lunes, 29 de marzo de 2010

La Gaceta y el FCE.

Reproduzco por su importancia una carta que me envía un querido amigo mío y de la cual me ha mandado copia:

Amigos de la Gaceta y del Fondo de Cultura Económica,

Los distraigo porque como lector asiduo de la Gaceta que soy, veo con preocupación que a esta publicación se le haya dado un giro tan radical y tan inexplicable a partir del último número (marzo de 2010), lo que, a juzgar por las palabras del director, será definitivo. Mucho me pesa que así sea, pues estoy seguro de que ninguna publicación periódica de México ha realizado –como la Gaceta en los últimos años- una labor tan alentadora y tan estimulante de la lectura, de la inteligencia, de la cultura y de la literatura.

Debo señalar que es la primera Gaceta en mucho tiempo cuyos textos (visiblemente) no están hechos por escritores, suceso que no puede pasar desapercibido luego de que la Gaceta ha venido publicando textos y autores de gran importancia y vigencia internacional. Es un error pensar que no hay lectores capaces de advertir estos cambios. Tanto más por cuanto que la forma de llevarlos a cabo es desafiante.

La extensión de los textos que integran el último número aniquila la conversación que los lectores estábamos acostumbrados a sostener con la revista y el tono de los artículos es ofensivamente aleccionador (probablemente por la naturaleza de los mismos escritos, hechos para ser leídos en foros específicos). Quizá los propios autores pudieron hacer más por los lectores con sólo preparar los textos para su publicación en la Gaceta, omitiendo las presentaciones y los nombres de las instituciones y de las personas que hicieron posible la tan encomiada publicación del libro de Kant y que probablemente fueron necesarios durante los discursos, pero que son del todo accesorios en este caso, y aun tienden a causar en el lector la impresión de que el Fondo (a cuya vanidad habrán de dedicarse a partir de ahora las páginas de la publicación) precisa de autoelogios cuando a todos es patente que se trata de una institución acreditada simplemente por las páginas que publica, y no por ninguna otra razón.

La Gaceta había logrado el milagro de poner al alcance de cualquier mexicano capaz de entrar a una librería, y de manera gratuita, textos sumamente interesantes, bien escritos, sublimes muchos de ellos, inteligentes todos. En cambio este número (desde el mismo tema, que no es La crítica de la razón pura, sino la presentación de la nueva coedición, según entiendo) es tremendamente desalentador.

De por lo menos dos de los artículos ahí reunidos, puede decirse que las primeras frases (por sus desmedidas pretensiones o por su sola falta de claridad) son demoledoras no solamente de los mismos autores, sino (lo que es mucho peor) de las ganas de leer una revista, costumbre que la Gaceta venía desde hace tiempo arraigando entre nosotros, si no me engaño al pensar que no soy el único que lamenta el regreso de las exageraciones con pretensiones de verdad, de “los intelectuales más inteligentes” y de los famosos “núcleos de comprensión profunda” (p.29).

Sinceramente me parece una claudicación lamentable. Ni siquiera pienso que sea buen negocio (al menos no en esta ocasión), pero aunque por obra del azar (que también cuenta) llegara a serlo, ¿será necesario que esto ocurra a expensas del prestigio del Fondo? Es decir: ¿será negocio? Con decirles que ni para el lector es negocio...

Gracias por su atención, como lector lamento más que ustedes esta situación.

Los saludo afectuosamente,

Leonardo Tenorio

domingo, 21 de marzo de 2010

Cine club de filosofía...

Gracias Fernando Bustos por la foto... al final, pero llegué a tiempo al comentario. Les deseo a tí y a Adrián Corona mucha suerte en su empeño.

sábado, 20 de marzo de 2010

viernes, 19 de marzo de 2010

LULÚ EN EL PUENTE: EL DOLOR DE VIVIR Y DE AMAR.




LULÚ EN EL PUENTE (1998). Producción: Redeemable Features, Capitol Films, Greg Johnson, Amy J. Kaufman, Peter Newman. Dirección: Paul Auster. Guión: Paul Auster. Fotografía en color: Alik Sakharov. Música: Tim Squyres. Intérpretes: Harvey Keitel (Izzy Maurer), Mira Sorvino (Celia Burns), Willem Dafoe (doctor Van Horn), Vanessa Redgrave (Catherine Moore), Gina Gershon (Hannah), Mandy Patinkin (Philip Kleinman). Duración: 103 minutos.



Lulú en el puente es un trabajo cinematográfico de Paul Auster, con razón afamando escritor neoyorkino enamorado del cine, que antes realizó algunas películas como Smoke (1995) que parece ser muy buena, Blue in the face (filmada en el mismo set de Smoke en tres días, al estilo de los filmes de Roger Corman), y después The Inner Life of Martin Frost (2007) que fue maltratada por la crítica neoyorkina.

De su pluma también han sido los guiones de otros filmes: The music of chance (1993), The center of the World (2003), Fluxus (2004) y Le carnet rouge (2004). La historia personal de Auster atraviesa todas sus novelas salpicadas de razgos autobiográficos, sus padres son emigrantes originarios de Europa Central. Él empieza a escribir a los 12 años, y es la mejor manera de saber que escribir no es ni un oficio, ni una destreza que se pueda aprender como la equitación, sino una vocación. Los talleres de escritura son una farsa, simplemente un antídoto contra el miedo que asola a los creadores tímidos.

Entre 1965 y 1967, estudia en Nueva York, en la Universidad de Columbia, literatura francesa, italiana e inglesa. Empieza a traducir a autores franceses como Dupin y Du Bouchet y viaja a París. Volverá en 1967 a París, para evitar ir a la Guerra de Vietnam, tratará de trabajar en el cine, aunque no pasará el examen de ingreso al IDHEC.

Durante los diez años siguientes, su trabajo será duro. Escribe artículos para revistas, trabaja en un petrolero, vuelve a Francia donde vivirá unos tres años. Hará una importante entrevista al poeta judío Edmond Jabès. También escribe poesías y obras de teatro de un acto.

En 1976 escribe su primera novela, bajo el pseudónimo de Paul Benjamin, una suerte de novela negra al estilo clásico de Raymond Chandler y Dashiell Hammett con la que obtuvo escaso éxito editorial. Poco tiempo después de divorciarse, la muerte de su padre le proporciona una pequeña herencia que le saca de apuros y le inspira para escribir La invención de la soledad. Después publica su libro en prosa Espacios blancos. Conoce a la novelista Siri Hustvedt, con la que se casará en 1981. Publica en 1982 El arte del hambre y desde entonces no ha dejado de escribir y publicar.

Lulú en el puente fue propuesta a Wim Wenders, sin que fuese tomada para su realización y ha recibido muy malas críticas y si uno recorre la red buscando referencias, encontrará opiniones muy distintas. Algunos dicen que Auster nunca debió rebasar el límite entre la literatura y el cine, otros califican la trama de absurda, unos pocos más afirman que es una película triste y bella. Yo la encuentro simplemente perfecta por los enigmas que plantea, no es una historia de amor común sino una interrogación sobre los motivos del amor, la importancia del azar y la relatividad de las causas que motivan al hombre. Una historia surrealista que no responde a la lógica del principio de identidad, de no contradicción, del tercero excluido, ni el principio de razón suficiente, porque las almas humanas en su faz más interior y los sentimientos, no responden a esos principios.

Nada es nuevo del todo y el arte es, muchas veces, como una serpiente que se muerde la cola. Un bloggero hace notar que la espiga de esta historia parece estar en un cuento de Jorge Luis Borges intitulado El milagro secreto que cuenta la historia de Hladik, un escritor judío que es detenido por los nazis, encarcelado y llevado frente al pelotón de ejecución para ser fusilado. En el medio de cada etapa, él sueña e imagina, pide a Dios le conceda un año para terminar una de sus obras. Entre el trayecto de las balas y su cuerpo, el tiempo se elonga y se hace relativo para concederle el año de vida que a él le hace falta, reescribe su obra, la corrige, para luego encontrar las balas que le darán muerte.

En el caso de Izzy (Harvey Keitel), él recibe en una noche de jazz y alcohol, un disparo que parece truncar su vida, tal y cómo la del futbolista Salvador Cabañas en una noche aciaga en la que nunca se sabrá bien qué sucedió. Incapaz de seguir con su vida, vaga por la existencia sobreviviendo sin meta o propósito, hasta que topa con lo que puede calificarse de un milagro. Primero encuentra una piedra misteriosa que no es otra cosa sino un objeto @, un objeto causa del deseo y objeto plus de goce, cómo se dice en la teoría lacaniana. Es decir, un objeto absurdo que concentra y causa nuestro deseo sin lógica, haciéndonos concientes de nuestra incompletud como seres y de la relatividad del tiempo que nos toca vivir. Luego encuentra a la mujer de su vida, esa con la que todos los hombres sueñan y que pocos encuentran en su camino, una mujer que completa sus sueños y da significación a su vida.

No es posible hablar de esta película en términos comunes, hay que recurrir a Heidegger y a Lacan. Porque, ésta película es filosofía en fondo y forma, pero también movimiento de la imaginación, que no puede ser comprendido sin hacer alusión a los tres registros.

Izzy llega en un punto del filme a hacerse preguntas filosóficas sobre el Ser y el Ente, sobre su existencia y su mundo, sin convencerse del todo de la respuesta descartiana y entrando en la materia de los planteos Heideggerianos ¿Por qué es en general el ente y no más bien la nada? Es una interrogación que se yergue a partir de la posibilidad de su muerte, una pregunta que no se hubiese planteado antes y que muchos no se plantean en absoluto, hasta algunos profesores de filosofía opinan que la filosofía es adecuarse a las necesidades de mercado de la sociedad, cuando el papel del filósofo desde Sócrates ha sido cuestionar su realidad. La pregunta misma sobre el Ser había sido olvidada, desechada, antes de Heidegger, y también la formulación de una diferencia entre ese Ser y el Ente. El Ente es algo específico, el Ser está del lado de la universalidad y del lado de la filosofía en su carácter más profundo, hasta aquí empuja a Izzy el enfrentamiento con la muerte, con el cero y la nada. Él se pregunta después de haber perdido a su amor, justo antes del despertar: ¿Existo? ¿Soy un árbol o una piedra? ¿Un perro o un pájaro? ¿Una buena o una mala persona?

Ese objeto @, éste Macguffin que encuentra uno de los protagonistas de nuestra historia y que buscan desesperadamente los buenos sin importar el costo, es lo que cada quien pueda desear o lo que sea. Simplemente un semblante de sentido y un Santo Grial imposible de conservar o de alcanzar. No es un objeto total sino parcial, aquello que hace vínculo en dos personajes solos, eso que une y hace posible la experiencia del amor, la plenitud y la negación de la castración, que en su forma más determinante se manifiesta en la violencia de la hora suprema.

Entre este hombre y esta mujer, está el cariño improbable del amor eterno, un mirada mediada por un objeto @ que es algo a mantener por ambos, algo que une y convoca. Un signo de amor y una razón para mantenerse juntos. Aquello que en una pareja suele llamarse: nuestro amor, nuestra razón de ser, y que es tan fuerte como frágil a un mismo tiempo. Mientras más sólido más resquebrajadizo, mientras más fantasmático más real. Un engaño necesario que se inscribe del otro lado de la falta del ser. Una vía que se abre al más allá del principio del placer a partir de un símbolo precioso: una piedra que hace gozar. Algo que se puede mirar y colocar, ocultar y volver objeto de deseo para otros, una cosa que va más allá del significante, que se vuelve objeto escópico situado fuera del registro simbólico y se estaciona en lo imaginario, quizás para siempre.

Los buenos aquí son desalmados y siniestros, esto hace que nos preguntemos cómo podrían ser los malos y de qué podrían ser capaces. Los buenos del lado de la ciencia que aquí se llama Dr. Van Horn (Willem Dafoe) pero que también podría llamarse Dr. Menguele o Dr. Skinner, quieren dominar, clasificar y medir, poseer la piedra, ese misterio de luz y sombras, de energía y poder. Por ello, son capaces de torturar y matar. Es un error que esté del lado de unos amantes ingenuos, para ellos ese poder irrefrenable manifestado en una piedra de amor, es peligroso y debe estar a guarda, utilizable para sus propósitos superiores.

Entre estos dos seres que todo parecería separar en lo Real, se encuentra la unión a través del amor: tropezones, sexo, música, momentos, fraternidad y pasión. No coinciden sus edades, quizá tampoco sus intereses, y sin embargo, están hechos uno para el otro para darse luz y calor. La piedra que une sus vidas cambia sus destinos, a ella le haría encaminarse al éxito, a él a la felicidad, sin embargo, esa misma fuerza les arrastrará a la tragedia. Freud decía en la Traumdeutung que todos los personajes del sueño representan al soñante, si la historia es un sueño, es el infierno mismo de Dante, atiborrado de círculos con pecadores de distintas clases.

Él es un roble añoso y enfermo, ella una rosa en flor algo herida, pero ambos se complementan en aquello que puede llamarse Gloria, Paraíso o tal vez, Abismo. Se reconocen enseguida, se convierten en almas gemelas merced al secreto de la Piedra, esa que flota siempre entre los amantes verdaderos, así como también les da comezón la pregunta: ¿Es el azar o el destino lo que los ha unido? La respuesta aquí no importa, nadie la tiene, lo que interesa es el fuego de la llama del deseo. La Piedra es una caja china, también una caja de Pandora.

Izzy ya perdió un pulmón en la balacera, pero está dispuesto a ceder la vida con tal de proteger a su amada, primero la niega, luego la menosprecia, se trata de no mostrar sus sentimientos, de conservarla a salvo, de dejarla fuera de la crueldad de los buenos. Ellos quieren la piedra sobre los seres humanos, sin saber que la piedra misma es producida por los seres humanos, es producto de su decisión y su fuerza, del encuentro de sus miradas y de la fuerza de su imaginación. La piedra es efectiva y real, pero también es virtual… una realidad virtual, del lado del fantasma y negando la grieta de la realidad y diciendo no a la muerte, a la separación de los cuerpos, a la soledad. Es un recurso a la vida, fincado en el instante y en la luz del relámpago del disparo. Celia se sacrifica por Izzy, su cariño está sobre su bienestar, sobre su tranquilidad y su vida. Podría entregar la piedra, pero prefiere hundirse en el río. Su sacrificio es la máxima ofrenda de amor que puede realizar. Lulú perece en el puente - ¿o no? -, quizá el puente entre la vida y la muerte, entre el amor y el desamor. El secreto está a salvo, un verdadero amor no puede ser disecado y va más allá de lo material, su fuerza consiste en lo inefable. Ovidio, Kierkegaard y Kinsey se equivocan, el amor no se agota en la didáctica, la seducción o la medición.

Izzy ha imaginado que la vida le sonríe en el momento exacto de su muerte, y en ese camino, no ha podido sostener la dicha de su Blancanieves, de su Encantada, porque la felicidad puede vencer a la envidia y el odio, pero no puede perdurar frente a la pulsión de muerte.

El final horrendo se resuelve en un desenlace verdadero menos pavoroso (al menos, así parece, aunque la vida sin amor no es menos espantosa), todo ha sido un sueño y el sueño no es más una pesadilla, no es real. Cómo dice la canción: Lo que no fue no será, todo fue una fantasía, los pecados de Izzy pueden ser perdonados, el infierno tampoco existe… Sólo la muerte es real, gracias a Dios.



sábado, 6 de marzo de 2010

La arquidiócesis califica al sacerdote de enfermo mental

La arquidiócesis califica al sacerdote de enfermo mental y podría "catalogarlo de criminal"
La CEM se deslinda del caso; la legión calla
Carolina Gómez Mena

Periódico La Jornada
Jueves 4 de marzo de 2010, p. 6

Las revelaciones que hicieron ayer hijos de Marcial Maciel, fundador de la Legión de Cristo, provocaron silencio en esa congregación religiosa. Sólo señaló que, por lo "delicado" del asunto, este mediodía ofrecerá una postura oficial al respecto.

La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) se deslindó del caso. Argumentó que es un asunto de la orden mencionada, y la arquidiócesis de México condenó los hechos.

José de Jesús Aguilar, subdirector de radio y televisión de la arquidiócesis de México, precisó que la información produjo no sólo "admiración" en la Iglesia católica sino "vergüenza". Precisó que ante lo revelado, queda claro que el sacerdote (Maciel) "no estaba sano de sus facultades mentales" y que su comportamiento podría ser catalogado de "criminal".

Aguilar reconoció que estas situaciones "ensombrecen las acciones positivas de la Iglesia católica" y dan motivo para que "muchos piensen que toda ella está igual".

Descartó que ocurra así e hizo un llamado a los fieles y a quienes colaboran con la Iglesia a "esforzarse para hacer cada día mejor su labor".

Fuentes de la CEM indicaron que aunque no dudan de la veracidad de lo dicho por los hijos de Maciel, es probable que debido a que en breve se darán a conocer los resultados de la auditoría realizada por el Vaticano a esa congregación se "quiera colgar más milagros" al fundador de la legión para buscar algún acuerdo. Resaltaron que por lo delicado de lo que se reveló, las víctimas estarían en todo su derecho de entablar denuncias ante la justicia e insistieron en que sólo cuando haya una postura oficial de la legión podría haber reacción de la CEM.

Fuentes de la Legión de Cristo destacaron que en Roma la secretaría general, a cargo del sacerdote Álvaro Corcuera, analizó la situación y los directivos de la orden reconocieron que lo dicho por los hijos de Maciel causó gran "sorpresa" pues no se conocían tantos detalles. Debido a que el tema es "complicado", insistieron en que el pronunciamiento de la legión saldrá hoy.

Aguilar señaló que este episodio deja claro que "Dios escribe derecho en renglones chuecos, pues una cosa es la vida del señor Maciel y otra su obra de apoyo a la fe educativa; sin embargo, la vida íntima de esta persona nos hace ver que se trata de alguien no sana de sus facultades mentales e incluso se puede catalogar de criminal".

viernes, 5 de marzo de 2010

Mi padre abusó de nosotros:Hijos de Maciel



Resumen de la entrevista de Aristegui se puede oír en este vínculo:

Mi padre abusó de nosotros:Hijos de Maciel


Y la respuesta del Epsicopado que no niega los hechos:
http://www.cem.org.mx/prensa/comunicados-de-prensa/2536-boletin-de-prensa-con-motivo-del-caso-del-p-marcial-maciel.html

miércoles, 3 de marzo de 2010

Un acercamiento psicoanalítico: ¿Víctimas inocentes? ¿Desprotegidos? ¿Seducción?

Un acercamiento psicoanalítico: ¿Víctimas inocentes? ¿Desprotegidos? ¿Seducción?

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Absurdo...

Llamo al servicio de atención a clientes de Walmart, esta es la segunda vez que llamo en la semana para pedir aclaraciones sobre una tarjeta de crédito que en un día aciago me dejé enroscar. El lunes había llamado para reclamar que a fin de año había acudido a la sucursal de Banco Bancomer dónde me habían dado un atento servicio el año pasado y me indicaron la cifra que debía pagar para liquidar mi deuda, puesto que nunca llegan a tiempo mis estados de cuenta y tampoco ha llegado la reposición de la tarjeta desde que la reporté extraviada. Me indica el chico que está al teléfono que aunque liquidé la deuda, se me exigió el pago la renovación de la tarjeta (que nunca llega) y que yo no pagué a tiempo (yo había previsto este mal, pagando una pequeña cantidad y previendo que no se había liquidado por completo mi deuda) por lo que se me exige el pago de : 383.34 pesos sobre 400 pesos que no pagué por dicha renovación.

El absurdo es que ni recibo la tarjeta, y los gastos de cobranza son excesivos sobre la cifra original, además de que: ¿Gastos de cobranza de qué? Si nunca han venido a cobrarme y además ni siquiera me han llamado para cobrarme ¿Renovación de qué? Si la tarjeta jamás aparece. Y ahora llega… parece que por fortuna… un estado de cuenta con una fecha de liquidación próxima a punto de cumplirse. El chico me indica que si pago esa cifra ahora sí quedaré en saldo de ceros con ellos, cómo pensé había quedado antes y puedo cancelar la tarjeta. A regañadientes, y tratando de salir del asunto, la llamada me quita media hora o más, he ido a pagar el martes.

El miércoles, vuelvo a llamar con mi estado de cuenta en mano. Previamente he consultado mi saldo apretando teclas del teléfono y he corroborado que mi pago no se ha registrado. Pido hablar con un asesor. Son 5 minutos de espera… Por el momento, todos nuestros asesore se encuentran ocupados, gracias por esperar.

Me contesta finalmente un chico, oye mi caso, me pide el número de la tarjeta, mi fecha de nacimiento, etc… y me dice que me va a pasar con la sección correspondiente. Han pasado más de 15 minutos.

Me pasa con otro muchacho que me pregunta en forma más bien grosera por qué quiero cancelar mi tarjeta. Le indico que por la mala experiencia que representa que me cobren cerca de 800 pesos sobre un saldo que en el banco me habían dicho era de ceros. Me dice que no se me han cobrado intereses, yo le digo que tengo en la mano mi estado de cuenta, que dice: Tasa mensual ordinaria 0.000 %, Tasa anual ordinaria 0.000 %, Tasa anual moratoria 0.000 %, Saldo promedio diario 0.000 %, Días transcurridos del ciclo 31, Capital 0.00, Intereses 0.00, Comisiones: 383.34

Le digo que ya me cansé y que no estoy dispuesto a pagar más intereses. Me dice que no se me han cobrado intereses sino que se me requirió un pago… etc. Le digo que no quiero discutir que lo que quiero es que me cancele la tarjeta. Me dice que no hablo bien y que no soy exacto en lo que digo, que jamás se me cobraron intereses de ningún tipo, vuelve con la retahila de palabras, le digo: Aquí tengo el estado de cuenta en mi mano, y dice en dos renglones: Intereses 25.32 en uno… y me cobran hasta IVA aunque en un renglón del estado de cuenta dice: Monto base sobre el que se generaron los intereses ordinarios 0.00… llevo media hora al teléfono.

Me insiste sobre que no hablo correctamente, le digo que lo único que deseo es que me cancele la cuenta y le pregunto si me puede hacer este servicio. Me dice que si yo no me expreso correctamente, él tiene la obligación de hacerme notar mis errores y le digo: Me da gusto que usted esté tan bien identificado con su empresa pero yo sólo quiero preguntarle cuál es mi adeudo actual con ustedes. Me contesta: − Cero. − Entonces, lo que quiero es cancelar mi tarjeta.− Déjeme checar bien sus datos y verificar si puede cancelarse esta cuenta. Estoy a merced del capricho de un empleadito (¿Egresado de economía, derecho o filosofía?) sentado frente a un conmutador y una computadora por no sé cuántas horas, él es Dios en este momento y yo el humilde JOB.

Pasan otros 5 minutos. − Gracias por esperar, le voy a dar su número de cancelación. Walmart agradece su preferencia. Le digo que no los prefiero, que estoy muy descontento con el servicio… cuelgo.

He perdido cerca de tres cuartos de hora. Estoy enojado, mmmmh…. ¿Cuántas tarjetas de crédito tengo? ¿Cuánto debo y cuántos intereses me cobran? Me empieza un dolor de cabeza… carajp… y soy alérgico a la aspirina.

Documental sobre Jacques Lacan