaciones. Saludos cariñosos.
Das Lied für Marlene
He aquí algunas escenas inolvidables del Ángel Azul... arregladas con una cadencia musical moderna... que las revive extraordinariamente. Extrañas escenas del encuentro de un hombre con una mujer... preguntándose: ¿Qué chingados quiere?
viernes, 19 de diciembre de 2008
Bush, Mountazer al Zaidi... ¡Zapatazo!

¿Dónde está el agresor?
La respuesta va por aquí en una noticia aparecida en el PAIS.COM
El periodista del zapato se convierte en un héroe en Irak
El agresor del presidente de EE UU puede ser condenado a dos años
AGENCIAS - Bagdad - 16/12/2008
Un par de zapatos volando contra el rostro del presidente de Estados Unidos, George Bush -que los esquivó con agilidad y sin perder la sonrisa-, ha dado a los iraquíes lo que seis años de resistencia no habían logrado: un héroe y un símbolo con el que mostrar el rechazo a la presencia estadounidense en Irak.
Un par de zapatos volando contra el rostro del presidente de Estados Unidos, George Bush -que los esquivó con agilidad y sin perder la sonrisa-, ha dado a los iraquíes lo que seis años de resistencia no habían logrado: un héroe y un símbolo con el que mostrar el rechazo a la presencia estadounidense en Irak.
Mountazer al Zaidi, autor del fallido zapatazo a Bush, es un reportero chií de 29 años casi desconocido hasta el domingo salvo por haber sido secuestrado en 2007 durante dos días. Ayer estaba en boca de todos en Irak y su gesto empezó a tener seguidores en los feudos chiíes, como la ciudad santa de Nayaf, donde decenas de ciudadanos escoltaron a los blindados del Ejército de EE UU arrojándoles zapatos. En Ciudad Sáder (Bagdad), miles de personas salieron a las calles y exigieron su liberación.
Su nombre también cruzó fronteras: una organización caritativa libia, presidida por la hija de Muammar el Gaddafi, premió a Al Zaidi por su "valentía", mientras que la milicia chií libanesa Hezbolá y varios diputados egipcios le calificaron de héroe.
"Fue el lanzamiento del siglo", aseguró Abu Hussein, un vecino de Bagdad de 48 años. "Gracias a Dios, su gesto llena de orgullo el corazón de los iraquíes", afirmó el hermano de Al Zaidi.
La familia del periodista fue víctima de la feroz represión del dictador Sadam Husein. Pero Al Zaidi rechaza visceralmente la presencia de EE UU en el país, a la que acusa de haber dejado decenas de miles de muertos y huérfanos: cierra sus crónicas televisivas desde el "ocupado Bagdad", y pospuso su boda hasta que los estadounidenses se vayan de Irak. "Los detesta. Detesta a los soldados y detesta a Bush", explicó un periodista que trabaja con él. Según varios de sus compañeros, el nuevo héroe iraquí llevaba varios meses preparando el lanzamiento: "Siempre decía, desde hace siete meses, que si algún día tenía la oportunidad, iba a estampar sus zapatos en la cara de Bush".
El gesto no es casual: arrojar un zapato a cualquier persona es una de las mayores ofensas en la cultura árabe. También lo es el insulto que espetó a Bush: "Éste es un beso de despedida del pueblo iraquí, perro".
Lo que ocurrirá ahora con el periodista, que sigue detenido, lleva camino de provocar un intenso debate en Irak. El Gobierno califica de "bárbaro" su gesto y el ministro de Información, Yasin Majeed, señaló que será juzgado por insultar al Estado iraquí, lo que podría costarle dos años de prisión. Pero las voces en favor de la liberación de Al Zaidi eran mayoritarias ayer en Irak. La televisión para la que trabaja, el canal independiente Al-Baghdadiya, solicitó su liberación inmediata. "Cualquier medida emprendida contra él será considerada como la obra de un régimen dictatorial", afirmó el canal en un comunicado. Incluso el sindicato de periodistas iraquíes, que le tachó de "irresponsable", pidió su liberación por "razones humanitarias".
El blanco de las iras de Al Zaidi se lo tomó con aparente buen humor. Tras demostrar sus reflejos al esquivar el ataque, Bush bromeó con los periodistas: "Si queréis más datos, os diré que el zapato era del número 44".
Zapatazo a Bush
Una noticia de la semana pasada que quiero compartir con ustedes... el bien merecido zapatazo de despedida de uno de los peores y más cabrones presidentes que a tenido USA.
martes, 9 de diciembre de 2008
miércoles, 26 de noviembre de 2008
¿Se animan, caballeros?
Viernes 21 de noviembre, 05:10 AM
TOKIO (Reuters) - ¿Quién dijo que los sujetadores eran sólo para mujeres? Una tienda japonesa de lencería está vendiendo por internet sostenes para hombres, que se han convertido rápidamente en uno de sus artículos más populares.
Desde que salieron a la venta hace dos semanas en Rakuten, un gran centro comercial online japonés, su tienda Wishroom ha vendido 300 sujetadores para hombres por 2.800 yenes (30 dólares). La marca también ofrece bragas para hombres, así como lencería para mujeres.
"Me gusta esta sensación ajustada. Se siente bien", dijo a Reuters el representante de Wishroom, Masayuki Tsuchiya, mientras mostraba cómo queda el sostén, que puede llevarse de forma discreta bajo la ropa masculina.
La directora ejecutiva de la marca, Akiko Okunomiya, dijo haberse sorprendido por la cantidad de hombres que buscan a su mujer interior.
"Creo que cada vez más y más hombres se están interesando por los sujetadores. Desde que lanzamos el sostén masculino, hemos estado recibiendo opiniones de los clientes diciendo 'guau, he esperado esto durante mucho tiempo'", indicó.
Sin embargo, el sujetador, disponible en blanco, negro y rosa, no es una venta fácil para todos los hombres.
En una sola noche, esta pieza de lencería despertó en Mixi, la mayor red social de Japón, un acalorado debate online con más de 8.000 personas discutiendo los puntos a favor de que los hombres lleven sujetadores.
(1 dólar=94,34 yenes)
(Reporte de Toshi Maeda; Traducido por Cristina Fuentes-Cantillana en la Redacción de Madrid; Editado por Lucila Sigal)
TOKIO (Reuters) - ¿Quién dijo que los sujetadores eran sólo para mujeres? Una tienda japonesa de lencería está vendiendo por internet sostenes para hombres, que se han convertido rápidamente en uno de sus artículos más populares.
Desde que salieron a la venta hace dos semanas en Rakuten, un gran centro comercial online japonés, su tienda Wishroom ha vendido 300 sujetadores para hombres por 2.800 yenes (30 dólares). La marca también ofrece bragas para hombres, así como lencería para mujeres.
"Me gusta esta sensación ajustada. Se siente bien", dijo a Reuters el representante de Wishroom, Masayuki Tsuchiya, mientras mostraba cómo queda el sostén, que puede llevarse de forma discreta bajo la ropa masculina.
La directora ejecutiva de la marca, Akiko Okunomiya, dijo haberse sorprendido por la cantidad de hombres que buscan a su mujer interior.
"Creo que cada vez más y más hombres se están interesando por los sujetadores. Desde que lanzamos el sostén masculino, hemos estado recibiendo opiniones de los clientes diciendo 'guau, he esperado esto durante mucho tiempo'", indicó.
Sin embargo, el sujetador, disponible en blanco, negro y rosa, no es una venta fácil para todos los hombres.
En una sola noche, esta pieza de lencería despertó en Mixi, la mayor red social de Japón, un acalorado debate online con más de 8.000 personas discutiendo los puntos a favor de que los hombres lleven sujetadores.
(1 dólar=94,34 yenes)
(Reporte de Toshi Maeda; Traducido por Cristina Fuentes-Cantillana en la Redacción de Madrid; Editado por Lucila Sigal)
lunes, 24 de noviembre de 2008
Agamben sobre la detención de Julien Coupat.
TERRORISMO O TRAGICOMEDIA.
Giorgio Agamben.
Durante la madrugada del pasado 11 de noviembre 150 policías, la mayoría de los cuales pertenecían a las brigadas antiterroristas, rodearon un pueblo de 350 habitantes en la meseta de Millevaches antes de penetrar en una granja para arrestar a 9 jóvenes (que habían recuperado la tienda de ultramarinos para intentar reanimar la vida cultural del pueblo). Cuatro días más tarde las 9 personas detenidas fueron llevadas ante un juez antiterrorista y "acusados de asociación de malhechores con fines terroristas". Los periódicos informan que la ministra del Interior y el jefe del Estado "han felicitado a la policía y a la gendarmería por su presteza" Todo está aparentemente en orden. Pero intentemos examinar más de cerca los hechos y delimitar las razones y los resultados de esta "presteza".Primero, los motivos: los jóvenes que han sido detenidos "estaban siendo vigilados por la policía a causa de su pertenencia a la extrema izquierda y a la esfera anarco autónoma". Como precisa el entorno de la ministra del Interior, "tienen discursos muy radicales y contactos con grupos extranjeros". Pero hay más: algunos de los detenidos "participaban de manera regular en manifestaciones políticas", por ejemplo, "en las manifestaciones contra el fichero Edvige [1] y contra el refuerzo de medidas sobre la inmigración". Una adhesión política (es el único sentido posible de monstruosidades lingüísticas como "esfera anarco autónoma"), el ejercicio activo de las libertades, el sostenimiento de discursos radicales basta para poner en marcha a la Subdirección antiterrorista de la policía (Sdat) y a la Dirección central de la oficina de información del interior. Ahora bien, quien posea un mínimo de conciencia política no puede sino compartir la inquietud de estos jóvenes frente a la degradación de la democracia que conllevan el fichero Edvige, los dispositivos biométricos y el endurecimiento de las reglas de inmigración. En cuanto a los resultados, se podría esperar que los investigadores hubiesen encontrado en la granja de Millevaches armas, explosivos y cócteles Molotov. Ni mucho menos. Los policías de la Sdat cayeron sobre "documentos en los que se precisaban las hojas de paso de los trenes, municipio por municipio, con el horario de salida y llegada a las estaciones". Es decir: un horario de la SNCF [2]. Pero también han requisado "material de escalada". Es decir: una escala como las que se puede encontrar en cualquier casa de campo.Es momento de volver a las personas detenidas y, sobre todo, al presunto jefe de esta banda terrorista "un líder de 33 años que procede de una clase acomodada y parisina y que sobrevive gracias al apoyo económico de sus padres". Se trata de Julien Coupat, joven filósofo que dio vida no hace mucho tiempo, con algunos de sus amigos, a Tiqqun, una revista responsable de análisis políticos sin duda discutibles, pero que se sitúa aún hoy entre los más inteligentes de este periodo. Yo he conocido a Julien Coupat en esa época y guardo de él, desde un punto de vista intelectual, una perdurable estima. Pasemos pues a examinar el único hecho concreto de toda esta historia. La actividad de los detenidos podría relacionarse con los actos malintencionados contra la SNCF que han causado el 8 de noviembre el retraso de algunos TGV [3] de la línea París-Lille. Estos dispositivos, si creemos las declaraciones de la policía y de los propios agentes de la SNCF, no pueden provocar en ningún caso daños a las personas: pueden como mucho al obstaculizar la alimentación de los pantógrafos de los trenes, causar retrasos de éstos últimos. En Italia, los trenes llegan con retraso muy a menudo, pero nadie ha pensado todavía acusar de terrorismo a la sociedad nacional de ferrocarril. Se trata de delitos menores aunque nadie los apruebe. El 13 de noviembre un comunicado de la policía afirmaba con prudencia que, tal vez, hay "autores de los daños entre los detenidos, pero que no es posible imputar una acción a alguno de ellos". La única conclusión posible de este tenebroso asunto es que aquellos que hoy en día se comprometen activamente contra la manera (discutible) en la que se resuelven los problemas sociales y económicos, son considerados ipso facto como terroristas en potencia, aunque ningún acto justifique esta acusación. Hay que tener el coraje de decir con claridad que hoy, en numerosos países europeos (en particular en Francia y en Italia) se han introducido leyes y medidas policiales que en otros tiempos habrían sido juzgadas como bárbaras y antidemocráticas y que no tienen nada que envidiar a las que estaban en vigor en Italia durante el fascismo. Una de estas medidas es la que autoriza la detención preventiva durante 96 horas de un grupo de jóvenes imprudentes, tal vez, pero a los que "no es posible imputarles una acción". Otra igual de grave es la adopción de leyes que introducen delitos de asociación cuya formulación se deja intencionadamente en la ambigüedad y que permiten clasificar como "con fines" o "con vocación terrorista" unos actos políticos que hasta ahora nunca habían sido considerados como destinados a producir el terror.
Notas:
1. El fichero Edvige consiste en la posibilidad de que el Ministerio del Interior pueda archivar toda información sobre los ciudadanos mayores de 13 años respecto a sus actividades políticas, filosóficas, sociales, etc.
2. Compañía nacional de ferrocarril.
3. Tren de alta velocidad.
Giorgio Agamben.
Artículo aparecido en el diario francés Libération el 19 de noviembre, traducido del italiano por Martin Rueff y del francés por Elena Garrido Torres.
También en LACAN DOT: http://www.lacan.com/article/?page_id=55
Encontrarán un artículo de Eric Hazan intitulado La fabrique sobre el mismo tema.
Giorgio Agamben.
Durante la madrugada del pasado 11 de noviembre 150 policías, la mayoría de los cuales pertenecían a las brigadas antiterroristas, rodearon un pueblo de 350 habitantes en la meseta de Millevaches antes de penetrar en una granja para arrestar a 9 jóvenes (que habían recuperado la tienda de ultramarinos para intentar reanimar la vida cultural del pueblo). Cuatro días más tarde las 9 personas detenidas fueron llevadas ante un juez antiterrorista y "acusados de asociación de malhechores con fines terroristas". Los periódicos informan que la ministra del Interior y el jefe del Estado "han felicitado a la policía y a la gendarmería por su presteza" Todo está aparentemente en orden. Pero intentemos examinar más de cerca los hechos y delimitar las razones y los resultados de esta "presteza".Primero, los motivos: los jóvenes que han sido detenidos "estaban siendo vigilados por la policía a causa de su pertenencia a la extrema izquierda y a la esfera anarco autónoma". Como precisa el entorno de la ministra del Interior, "tienen discursos muy radicales y contactos con grupos extranjeros". Pero hay más: algunos de los detenidos "participaban de manera regular en manifestaciones políticas", por ejemplo, "en las manifestaciones contra el fichero Edvige [1] y contra el refuerzo de medidas sobre la inmigración". Una adhesión política (es el único sentido posible de monstruosidades lingüísticas como "esfera anarco autónoma"), el ejercicio activo de las libertades, el sostenimiento de discursos radicales basta para poner en marcha a la Subdirección antiterrorista de la policía (Sdat) y a la Dirección central de la oficina de información del interior. Ahora bien, quien posea un mínimo de conciencia política no puede sino compartir la inquietud de estos jóvenes frente a la degradación de la democracia que conllevan el fichero Edvige, los dispositivos biométricos y el endurecimiento de las reglas de inmigración. En cuanto a los resultados, se podría esperar que los investigadores hubiesen encontrado en la granja de Millevaches armas, explosivos y cócteles Molotov. Ni mucho menos. Los policías de la Sdat cayeron sobre "documentos en los que se precisaban las hojas de paso de los trenes, municipio por municipio, con el horario de salida y llegada a las estaciones". Es decir: un horario de la SNCF [2]. Pero también han requisado "material de escalada". Es decir: una escala como las que se puede encontrar en cualquier casa de campo.Es momento de volver a las personas detenidas y, sobre todo, al presunto jefe de esta banda terrorista "un líder de 33 años que procede de una clase acomodada y parisina y que sobrevive gracias al apoyo económico de sus padres". Se trata de Julien Coupat, joven filósofo que dio vida no hace mucho tiempo, con algunos de sus amigos, a Tiqqun, una revista responsable de análisis políticos sin duda discutibles, pero que se sitúa aún hoy entre los más inteligentes de este periodo. Yo he conocido a Julien Coupat en esa época y guardo de él, desde un punto de vista intelectual, una perdurable estima. Pasemos pues a examinar el único hecho concreto de toda esta historia. La actividad de los detenidos podría relacionarse con los actos malintencionados contra la SNCF que han causado el 8 de noviembre el retraso de algunos TGV [3] de la línea París-Lille. Estos dispositivos, si creemos las declaraciones de la policía y de los propios agentes de la SNCF, no pueden provocar en ningún caso daños a las personas: pueden como mucho al obstaculizar la alimentación de los pantógrafos de los trenes, causar retrasos de éstos últimos. En Italia, los trenes llegan con retraso muy a menudo, pero nadie ha pensado todavía acusar de terrorismo a la sociedad nacional de ferrocarril. Se trata de delitos menores aunque nadie los apruebe. El 13 de noviembre un comunicado de la policía afirmaba con prudencia que, tal vez, hay "autores de los daños entre los detenidos, pero que no es posible imputar una acción a alguno de ellos". La única conclusión posible de este tenebroso asunto es que aquellos que hoy en día se comprometen activamente contra la manera (discutible) en la que se resuelven los problemas sociales y económicos, son considerados ipso facto como terroristas en potencia, aunque ningún acto justifique esta acusación. Hay que tener el coraje de decir con claridad que hoy, en numerosos países europeos (en particular en Francia y en Italia) se han introducido leyes y medidas policiales que en otros tiempos habrían sido juzgadas como bárbaras y antidemocráticas y que no tienen nada que envidiar a las que estaban en vigor en Italia durante el fascismo. Una de estas medidas es la que autoriza la detención preventiva durante 96 horas de un grupo de jóvenes imprudentes, tal vez, pero a los que "no es posible imputarles una acción". Otra igual de grave es la adopción de leyes que introducen delitos de asociación cuya formulación se deja intencionadamente en la ambigüedad y que permiten clasificar como "con fines" o "con vocación terrorista" unos actos políticos que hasta ahora nunca habían sido considerados como destinados a producir el terror.
Notas:
1. El fichero Edvige consiste en la posibilidad de que el Ministerio del Interior pueda archivar toda información sobre los ciudadanos mayores de 13 años respecto a sus actividades políticas, filosóficas, sociales, etc.
2. Compañía nacional de ferrocarril.
3. Tren de alta velocidad.
Giorgio Agamben.
Artículo aparecido en el diario francés Libération el 19 de noviembre, traducido del italiano por Martin Rueff y del francés por Elena Garrido Torres.
También en LACAN DOT: http://www.lacan.com/article/?page_id=55
Encontrarán un artículo de Eric Hazan intitulado La fabrique sobre el mismo tema.
domingo, 23 de noviembre de 2008
El inquilino. Polanski.
La chica apoyó la cabeza en las rodillas de Trelkovsky y se quedó inmóvil. Maquinalmente, Trelkovsky se dedicó a enrollarse en los dedos, mechones de su cabello.
“¿Por qué a mí? – pensaba –. Todo me sonríe de pronto, y en lugar de aprovecharlo, me duele la cabeza. ¡Seré idiota!
El quimérico inquilino.
Roland Topor.
La película El Inquilino (1976) es producto de la conjunción de dos talentos francos de la imaginación moderna. Primero, el precoz dibujante y fecundo autor de la novela El quimérico Inquilino: Roland Topor, que cuando apenas tenía 22 años, fundó junto con Arrabal y Jodorowsky, el “Grupo Pánico” (movimiento de vanguardia de tendencias surrealistas) y publicó su primer libro de dibujos de humor negro: Les Masochistes.
Y segundo, uno de los genios de la cinematografía, más polémicos, el actor, productor y director: Roman Polanski. Nacido en 1933 en Francia y cuyos padres decidieron regresar a Polonia dos años después de comenzada la segunda guerra mundial para caer en un campo de concentración al que no sobrevivieron. El intrépido jovencito judío, pudo escapar del ghetto y subsistió vagando por la campiña polaca, colándose de vez en vez a los cines montados por los alemanes. A partir de los años 50’s estudió actuación y cinematografía en la escuela de Lodz demostrando en sus primeras producciones un gusto por el humor negro y los temas siniestros. Sus primeras obras reconocidas Repulsión (1965) y Cul de sac (1966) hechas en Inglaterra obtuvieron respectivamente el Oso de Plata y el de Oro del prestigioso festival de Berlín. En Hollywood produjo sólo dos filmes, el célebre Rosmary’s Baby (1968) y después China Town (1974), más después del asesinato trágico de su mujer Sharon Tate por una secta fanática, cambió su vida y abandonó los Estados Unidos, perseguido por una causa legal en la que habría protagonizado el haber tenido relaciones con una menor de edad. Regresó a Europa dónde ha realizado el resto de su obra, debido también, al hecho de que se encuentra perseguido – desde 1978 – por la justicia norteamericana, tras haber sido encontrado culpable de violar a una niña de 13 años.
Desde muy joven Polanski apareció en el cine en la película de Andrezej Wajda Pokolenie (1955), alternando desde entonces su carrera de actor, con la de productor y director originando algunos de los filmes más importantes de la historia del cine, sin haber ganado el Oscar hasta el año de 2002 con El Pianista, convirtiéndose así en uno de los más viejos directores en ganar la estatuilla a sus casi 70 años, confirmando así el conservadurismo político y moral de la Academia. Entre sus obras notables, encontramos: La Danza de los Vampiros (1967) Macbeth (1971) What (1972) Tess (1979 - filmada después del trágico incidente Manson) Luna Amarga (1992) La muerte y la doncella (1994) Oliver Twist (2005), todos filmes que merecerían proyectarse en este cineclub del CPM (Círculo Psicoanalítico Mexicano) y ser analizados a fondo por nuestros colegas, pues revelan distintos aspectos del abismo del alma humana.
La película que nos toca comentar, llama la atención por varios motivos. En primer lugar, porque Roman Polanski eligió hacer el personaje de Trelkovsky dando así un sello muy personal y particular al filme. En esta película retornaba al plató después del fracaso de sus Piratas (filme que le tomaría 10 años) y realizó la película a toda prisa pues el gobierno francés lo presionó para que se presentara en el festival de Cannes, así que desde su concepción hasta su exhibición tomó sólo 8 meses.
Le locataire se exhibió en el festival en cuestión recibiendo una mala acogida por parte de la crítica y curiosamente el tiempo le ha dado la razón al autor, siendo considerado uno de sus filmes más especiales, quizá uno de los más íntimos y chocantes. No sólo por la ocasión de ver al actor y director transvestido, sino por la violencia de los acontecimientos. De alguna manera completaba un trío de filmes en apartamentos, junto con Repulsión y El bebé de Rosemary.
Se trata de una thriller de horror, que gira en torno a la primera novela de Topor escrita en 1964 y en la Polanski se las arregla para que resalte no sólo la paranoia de Trelkovsky, sino lo espantosa que puede resultar la vida en París para un modesto inquilino con recursos limitados, tratando de buscar alojamiento. Es así, una historia sobre la recargada xenofobia de los parisinos y sobre el lado oscuro de la ciudad luz que rechaza a los forasteros, aunque viva precisamente de ellos.
También es un cuento muy personal sobre la persecución que ha vivido desde siempre ese niño judío y extraviado que sobrevive a salto de mata por los confines de un mundo que lo quisiera muerto u olvidado. Es en este sentido, el relato de un sobreviviente.
¡Cuán difícil es conseguir un buen departamento barato en París! Trelkovsky cual ave de rapiña ansiosa ronda el edificio dónde, por fin, está por desocuparse un piso que corresponde a la moribunda Simone Choule, quien yace en el hospital de Saint - Antoine, después de haber saltado de la ventana desde los altos del inmueble. Tras de un primer encuentro con el casero enfila sus pasos hacia la cama del hospital y haciéndose pasar por un familiar, se encontrará con el cuerpo magullado de la paciente que al percibirle suelta un grito de horror, que nos explicaremos al final de la película, como signo de espanto ante la recursividad de una historia que parece destinada a la repetición compulsiva, al eterno retorno.
Allí, conoce a Stella (Isabel Adjani) y trabará contacto con ella, quien después se convertirá en su amiga y luego en amante. Así pues, la historia empieza con un conato de suplantación que poco a poco se deslizará a la realidad de una amarga pesadilla, cual si se tratase de un castigo esperado por el robo de una identidad.
A la muerte de la antigua inquilina, Trelkovsky apenas acomodándose, va encontrando signos bizarros dentro del apartamentucho y el sórdido entorno que le rodea, que le indican que no encaja dentro de ese espacio y que le empujan contra su voluntad, a ir tomando el papel de Simone.
Podría decirse en simple, que el personaje principal sufre de una paranoia (catalogada hoy en el manual DSM-IV como Trastorno paranoide de la personalidad) en la que, los rasgos principales de este tipo de cuadro afloran: desconfianza y suspicacia general hacia los otros, sospecha de que los demás se van a aprovechar de ellos, les van a hacer daño o a engañar, todo esto sin pruebas objetivas que respalde su creencia de que existe algún complot en su contra y que pueden ser atacados en cualquier momento, de repente y sin ninguna razón.
Individuos con este trastorno suelen albergar rencores y son incapaces de olvidar los insultos, injurias o desprecios de que creen haber sido objeto. El menor desprecio provoca gran hostilidad, que persiste durante mucho tiempo. Puesto que siempre están pendientes de las malas intenciones de los demás, sienten a menudo que su persona o su reputación han sido atacadas o que se les ha mostrado desconsideración de alguna otra manera. Contraatacan con rapidez y reaccionan con ira ante los ultrajes que perciben Pueden reunir «pruebas» triviales y circunstanciales para confirmar sus sospechas, quieren mantener un control total sobre las personas con las que tienen relaciones íntimas para evitar ser traicionados y constantemente pueden hacer preguntas y cuestionar los movimientos, los actos, las intenciones y la fidelidad del cónyuge o la pareja.
Sin embargo, dicho manual exime de ese diagnóstico a quienes tienen rasgos esquizofrénicos, lo cual es el caso de nuestro desgraciado personaje. En realidad, lo más interesante de la situación tal y cómo nos la presenta Polanski, más allá de esa taxonomía buffonesca propia para animales, es mostrarnos algo que Piera Aulagnier[i] sostiene, tanto la esquizofrenia como la paranoia, son formas de relación personal con el mundo, en la que se revela la fragilidad de nuestro Yo, que aparece como un barco naufragante en la cresta de una ola.
Freud coligió de hecho, la existencia del Yo sobre una base paranoica en su artículo de La Negación (1925) dónde nos mostró que nuestro conocimiento del mundo empieza por la fundación de esa parte de nuestro aparato psíquico a partir del juicio de atribución, en el que lo bueno será sentido como propio y lo malo expulsado al mundo exterior. La función del juicio se basa sobre dos decisiones: la de atribuir o negar a una cosa una cualidad y la de conceder o negar a una imagen la existencia en la realidad.
La cualidad sobre la que ha de decidir pudo ser, originalmente, buena o mala, útil o nociva. «Esto lo comeré» o «lo escupiré.» Y en una transposición más amplia: «Esto lo introduciré en mí» y «esto lo excluiré de mí.» O sea: «Debe estar dentro de mí» o «fuera de mí.» En otras palabras, el yo primitivo, regido por el principio del placer, quiere introyectarse todo lo bueno y expulsar de sí todo lo malo. Lo malo, lo ajeno al yo y lo exterior son para él sinónimos. Lo malo, lo ajeno al yo y lo exterior son para él, en un principio, idénticos.
Melanie Klein se basa precisamente en estas aseveraciones para hablar de una fase esquizo-paranoica elemental (contra el criterio diagnóstico del DSM-IV que hace irreconciliables ambas tendencias) en la que el Yo estaría en perpetua lucha con el mundo y con el displacer que éste reporta, antes de poder establecer un juicio más objetivo de la realidad. Todos pasaríamos por esa odisea de cruzar un universo persecutorio en el que las angustias serían realmente pavorosas, dependiendo nuestro futuro bienestar de la manera como elaboramos nuestro odio y agresividad. Así pues, el mundo del infante no sería color de rosa como nos lo pinta la publicidad televisiva de los comerciales de pañales, sino un universo complejo, lleno de ambivalencias, traiciones, hundimientos de ánimo, voraces agresiones y venganzas, persecuciones, que dejarían la saga del Señor de los Anillos, como una pálida invención ociosa.
Esa paranoia que sufre Trelkovsky en la película, sería entonces, la exageración de un proceso normal que de una u otra manera atravesamos en la historia de nuestro desarrollo psíquico, sin dejar completamente atrás del todo, nuestros delirios de persecución, nuestros celos y agresividad primordial, nuestra desconfianza del semejante. En ese proceso podemos ver de manera manifiesta la búsqueda del autocastigo típica del paranoico, pero también la vocación simbólica desmedida de un poeta fallido, que ha perdido el contacto con el mundo y consigo mismo.
Freud resalta en “El delirio y los sueños en la Gradiva de W. Jensen” (1906) dos características principales en el delirio. Una es la expresión de tal estado patológico en lo anímico más que en lo corporal y la otra, es el lugar en el que las fantasías alcanzan su poder supremo convirtiéndose en creencias inamovibles. El caso Trelkovsky se complica, porque también involucra el cuerpo y la bisexualidad de su mente hermafrodita se aloca hasta llevarle al sacrificio, en la búsqueda de una completud gozosa, sólo alcanzable en la muerte. Esas alucinaciones tienen seguramente, relación con algún recuerdo infantil reprimido.
Para Lacan, ese delirio sería la expresión trastornada de la conducta social de un sujeto que es invadido por el deseo de los otros, al punto de anular todo deseo propio. Esto se ve muy claro en la alucinación final de nuestro héroe, que ve a los demás como incitadores y espectadores de su acto terrible. Otro rasgo importante de este drama, es la dimensión sacrificial de su acto suicida que le sitúa a su vez como el centro de ese mundo inquietante y temible.
Más sutilmente, su incorporación de la figura del Otro, crece hasta investirlo totalmente borrando su individualidad, sin dejar nada de él. Así, el delirio implicará una confusión entre lo público y lo privado que nos resulta fascinante. Él observa todo y todos sus actos son observados, en la gran telaraña del mundo todo se encuentra relacionado. Ésta también, es la lógica mítica que anima el fanatismo mágico y religioso.
Trelkovsky es un Cristo sacrificial, una víctima presto a la inmolación, que busca desesperadamente el amor de los otros, pero su mismo punzante recelo, le impide aceptar ese amor de naturaleza curativa cuando se le ofrece.
Otro rasgo espeluznante del delirio paranoico que no hemos mencionado es la presencia frecuente de una relación de primera mano con Dios, llama la atención poderosamente y no deja de ser irónico, que la portera del edificio, ese personaje grotesco interpretado magistralmente por Jo Van Fleet, se llame Madame Dioz. Topor y Polanski hacen mofa de lo más sagrado, al tiempo que desvisten la miseria que habitamos en la vecindad de este mundo.
Un rasgo más que llama la atención es la oposición entre jóvenes y viejos, que no parece tan evidente al principio, pero se va imponiendo sobre la marcha de los acontecimientos. Ser joven es condición para ser víctima propicia para la inmolación. A los viejos pertenece el mundo, representado por el edificio en que sucede el drama.
Ya que entramos en la búsqueda de un sentido más filosófico, también uno podría preguntarse a qué inquilino refiere la novela. Pasa por mi mente una imagen de ese cuadro hermoso y de pesadilla debido a El Bosco que conocemos como El Jardín de las Delicias, en una de sus porciones vemos una cabeza asentada en cuatro patas, que en el cuerpo de animal alberga un grupo de personas desnudas.
¿No somos acaso todos, como edificios de apartamentos habitados por los inquilinos restos de las figuras que fueron significativas en nuestra pequeña historia? ¿Esas identificaciones peregrinas, son acaso lo único que tenemos? ¿No en el fondo también somos inquilinos de un cuerpo que nunca acabamos de poseer totalmente? ¿Acaso hay alguna manera de no ser un inquilino loco en una realidad que nos molesta por todas partes?
Sabemos poco de la historia de Trelkovsky, no podemos adjudicar su delirio a la severidad de su padre, quizá a la chifladura de una madre que agotó su deseo como en el caso Schreber. Nuestra visión de su locura es simplemente fenomenológica y en ese nivel no tiene desperdicio. Sólo podemos sufrir con él sus ansiedades y zozobras y cómo bien dice Aulagnier reconocer que ese: destino psicótico nos confronta con la desmesura de la angustia, del terror, del sufrimiento que el sujeto puede soportar.No deja de sorprender que pueda sobrevivir alguien en un mundo dónde reina la persecución, acecha la mutilación y la presencia del Otro resulta tan amenazante, al punto que se le niega todo poder propio de significación.
Dimensión que muchas veces olvida el clínico y el psicólogo, pero que siempre rescatará el psicoanalista en su lucha por ir más allá de la simple contención y la segregación del loco que intenta superar el delirio.
[i] Aulagnier Piera, La violencia de la interpretación. Del pictograma al enunciado. Amorrortu editores.
“¿Por qué a mí? – pensaba –. Todo me sonríe de pronto, y en lugar de aprovecharlo, me duele la cabeza. ¡Seré idiota!
El quimérico inquilino.
Roland Topor.
La película El Inquilino (1976) es producto de la conjunción de dos talentos francos de la imaginación moderna. Primero, el precoz dibujante y fecundo autor de la novela El quimérico Inquilino: Roland Topor, que cuando apenas tenía 22 años, fundó junto con Arrabal y Jodorowsky, el “Grupo Pánico” (movimiento de vanguardia de tendencias surrealistas) y publicó su primer libro de dibujos de humor negro: Les Masochistes.
Y segundo, uno de los genios de la cinematografía, más polémicos, el actor, productor y director: Roman Polanski. Nacido en 1933 en Francia y cuyos padres decidieron regresar a Polonia dos años después de comenzada la segunda guerra mundial para caer en un campo de concentración al que no sobrevivieron. El intrépido jovencito judío, pudo escapar del ghetto y subsistió vagando por la campiña polaca, colándose de vez en vez a los cines montados por los alemanes. A partir de los años 50’s estudió actuación y cinematografía en la escuela de Lodz demostrando en sus primeras producciones un gusto por el humor negro y los temas siniestros. Sus primeras obras reconocidas Repulsión (1965) y Cul de sac (1966) hechas en Inglaterra obtuvieron respectivamente el Oso de Plata y el de Oro del prestigioso festival de Berlín. En Hollywood produjo sólo dos filmes, el célebre Rosmary’s Baby (1968) y después China Town (1974), más después del asesinato trágico de su mujer Sharon Tate por una secta fanática, cambió su vida y abandonó los Estados Unidos, perseguido por una causa legal en la que habría protagonizado el haber tenido relaciones con una menor de edad. Regresó a Europa dónde ha realizado el resto de su obra, debido también, al hecho de que se encuentra perseguido – desde 1978 – por la justicia norteamericana, tras haber sido encontrado culpable de violar a una niña de 13 años.
Desde muy joven Polanski apareció en el cine en la película de Andrezej Wajda Pokolenie (1955), alternando desde entonces su carrera de actor, con la de productor y director originando algunos de los filmes más importantes de la historia del cine, sin haber ganado el Oscar hasta el año de 2002 con El Pianista, convirtiéndose así en uno de los más viejos directores en ganar la estatuilla a sus casi 70 años, confirmando así el conservadurismo político y moral de la Academia. Entre sus obras notables, encontramos: La Danza de los Vampiros (1967) Macbeth (1971) What (1972) Tess (1979 - filmada después del trágico incidente Manson) Luna Amarga (1992) La muerte y la doncella (1994) Oliver Twist (2005), todos filmes que merecerían proyectarse en este cineclub del CPM (Círculo Psicoanalítico Mexicano) y ser analizados a fondo por nuestros colegas, pues revelan distintos aspectos del abismo del alma humana.
La película que nos toca comentar, llama la atención por varios motivos. En primer lugar, porque Roman Polanski eligió hacer el personaje de Trelkovsky dando así un sello muy personal y particular al filme. En esta película retornaba al plató después del fracaso de sus Piratas (filme que le tomaría 10 años) y realizó la película a toda prisa pues el gobierno francés lo presionó para que se presentara en el festival de Cannes, así que desde su concepción hasta su exhibición tomó sólo 8 meses.
Le locataire se exhibió en el festival en cuestión recibiendo una mala acogida por parte de la crítica y curiosamente el tiempo le ha dado la razón al autor, siendo considerado uno de sus filmes más especiales, quizá uno de los más íntimos y chocantes. No sólo por la ocasión de ver al actor y director transvestido, sino por la violencia de los acontecimientos. De alguna manera completaba un trío de filmes en apartamentos, junto con Repulsión y El bebé de Rosemary.
Se trata de una thriller de horror, que gira en torno a la primera novela de Topor escrita en 1964 y en la Polanski se las arregla para que resalte no sólo la paranoia de Trelkovsky, sino lo espantosa que puede resultar la vida en París para un modesto inquilino con recursos limitados, tratando de buscar alojamiento. Es así, una historia sobre la recargada xenofobia de los parisinos y sobre el lado oscuro de la ciudad luz que rechaza a los forasteros, aunque viva precisamente de ellos.
También es un cuento muy personal sobre la persecución que ha vivido desde siempre ese niño judío y extraviado que sobrevive a salto de mata por los confines de un mundo que lo quisiera muerto u olvidado. Es en este sentido, el relato de un sobreviviente.
¡Cuán difícil es conseguir un buen departamento barato en París! Trelkovsky cual ave de rapiña ansiosa ronda el edificio dónde, por fin, está por desocuparse un piso que corresponde a la moribunda Simone Choule, quien yace en el hospital de Saint - Antoine, después de haber saltado de la ventana desde los altos del inmueble. Tras de un primer encuentro con el casero enfila sus pasos hacia la cama del hospital y haciéndose pasar por un familiar, se encontrará con el cuerpo magullado de la paciente que al percibirle suelta un grito de horror, que nos explicaremos al final de la película, como signo de espanto ante la recursividad de una historia que parece destinada a la repetición compulsiva, al eterno retorno.
Allí, conoce a Stella (Isabel Adjani) y trabará contacto con ella, quien después se convertirá en su amiga y luego en amante. Así pues, la historia empieza con un conato de suplantación que poco a poco se deslizará a la realidad de una amarga pesadilla, cual si se tratase de un castigo esperado por el robo de una identidad.
A la muerte de la antigua inquilina, Trelkovsky apenas acomodándose, va encontrando signos bizarros dentro del apartamentucho y el sórdido entorno que le rodea, que le indican que no encaja dentro de ese espacio y que le empujan contra su voluntad, a ir tomando el papel de Simone.
Podría decirse en simple, que el personaje principal sufre de una paranoia (catalogada hoy en el manual DSM-IV como Trastorno paranoide de la personalidad) en la que, los rasgos principales de este tipo de cuadro afloran: desconfianza y suspicacia general hacia los otros, sospecha de que los demás se van a aprovechar de ellos, les van a hacer daño o a engañar, todo esto sin pruebas objetivas que respalde su creencia de que existe algún complot en su contra y que pueden ser atacados en cualquier momento, de repente y sin ninguna razón.
Individuos con este trastorno suelen albergar rencores y son incapaces de olvidar los insultos, injurias o desprecios de que creen haber sido objeto. El menor desprecio provoca gran hostilidad, que persiste durante mucho tiempo. Puesto que siempre están pendientes de las malas intenciones de los demás, sienten a menudo que su persona o su reputación han sido atacadas o que se les ha mostrado desconsideración de alguna otra manera. Contraatacan con rapidez y reaccionan con ira ante los ultrajes que perciben Pueden reunir «pruebas» triviales y circunstanciales para confirmar sus sospechas, quieren mantener un control total sobre las personas con las que tienen relaciones íntimas para evitar ser traicionados y constantemente pueden hacer preguntas y cuestionar los movimientos, los actos, las intenciones y la fidelidad del cónyuge o la pareja.
Sin embargo, dicho manual exime de ese diagnóstico a quienes tienen rasgos esquizofrénicos, lo cual es el caso de nuestro desgraciado personaje. En realidad, lo más interesante de la situación tal y cómo nos la presenta Polanski, más allá de esa taxonomía buffonesca propia para animales, es mostrarnos algo que Piera Aulagnier[i] sostiene, tanto la esquizofrenia como la paranoia, son formas de relación personal con el mundo, en la que se revela la fragilidad de nuestro Yo, que aparece como un barco naufragante en la cresta de una ola.
Freud coligió de hecho, la existencia del Yo sobre una base paranoica en su artículo de La Negación (1925) dónde nos mostró que nuestro conocimiento del mundo empieza por la fundación de esa parte de nuestro aparato psíquico a partir del juicio de atribución, en el que lo bueno será sentido como propio y lo malo expulsado al mundo exterior. La función del juicio se basa sobre dos decisiones: la de atribuir o negar a una cosa una cualidad y la de conceder o negar a una imagen la existencia en la realidad.
La cualidad sobre la que ha de decidir pudo ser, originalmente, buena o mala, útil o nociva. «Esto lo comeré» o «lo escupiré.» Y en una transposición más amplia: «Esto lo introduciré en mí» y «esto lo excluiré de mí.» O sea: «Debe estar dentro de mí» o «fuera de mí.» En otras palabras, el yo primitivo, regido por el principio del placer, quiere introyectarse todo lo bueno y expulsar de sí todo lo malo. Lo malo, lo ajeno al yo y lo exterior son para él sinónimos. Lo malo, lo ajeno al yo y lo exterior son para él, en un principio, idénticos.
Melanie Klein se basa precisamente en estas aseveraciones para hablar de una fase esquizo-paranoica elemental (contra el criterio diagnóstico del DSM-IV que hace irreconciliables ambas tendencias) en la que el Yo estaría en perpetua lucha con el mundo y con el displacer que éste reporta, antes de poder establecer un juicio más objetivo de la realidad. Todos pasaríamos por esa odisea de cruzar un universo persecutorio en el que las angustias serían realmente pavorosas, dependiendo nuestro futuro bienestar de la manera como elaboramos nuestro odio y agresividad. Así pues, el mundo del infante no sería color de rosa como nos lo pinta la publicidad televisiva de los comerciales de pañales, sino un universo complejo, lleno de ambivalencias, traiciones, hundimientos de ánimo, voraces agresiones y venganzas, persecuciones, que dejarían la saga del Señor de los Anillos, como una pálida invención ociosa.
Esa paranoia que sufre Trelkovsky en la película, sería entonces, la exageración de un proceso normal que de una u otra manera atravesamos en la historia de nuestro desarrollo psíquico, sin dejar completamente atrás del todo, nuestros delirios de persecución, nuestros celos y agresividad primordial, nuestra desconfianza del semejante. En ese proceso podemos ver de manera manifiesta la búsqueda del autocastigo típica del paranoico, pero también la vocación simbólica desmedida de un poeta fallido, que ha perdido el contacto con el mundo y consigo mismo.
Freud resalta en “El delirio y los sueños en la Gradiva de W. Jensen” (1906) dos características principales en el delirio. Una es la expresión de tal estado patológico en lo anímico más que en lo corporal y la otra, es el lugar en el que las fantasías alcanzan su poder supremo convirtiéndose en creencias inamovibles. El caso Trelkovsky se complica, porque también involucra el cuerpo y la bisexualidad de su mente hermafrodita se aloca hasta llevarle al sacrificio, en la búsqueda de una completud gozosa, sólo alcanzable en la muerte. Esas alucinaciones tienen seguramente, relación con algún recuerdo infantil reprimido.
Para Lacan, ese delirio sería la expresión trastornada de la conducta social de un sujeto que es invadido por el deseo de los otros, al punto de anular todo deseo propio. Esto se ve muy claro en la alucinación final de nuestro héroe, que ve a los demás como incitadores y espectadores de su acto terrible. Otro rasgo importante de este drama, es la dimensión sacrificial de su acto suicida que le sitúa a su vez como el centro de ese mundo inquietante y temible.
Más sutilmente, su incorporación de la figura del Otro, crece hasta investirlo totalmente borrando su individualidad, sin dejar nada de él. Así, el delirio implicará una confusión entre lo público y lo privado que nos resulta fascinante. Él observa todo y todos sus actos son observados, en la gran telaraña del mundo todo se encuentra relacionado. Ésta también, es la lógica mítica que anima el fanatismo mágico y religioso.
Trelkovsky es un Cristo sacrificial, una víctima presto a la inmolación, que busca desesperadamente el amor de los otros, pero su mismo punzante recelo, le impide aceptar ese amor de naturaleza curativa cuando se le ofrece.
Otro rasgo espeluznante del delirio paranoico que no hemos mencionado es la presencia frecuente de una relación de primera mano con Dios, llama la atención poderosamente y no deja de ser irónico, que la portera del edificio, ese personaje grotesco interpretado magistralmente por Jo Van Fleet, se llame Madame Dioz. Topor y Polanski hacen mofa de lo más sagrado, al tiempo que desvisten la miseria que habitamos en la vecindad de este mundo.
Un rasgo más que llama la atención es la oposición entre jóvenes y viejos, que no parece tan evidente al principio, pero se va imponiendo sobre la marcha de los acontecimientos. Ser joven es condición para ser víctima propicia para la inmolación. A los viejos pertenece el mundo, representado por el edificio en que sucede el drama.
Ya que entramos en la búsqueda de un sentido más filosófico, también uno podría preguntarse a qué inquilino refiere la novela. Pasa por mi mente una imagen de ese cuadro hermoso y de pesadilla debido a El Bosco que conocemos como El Jardín de las Delicias, en una de sus porciones vemos una cabeza asentada en cuatro patas, que en el cuerpo de animal alberga un grupo de personas desnudas.
¿No somos acaso todos, como edificios de apartamentos habitados por los inquilinos restos de las figuras que fueron significativas en nuestra pequeña historia? ¿Esas identificaciones peregrinas, son acaso lo único que tenemos? ¿No en el fondo también somos inquilinos de un cuerpo que nunca acabamos de poseer totalmente? ¿Acaso hay alguna manera de no ser un inquilino loco en una realidad que nos molesta por todas partes?
Sabemos poco de la historia de Trelkovsky, no podemos adjudicar su delirio a la severidad de su padre, quizá a la chifladura de una madre que agotó su deseo como en el caso Schreber. Nuestra visión de su locura es simplemente fenomenológica y en ese nivel no tiene desperdicio. Sólo podemos sufrir con él sus ansiedades y zozobras y cómo bien dice Aulagnier reconocer que ese: destino psicótico nos confronta con la desmesura de la angustia, del terror, del sufrimiento que el sujeto puede soportar.No deja de sorprender que pueda sobrevivir alguien en un mundo dónde reina la persecución, acecha la mutilación y la presencia del Otro resulta tan amenazante, al punto que se le niega todo poder propio de significación.
Dimensión que muchas veces olvida el clínico y el psicólogo, pero que siempre rescatará el psicoanalista en su lucha por ir más allá de la simple contención y la segregación del loco que intenta superar el delirio.
[i] Aulagnier Piera, La violencia de la interpretación. Del pictograma al enunciado. Amorrortu editores.
jueves, 20 de noviembre de 2008
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