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martes, 25 de agosto de 2015

La locura, hoy aún una pesadilla.




En una sociedad propensa a  la homogenización y a la objetivación como una respuesta a aquello que no puede soportar y contener, surge el hospital como depósito donde irán a parar los indeseables, aquellos “anormales”  que no pueden responder a su propia existencia.
La segregación será la única respuesta social  y el manicomio el  Lugar que va  a remplazar al asilo leprosario. Con las paredes ennegrecidas tras  una combinación de lágrimas, sangre y suciedad. Sobresale el olor fétido resultado de  la mezcla de sudor, excremento  y creolina. Transcurre la vida de los pacientes en el hospital con   lo que  aparece como una amarga calma  contenida en una   estructura asilar compuesta por barrotes, cadenas, argollas  y  ataduras. Camina aprisa la maquinaria  capitalista  sin detenerse a escuchar el murmullo o el silencio del alienado. Aislado o agitado con las ropas rasgadas, la mirada extraviada y el semblante doliente deambulan por los pasillos húmedos y obscuros cargando pecado, sinrazón y culpa.
Así se organizará  un  campo de batalla en la que el loco no puede ni ganar ni del que podrá escapar. En primer lugar, porque debe reconocer su locura, en segundo lugar porque ese reconocimiento lo hace víctima de una situación de disparidad ante el orden médico.
De lado de la institución se encontrará  el psiquiatra, rígido representante del poder,  del cual dependerá sostener el orden asilar, que se ejerce a través de relevos. El exceso de  control sobre los cuerpos, en una arquitectura de encierro con medidas administrativas  crueles  y  discursos disciplinarios  presenta  al hospital psiquiátrico como un dispositivo de control social.
Las enfermeras serán las esclavas sumisas del orden psiquiátrico a través de sus actos que les posicionan como representantes del poder y  la ley médica. Es una disciplina severa  donde oscilarán las amenazas, el control, y la vigilancia extrema, propias de una madre castrante.
El horario del hospital ordena que la medicina en la boca les sea vaciada por el pecho malo kleiniano que es la institución, imponerle  los temas terapéuticos a abordar, obligarlos a hablar o callar. Sostener horarios inamovibles serán  medidas  de tratamientos   que llevaran a  eliminar  la individualidad.
La enfermera se complementará con un cuerpo instrumentado compuesto por cuidadores y vigilantes, que refuerzan la imagen carcelaria del encierro. Serán capaces de someter y suprimir a los alienados. Ejercerán el control de los cuerpos tras métodos crueles de sujeción, sedación, las terapias de electroshock que aún llegan a usarse, a fin de que el enfermo se doblegue y vaya perdiendo ímpetu y emotividad.
Pinel logró liberar  a los insensatos de las cadenas y la animalidad en el siglo XVIII, lo que quizá no contempló Pinel,  es que los  liberaría de las cadenas pero no los sacaría fuera de la prisión  llamada  manicomio. Junto con un grupo de pensadores médicos del siglo XIX entre los que se cuenta su alumno Esquirol, constituye un pensamiento radical  que marca  los principios metodológicos de una tradición de la que no nos hemos desprendido, los locos siguieron atados de otras maneras más sutiles y más difíciles de detectar, porque supuestamente todas las medidas se hacen en beneficio de ellos.
Heredero de una tradición nominalista, consideraba que el conocimiento es un proceso que se asienta en la observación empírica, la cual  da cuenta de  la realidad, más que constituirla. Por lo que deberá  agrupar, y clasificar en función de analogías y diferencias los fenómenos observables. Así,  constituirá clases, géneros y especies. Ese gesto de observar y clasificar síntomas, desembocará  en una nosografía.  Un saber supuestamente preciso, pero a final de cuentas, limitado sobre los fenómenos observables. Condición que dará a la locura una consideración histórica de un “espíritu de orden” empírico y aplicado al desorden de la insanía mental. Donde la observación pura  será  la finalidad última del conocimiento y a veces, de la cura misma.
El tratamiento moral de la locura  será el legado de  Pinel, por lo que  el loco  se encontrará siempre en deuda con el psiquiatra  y desde la primera mirada, veremos que  el médico siempre  tendrá una posición privilegiada de poder. Así vamos a percibir a un psiquiatra distante que solo  observará al paciente  como un objeto de estudio.
El médico tendrá su oficina aparte. Jamás entrará a los pabellones y desde su torre en alto, observará la vida de los pacientes e impondrá su autoridad paternal proponiéndose como imago superyoica,  que se impondrá al loco – debe ser “modelo” así lo refiere Pinel en su Tratado medico filosófico – para evaluar su inclusión o exclusión  social. Pero el resultado final debe ser hacer un sujeto conforme a las reglas, a  partir del ejercicio de normalizar.
Así el legado de Pinel será el tratamiento moral que privilegiará la mirada ante la escucha; aquél que obliga a los colaboradores del hospital a tratar al enfermo como un niño, que será favorecido con horas elaborando piñatas o manualidades, haciendo rompecabezas, viendo películas infantiles o la serie completa de Cantinflas, suministrándole las horas de televisión, poniéndolo a hacer calistenia, condicionándoles las visitas o salidas del hospital; imponiéndole  una conciencia de enfermedad que no es otra cosa que de inferioridad y sumisión. Cuando el loco asume que está enfermo y  que el manicomio es su espacio de pertenencia que no puede evitar,  cuando sabe que debe cargar con una enfermedad que trae consigo como estigma de por vida, se asume que ha llegado la cura y es ahí cuando podrá ser dado de alta. El sistema ha triunfado doblegando la voluntad humana y la particularidad del internado.
Tras un interrogatorio inútil donde a través de diferentes pruebas, se va a evaluar objetivamente la memoria a corto plazo, el transcurso del pensamiento, las semejanzas y diferencias en refranes u objetos, así como el nivel de insight, el tan previsible carácter iatrogénico y supresivo  de la psiquiatría se hace manifiesto.
El  alienado no será considerado más que un desecho social o un infectado, como antes lo era el leproso. El hospital es una cárcel y los profesionales de “salud mental” (psicólogos, camilleros, trabajadores sociales, talleristas, psiquiatras, enfermeros, cuidadores y vigilantes), son más que alienistas: custodios  judiciales.  El empleado más valorado, será aquel, que como en el circo, sea el mejor adiestrador y el que más animales amaestrados acumule; aquellos que cómo la haría la enfermera Ratched (One flew over the Cokoo’s nest, 1975), vendan su vida al hospital y como perros fieles se convierta en los ojos de la mirada  de la institución. 
La locura y la cordura será una línea gruesa, trazada con gis borroso entre empleados e internados. Pues: ¿Cómo pensar que el médico, la enfermera o el policía, no posean una patología que les permite ignorar, desdeñar  y aplastar al otro? Conozco el caso del un reputado psiquiatra de cierto hospital psiquiátrico que abofeteó a un paciente por las cosas que le decía.
La respuesta no es fácil y la insumisión al poder no puede ser el único criterio de salud, tampoco lo puede ser el dañarse a sí mismo o los otros. Respuestas acabadas no hay éstos hechos complejos, pues la locura “es un acontecimiento social y no de individuos aislados” como nos lo dijo alguna vez,  Juan Carlos Plá.
Durante mi experiencia profesional en hospitales psiquiátricos, fui testigo de los abusos que se  vive en ese encierro, observé que la salud mental en nuestro país es un tema que no ocupa ni interesa a nuestras autoridades, que la mayoría del presupuesto va encaminado a otras áreas como la epidemiología, las adicciones,  la llamada “salud pública” o  programas que ni siquiera están  vigentes pero que suenan bien en términos políticos.
Asimismo, que nuestra profesión de psicólogos, se basa en convertirnos en fieles auxiliares de la psiquiatría, reduciéndonos a la clinimetría, psicometría y estadigrafía que conceden al número un valor de verdad mágica, de hecho fehaciente sin cuestionamiento. La cura se basa en una terapia sintomática donde se privilegiara a la cantidad y no la cualidad, dónde importara cubrir con  números una cuota asalariada similar a la de producción en una fábrica de zapatos o chocolates,  en lugar de responder a necesidades de una comunidad y un sujeto sufriente donde su padecimiento pediría más bien la comprensión y la búsqueda de un sentido.
Me tocó ver cómo los pacientes sacan comida de la basura,  Que su dignidad y voluntad es pisoteada. Vi pacientes deambular descalzos, sin ropa interior o toallas sanitarias. Observé su vida transcurrir entre el hacinamiento y la pobreza social en reclusión. La imposición es la que rige siempre la cura y  aquellos que reniegan de la autoridad,  deberán de ser sometidos a un dominio de poder que poco a poco irá desgastando su físico, su integridad moral y mental. La locura será sinónimo de pecado y el encierro es el Infierno merecido para vivir el resto de su vida como si fuese la eternidad después de la muerte. Los pacientes serán  abandonados por la familia y la sociedad, en un  sistema carcelario que poco a poco lograra   asesinar, desintegrar  su alma.
La tarea del  manicomio enajena al sujeto sufriente, haciéndolo inútil y seriado, perteneciente a una empresa cara e improductiva que lo conduce a la cronicidad.  La relación saber-poder estará íntimamente ligada entre el aparato judicial y el manicomio. Es un mundo desolado, dónde el enfermo mental yace en el encierro, expuesto a toda suerte de abusos, sometido al poder de un saber médico omnipotente, que se ha dado en llamar psiquiatría. La institución reglada requiere de un individuo disciplinado por lo que será necesario normalizarlo, evaluarlo, codificarlo,  y  observarlo
Todos los instrumentos  son armas para la opresión del loco y  su historia, la locura estará, por otro lado, ligada a un horizonte de pobreza, la improductividad, la inadaptación social, se ha convertido  en un problema moral, de dimensiones éticas. Confinado bajo una actitud distintiva de indiferencia que solo será reglada por etiquetas, el loco desfallece.
El psicoanálisis ha tenido avances importantes a la fecha, pues desde el inicio Freud ha dado un papel importante  a la infancia, la imaginación, la historia y palabra del sujeto, lo que ha venido a abrir una esperanza a aquellos que solo han sido abordados desde una perspectiva organicista. La clínica psiquiátrica ha olvidado que el fin de la cura es restituir al hombre sufriente a su cualidad de sujeto: dueño de su palabra y de su historia. El interés que tiene Freud desde los inicios y  su ruptura que tiene  con la simple  anatomía en  el Proyecto de una psicología para neurólogos nos invita a  mirar a cada caso como producto de una historia particular, familiar, de un entretejido de tres o más generaciones. Cómo un sujeto dueño de su historia y su decir, con plenos derechos que se encuentra agobiado por el sufrimiento pero también puede acceder a la palabra.  El delirio, en el cual vemos el producto de la enfermedad, es en realidad una tentativa de curación;  la locura seria una reconstrucción fallida. Una alternativa sufriente a una realidad a la cual, el loco ha intentado escapar. La tarea del los terapeutas debería ser escuchar y atender ese dolor añejo que no debiera causar, miedo, angustia, asco, desesperación o  ansias de imposición. 
El asilo reduce las diferencias, reprime los vicios y borra las irregularidades. Castigará todo aquello que se oponga a las virtudes esenciales de la sociedad: la inmoralidad, la extrema perversidad de las costumbres, la ebriedad o la galantería indiscriminada, la incoherencia, la pereza, el satirismo, y la masturbación excesiva. A estos males, se agregará posteriormente, el intento de suicidio, la prostitución y la homosexualidad. Estas son las figuras por excelencia de la sin razón y se relacionan con la figura de la decadencia social que más tarde será substituida por la depravación.
Con Foucault entendemos que “enfermedad mental” y “locura”, son dos configuraciones diferentes que, desde el siglo XVII hasta ahora, se han reunido y confundido una con otra.
Aunque la medicina y en concreto la psiquiatría, intente quitar las aristas más aterradoras a la insania mental reduciéndola a una trastorno biológico, genético, neurológico, a desequilibrios electroquímicos del sistema nervioso, el halo poético lírico en torno a la enfermedad persistirá, porque en ella hay también algo irreducible al dominio de la razón y que anticipa el vacío de la muerte.
Ciertos procedimientos médicos radicales como la lobotomía de Freeman, la hidroterapia con agua fría, y hasta los electroshocks, están más cerca de la terrible Inquisición que de un verdadero sentido terapéutico.
Michel Foucault en particular, es muy severo en su análisis del poder psiquiátrico, nos referimos a su curso de 1973 – 74 y al seminario de 1974 – 75 sobre Los Anormales en el contexto de sus obligaciones del Collège du France, allí hace patente la relación entre espacio asilar y orden disciplinario. La internación y la asistencia, los informes sobre el alienado son modos de control social que no disimulan su relación con una matriz jurídico - política específica surgida de la razón occidental, y no sólo del capitalismo. Debemos recordar, en este sentido, que la disidencia política y la homosexualidad fueron motivos de encierro psiquiátrico y persecución en la, hasta hace poco desaparecida, Unión Soviética.
En el mundo médico, la hipnosis, el tratamiento moral, la sugestión, han sido substituidos por los antidepresivos, los antipsicóticos (no se trata de negar la importancia de medicar adecuadamente a los pacientes, pero se hace hasta el exceso) y toda la farmacopea mágica que intenta borrar la incoherencia y el afecto desordenado del sujeto, a esto se le llama progreso. 
El paso del psicoanálisis por la psiquiatría ha querido ser borrado en nuestro país, y en otros contextos culturales, vivimos en la época del café instantáneo, de la fast food y de la prét a porter. Por tanto se esperan resultados rápidos: ¿Me aqueja el insomnio? Pues tengo a mano el Lozopil ¿Me abandona la mujer que quiero? Para no deprimirme ingiero Prozac ¿Mi hijo tiene el tan mentado y cuestionado Déficit de atención e hiperactividad? Debe tomar Catapres. Las causas de todos éstos síndromes no se cuestionan para nada. El resultado triste es la creación de zombies dependientes de su medicación, el tratamiento en este caso se convierte en rito sacrificial y expiación de la culpa de terceros.
En este sentido, establecer los límites claros entre cordura y locura es un intento finalmente destinado al fracaso, puesto que el loco y el cuerdo nunca terminan por separarse. La locura forma parte del mundo moderno y consiste en un núcleo irreducible, el corazón de la naturaleza humana.
Después de todo, muchos  somos juzgados, condenados, clasificados, obligados a competir, destinados a vivir de un cierto modo o a morir en función de unos discursos verdaderos que conllevan efectos específicos de poder, y quizá   deberíamos intentar, como el loco lo intenta, rasgar nuestras ataduras y sujeciones; emanciparnos, ser autónomos, soberanos de nuestra propia existencia, son sueños que no siempre cumplimos, nos gusta lamer la coyunda cuando estamos acomodados a las circunstancias.



lunes, 17 de enero de 2011

Carta Psicoanalítica 2011.


Cartapi2011, originalmente cargada por juliusjob.

Les pedimos paciencia para la publicación del último número... con el deseo de entregar un número de calidad que sea el inicio de las conmemoraciones de los diez años de existencia, nos reunimos casi todos los miembros del comité para dicutir algunas cuestiones relacionadas con la mecánica de la revista.

jueves, 4 de noviembre de 2010

La Castañeda: imágenes de la locura.

El puente de fin de semana correspondiente a las tradicionales fechas de celebración de los muertos en México estuve en el Distrito Federal, paseando por las calles de la ciudad, reuniéndome con los colegas del comité editorial de la revista Carta Psicoanalítica (que ahora tiene Twiteer), y recorriendo museos.
Una visita obligada fue la del Museo de la Fotografía que cómo había anunciado en un post anterior, dedicó una exposición al Manicomio de La Castañeda. Se trata de imágenes del archivo Casasola que muestran escenas tristes y a la vez sublimes del dolor humano. En esas figuras esquizofrénicas vemos el terror, la repulsión y el miedo del hombre normal a la locura, el descuido y abandono que allí sufrieron esos enfermos parece calcado del texto sobre la Historia de la locura de Michel Foucault.
El gobierno de Porfirio Díaz que construyó este hospital a principios del siglo XX, buscaba simbolizar la entrada a la modernidad del país con la inauguración de un maricomio que igualara los estándares de instituciones psiquiátricas europeas, en especial los del manicomio Charenton de París, donde vivió sus últimos años el famoso Marqués de Sade.
La construcción del manicomio mexicano, diseñado por el ingeniero militar Salvador Echegaray, fue encargada al ingeniero Porfirio Díaz hijo, quien contó con el apoyo de Luis León de la Barra para inspeccionar la obra.
El complejo fue planeado para funcionar como un hospital que propiciara un ejercicio profesional de la psiquiatría.
En esa concepción del hospital influyó de manera determinante el doctor Eduardo Liceaga, precursor de la psiquiatría moderna en México.
El manicomio La Castañeda, inspirado en los principios de Jean-Étiene Dominique Esquirol (1772-1840), quien reformó a la llamada arquitectura psiquiátrica en Francia, fue inaugurado por el presidente Porfirio Díaz, el 1 de septiembre de 1910.
La construcción de este hospital psiquiátrico tuvo un costo de un millón 783 mil 337 pesos y se edificó en los terrenos de una Hacienda Pulquera, posteriormente Centro Recreativo Campestre, en Mixcoac, que actualmente es la colonia Lomas de Plateros.
Mixcoac, hace 100 años, era todavía campo y el río que corría por ahí era natural y no estaba entubado.
En ese hermoso paisaje resaltaba, como una amenaza a la que todos temían, el manicomio de La Castañeda, que de acuerdo con el historiador Andrés Ríos Molina, investigador del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), fue el establecimiento psiquiátrico más importante del siglo pasado en nuestro país.
La Castañeda cumplió 100 años este 1 de septiembre. Si bien es cierto que fue derrumbado hace cuatro décadas y en su lugar fueron construidas las Torres de Mixcoac y una tienda departamental, la leyenda del manicomio sigue viva en historias fantásticas, algunas reales otras inventadas.
Según una nota del Universal (30/08/10), fue derruido en 1968 por orden presidencial. Pero no todo desapareció de aquel hospital que para miles de personas significó una vida en el infierno; sobrevivió la fachada majestuosa de estilo francés, que piedra por piedra fue trasladada de la ciudad de México a Amecameca dónde se puede admirar la fachada original del complejo arquitectónico que volvió a estar, como en su origen, en un ambiente campirano, cerca de una cascada y a lo lejos el volcán Iztaccíhuatl.
La labor de salvamento la realizó el ingeniero Arturo Quintana Arioja, quien era dueño de AQ Industrial, empresa dedicada a la construcción en la rama de la carpintería. Fue él quien compró, en 1968, la fachada del manicomio y, con un ejército de hombres, se hizo a la tarea de numerar cada piedra para después hacer la reconstrucción del frontispicio en un terreno al pie de los volcanes.
Arturo Quintana Arioja murió en 1986. Su viuda, Mercedes Peñafiel de Quintana, decidió donar la propiedad a Los legionarios de Cristo. “No es que la familia tuviera una cercanía muy intensa con los religiosos, pero los conocíamos bien porque nosotros asistimos a colegios de legionarios”, dijo Ana Paula, quien es hija de Paz Quintana Peñafiel.
En la actualidad, la fachada es parte de “la casa grande”, como le dicen los lugareños a la hoy mansión conventual de Los Legionarios de Cristo y el acceso está restringido.
Las imágenes no son muy buenas, están tomadas con un celular, pero quiero compartirlas con ustedes, porque sé que les interesarán. Al parecer no existe un catálogo completo de ésta exposición.



martes, 28 de septiembre de 2010

Buenos Aires: recuerdos.

No sé por qué, pero tuve problemas para conectar mi Omnia con la PC. (quizá luego lo cambie por un Iphone)... sin embargo, finalmente lo logré y pude sacar algunas imágenes tomadas con la cámara del celular durante mi estancia en Buenos Aires en marzo. Las comparto con ustedes, en ellas está documentada una magnífica noche de tango a la que me arrastraron mis amigos Michel Sauval (el director de ACHERONTA) y Guillermo Pietra, y también fotos de mi queridísima Silvia Fendrik, "el psicoanalista lector": Herr Pablo Peusner. Por último, agrego fotos con Iván Hernández España, y Lorenita Castro, Jazmín Ramírez; Adrían Ortiz y otros colegas tomadas con la Lumix.

miércoles, 18 de agosto de 2010

La Castañeda: imágenes de locura 100 años después.


La exposición La Castañeda: imágenes de locura 100 años después, que se inauguró hace unos días en el Museo Archivo de la Fotografía, exhibe 83 imágenes con rostros, momentos, circunstancias, ambientes, habitaciones, pabellones, patios y narraciones visuales que carcomen y muestran la delirante realidad de los internos que vivieron y murieron en ese manicomio.

La exposición aborda significativos contrastes, como la ostentosa fachada del edificio mientras dentro predominaban condiciones de miseria desagarradora.

La muestra fotográfica se puede visitar en el Museo Archivo de la Fotografía, ubicado en la calle República de Guatemala 34, Centro Histórico, con horarios de martes a domingo de 10 a 18 horas. Entrada libre.



viernes, 14 de mayo de 2010

BUENOS AIRES...



Comparto con ustedes algunas imágenes que tomé paseando por las calles de esta ciudad. Lo mejor de todo, el encuentro y el reencuentro con amigos, los paseos por la ciudad y por supuesto: El Tango.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Visita a Monterrey, Nuevo León.



Muy grata e interesante, la visita que realizé a Monterrey N.L. - por primera vez - invitado por el grupo interdisciplinario ReDes y la Facultad de Psicología de la UANL. Tuve oportunidad de conocer esa gran ciudad de aproximadamente 6 millones de habitantes y mis amigos Ara Franco y Rodolfo Álvarez del Castillo (toda una institución en el psicoanálisis) me llevaron a conocer algunos puntos importantes de la ciudad.
Fue gratísimo para mí encontrarme con Rodolfo después de tantas "cartas apasionadas", y compartir con él noticias, chismes, impresiones y demás.
Monterrey es "la más norteamericana de las ciudades mexicanas", llena de centros comerciales, amplísimas calles, impresionantes museos, y mucha actividad industrial, cultural. Me llamó la atención, eso sí, que en el noticiero se diese el clima en grados farenheit...
Se ve que circula dinero... visite "la colonia", así nomás se dice por allá.

Me impresionó el gran interés de los estudiantes por el psicoanálisis dentro de la Universidad y las ganas de trabajar del subdirector de Investigaciones el Dr. Manuel Muñiz, con quien compartimos, a pesar de la distancia, muchos maestros.
El seminario sobre Clínica del Acting Out, parece que interesó. Les agradezco a todos los amigos allá, que hicieron posible mi visita.

martes, 7 de abril de 2009

Congreso Psicoanálisis Oxford 1929.


Mi amigo el Dr. Eleazar Correa, ahora en Alemania y reciente padre... me cedió con generosidad y sin mezquindades en un congreso, algunas fotos que encontró por ahí en libros. Ésta formidable, corresponde al Congreso de Psicoanálisis de 1929 en Oxford... los nombres están abajo... ¡Increíble foto! Saludos Eleazar... ojala te esté yendo de maravilla.

domingo, 5 de abril de 2009

Rosario Herrera en la UNAM

Interesante y muy exitosa la intervención de la Dra. Rosario Herrera (Poética del psicoanálisis. Siglo XXI. México 2009) en el II Encuentro Internacional de Psicoanálisis para conmemorar los 100 años del caso Juanito.
Los organizadores muy jóvenes y activos Carlos Alberto Vargas y Fabiola Chávez, reunieron un grupo interesante de ponentes, todos hablamos del mismo tema, con muchas coincidencias de algunos de los ponentes del DF y contrastes de aquellos pocos que veníamos de otros lugares.
Raro ver la Facultad de Psicología de la UNAM, antes escuela de ratólogos, albergando un evento así... más extraño que pronto allí se celebre otro similar, el:
PRIMER COLOQUIO INTERNACIONAL DE PSICOLOGÍA CLÍNICA Y PSICOANÁLISIS en fechas Lunes 13, Martes 14 y Jueves 16 de Abril de 2009.
Información en:

http://www.cartapsi.org/phpBB2/viewtopic.php?f=2&t=101

domingo, 22 de marzo de 2009

El circo.



¿Es una paradoja de la vida que se vuelva uno más infantil a medida que se va haciendo más viejo? He observado que amigos de mi generación se convierten en verdaderos necios, otros tardan más en entender las cosas o se vuelven timoratos, a mí personalmente se me olvidan nombres que resultaban antes completamente familiares.

En cualquier caso, mi sobrino Santiago cumplió dos años y en compañía de su papá nos fuimos al circo Solaris (pequeño magnífico espectáculo), creo que lo disfrutamos tanto como el chico y nos sentimos como niños a su lado. Fue genial verlo atento sin perder un movimiento de los artistas de la única pista.

Aunque entiende todo apenas habla, pero no paraba de murmurar y comentar en voz alta. Le asombraron los tigres que se le explicó son - más o menos - como nuestro gato Boris. Le fascinó la equilibrista rusa, pero cuando se le preguntó qué era lo que más le había llamado la atención, contestó sin dudar: Yasos.

Del payaso, no tengo fotos (singular: sólo era uno. El plural viene de su deseo y del sobresalto que le causó). Puedo asegurarles que no era lo mejor del espectáculo. Pero a los niños es siempre lo que más les llama la atención. Quizá por lo grotesco y pintarrajeado de su porte, pero más bien, porque es una manera de burlarse de la vida seria de los adultos, de su prudencia, juicio y madurez, de su erotismo fijado y de sus modos serios.

¡Qué gran espectáculo sigue siendo el circo! Nos recuerda que nuestra civilización no está tan lejos de los romanos imperiales.

viernes, 2 de enero de 2009

Dos generaciones psi.

Dos generaciones psi
Alí Gómez, Iván Hernández España, Julio Ortega, Jesús Ramírez Escobar.



Con motivo de la visita a Xalapa de Alí, el paso por México de Chucho que está haciendo su doctorado en Argentina, el fin de año, y el próximo viaje de Iván a Buenos Aires a fin de cursar su maestría en psicoanálisis, tuve oportunidad de reunirme con éstos tres queridos ex alumnos y colegas jóvenes que ya están trabajando en la clínica.
Representan parte de lo que he sembrado de psicoanálisis en este territorio un poco árido a esa semilla, fuera de las fascinaciones transferenciales, los caminos institucionales y también - ¿por qué no decirlo? - la impostura maliciosa. Platicamos de la situación del psicoanálisis en Argentina, de las vidas de cada quien, y del futuro de ellos en relación a esta disciplina.
No es fácil haber decidido jugarse por este oficio y dirigirse hacia esta forma de vida... fue agradable para mí... grato para todos nosotros, comer hasta hartarnos en un restaurante brasileiro de ésta ciudad.

jueves, 1 de enero de 2009

Tiempo, vida... años que pasan.



Ayer 31 de diciembre de 2008, celebró su cumpleaños mi tía Irene. Hoy tiene 86 años. Es una mujer que fue muy bella y lúcida (la primera foto es de 1944), hoy una anciana hermosa, de magnífico humor, que todo se le olvida, pero que se conserva bromista frente al mundo, a pesar de que uno pensaría que no tiene o tendría muchas razones para estar así después de todo lo que vivió.

Sin embargo, se mantiene sana, optimista y contenta... sin por cierto, haber necesitado de un Dios para vivir tranquila con los demás y consigo misma.
Pienso en mi futuro, en los años que vendrán... ¡¿Cuánto es lo que una persona llega a vivir?! ¿Cuánto es lo que vale también la pena vivir? Antes de que que las enfermedades, el deterioro del cerebro y del cuerpo en general le afecten a uno hasta que se olvide uno de quien es, de lo que fue y deje de importarle lo que será... Freud en el Malestar en la Cultura decía que uno de los tres motivos que se oponen para que uno alcance por completo la felicidad es precisamente el propio cuerpo (los otros dos son: la naturaleza y ¡el prójimo!).

Quizá son preguntas que ella nunca se hizo, y no necesitó hacerse... tuvo una carrera tan profesional como la pudo tener en su momento, fue como enfermera directora hasta de un hospital en la montaña allá por Naolinco, también construyó más de dos casas hasta dónde yo tengo memoria, tuvo una vida afectiva rica... fue querida y amada por muchas personas. Su único hijo tuvo una carrera universitaria que le llevó hasta el doctorado en musicología y ser concertista de Bellas Artes.
Hoy vive cuidada... cerca de familiares... sin más preocupaciones que escoger entre cenar pan dulce o atole con tamales.
¿Es esto la vida? ¿Acaso no es más compleja o más simple?
Ella parece bastante feliz... esperemos que yo llegue la mitad de bien a esa edad, si es que llego. Me parecen éstas, gratas imágenes para comenzar un incierto año...


sábado, 18 de octubre de 2008

de Freud à Lacan


de Freud à Lacan, originalmente cargada por Yves Le Bail.

Imagen de la galería Flickr de Yves Le Bail: Lacan et Freud dos à dos... et pourtant complémentaires. Dónde también encontrarán algunas imágenes sobre Freud... mmmh... curiosas.

Christopher Bollas: Mental pain

Conferencia de Christopher Bollas: Mental Pain.