domingo, 28 de junio de 2009

Herencias Culturales

Herencias Culturales

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Y LA NAVE... VA...




¡Un regalo inesperado para todos mis amigos! Nada más para ellos.

Con la autorización de la directora de la revista La Nave de los Locos, la siempre inquieta Rosario Herrera Guido, pronto verán todos los números en el site de CARTA PSICOANALÍTICA. Les ofrezco, por ahora, una probada:


viernes, 26 de junio de 2009

CALDERÓN M.D.

Calderón asegura que el rey del pop murió por uso de drogas
Este deceso está encerrado en las adicciones, sostuvo.


Claudia Herrera

Publicado: 26/06/2009 15:40 LA JORNADA.


México, DF. El presidente Felipe Calderón Hinojosa atribuyó la muerte de Michael Jackson a un uso indebido de drogas, sin que se conozcan aún los resultados de la autopsia al cuerpo del cantante del pop.
El mandatario federal planteó que es una paradoja que el Día Internacional contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas "se confirme, por ejemplo, que uno de los mayores ídolos de varias generaciones y el mayor vendedor de discos de música de pop, se confirme su muerte se debe precisamente a un uso indebido y excesivo de drogas, en lo que sería la plenitud de su edad".
Al conmemorar esta fecha en Los Pinos, señaló: "Al final de cuentas esta muerte dramática, trágica de alguien que teniéndolo todo: fama y dinero, fue a final de cuentas incapaz de sobrevivir a la muerte, que está encerrada precisamente en las adicciones".
Acompañado de los secretarios de Salud, José Ángel Córdova; de Seguridad Pública, Genaro García Luna y el procurador general de la República, Eduardo Medina Mora, consideró que el problema de las adicciones también se debe a que los jóvenes no creen en Dios, "porque no lo conocen".

NO LE BASTA TENER HUNDIDO AL PAÍS EN EL DESEMPLEO, LA ÉPOCA MÁS VIOLENTA DE SU HISTORIA DESDE LA REVOLUCIÓN, VIOLAR LA LEY ELECTORAL, PASAR LA HOSTIA POR LOS LIBROS DE PRIMARIA PARA DAR SABOR A SOTANA A LA EDUCACIÓN, TRATAR DE DESAPARECER LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA DEL BACHILLERATO…. AHORA ES UN MÉDICO FORENSE ILUMINADO POR LA LUZ DE DIOS.

Michael Jackson - Requiém



¿Dónde fue Michel?
¿Por qué Dios nos hace esto?
¿Es la apertura del quinto sello?
¿Quién cuidará de sus hijos enmascarados?
En algún lugar del cielo,
él se burla de todas estas preguntas
junto a su amigo Elvis.




Dedicado a la fan No. 1 del ídolo.... Puchunga


miércoles, 24 de junio de 2009

Cassez, pobre florecita : "On me condamne à mort"

"Estamos sumamente decepcionados por la decisión tomada por las autoridades mexicanas", dijo el portavoz de la cancillería francesa, Frederic Desagneaux con cara de enojo y decepción ante los periodistas mexicanos (El Universal 23.06.09).
Y, es que finalmente, las autoridades mexicanas acordaron la no repatriación de la delincuente y se decidió que pagase en este país la pena de 60 años por los delitos de secuestro, asociación delictuosa, etc. etc.
Al parecer, la noticia fue difundida en primeras planas de diarios franceses mostrándola como una víctima inocente del atropello de las autoridades policíacas, y denunciando las irregularidades (que las hay, sabemos cómo funciona la justicia en México), un ejemplo de esta tendencia lo pueden encontrar en:
Libération 24.06.2009 o visitar la página de Florence (http://www.cassez.com/) y hacer click en las irregularidades, entre las que se menciona una no expedita presentación de la acusada y "la violación de la ley", puesto que el delito de delincuencia organizada debe referirse a tres personas en adelante, y no dos como el caso de ella y su novio (¿Alguien recuerda The honeymoon killers y la pasión por el crimen combinada con el amor?). Y así hasta marcar siete irregularidades pero a partir de la tres, el sitio dice: EN CONSTRUCCIÓN...

Ella ha insistido ante los medios, que las imágenes de su detención fueron un montaje, lo que no la eximiría de su participación en los secuestros ni de la flagrancia del delito, pues se les encontraron armas de fuego. Amén de que Israel Vallarta es cabeza de una violenta familia de plagiarios, como lo comprueban las declaraciones de su sobrino Arturo Vallarta de la Cruz, detenido conjuntamente con su primo Pavel Antonio de la Cruz Islas, por haber secuestrado a un joven, a quien retenían en una casa de seguridad del poblado de Tepoztlán, Morelos con la asesoría (¡Desde la cárcel) del mismo (La prensa 16/06/08 en esta nota aparece una foto de Israel con su "suegro" en la casa de campo).
También, queda pendiente saber cómo es que víctimas la identificaron plenamente, como Ezequiel Elizalde (joven de 22 años, secuestrado 64 días, quien la identificó físicamente como la mujer quien le pidió elegir entre un dedo y la oreja para mutilarlo, y presionar a sus familiares a pagar el rescate) y Cristina Ríos (puede verse su
carta en la red de protesta enviada al Universal), que la oyó amenazar a su novio (Israel Vallarta) con que si la tocaba de nuevo, se desquitaría: ¡Con la víctima!
Y cómo fue, asimismo, inculpada por el miembro de otra banda con estrecha relación con la de los Zodiacos, un tal Ulises Zenil , El Güero (amigo del Libra y El Virgo). Uno de esos detenidos (Orozco Hernández, el Géminis o el Caripuerco) recordó que la llegada de Florence Cassez a la banda de Los Zodiacos generó disputas al interior de la organización, ya que la francesa asesoraba a su novio sobre la forma de realizar los secuestros, cómo repartir el dinero de los rescates e, incluso, quería tomar el mando. Detalló en sus declaraciones realizadas sin mucho esfuerzo: "Ella invitó a Israel a hacer dos 'levantones' uno de un señor que no conozco su nombre y otro señor que se llama Luis Ayala, ellos hicieron el trabajo. Aquí empezó la discordia, y hasta a los hermanos de Israel los hicieron a un lado, aludiendo que Israel era el que debería llevar la batuta junto con la francesa, que porque ellas (las mujeres) son más inteligentes" (El Universal 12.05.09).
Pero, para todos aquellos que quieran verla guapa y sonriente, arrepentida de su noviazgo con un delincuente del que desconocía sus actividades, valiente ante la adversidad y sonriendo ante el futuro, les recomiendo que vayan a los sites:

http://www.florence-inocente.com/

http://www.liberezflorencecassez.com/

Allí la encontrarán, posando como en un SPA, sin la cara de preocupación que muestra ante los diarios franceses, ni la angustia que ha manifestado al saber el resultado de su gestión.
O si quieren unirse al grupo de Facebook en apoyo a la francesita apasionada, no duden de hacerlo... está en la red. Por mi parte, he leído las noticias - de nuevo - relativas al caso y la sigo considerando indisculpable. Un comentario anónimo de una de esas notas, me hizo mucha gracia, decía: Pobrecita florecita... gente cómo esa no debían condenarla a prisión... sino echarla directamente a los tiburones.

lunes, 22 de junio de 2009

Michel Foucault: Psicología y filosofía. Entrevista con Badiou 1965.

Material interesantísimo sin ningún desperdicio....










Gracias a quienes se comunicaron por mi pedido personal... agradezco la solidaridad... está solucionado.

domingo, 14 de junio de 2009

LAS ELECCIONES... Mmmhhh...


No he hablado de las elecciones (empezando por las campañas políticas), porque poco se puede decir de ellas. La revista PROCESO 1702 incluye una serie de artículos que hablan a favor y en contra de este asunto, cuestionando la participación o la abstinencia, también el voto nulo.
Precisamente en las campañas podemos advertir el divorcio entre los políticos y nosotros los ciudadanos, que explica perfectamente la desesperanza y la apatía de muchos ante el próximo evento. No somos los únicos, se habla de que en Europa hay un abstencionismo de hasta el 57 % en la elección de los eurodiputados.
La campaña política más absurda y ridícula es la del Partido Verde en la que se ha invertido una cantidad enorme de recursos que no entiendo de dónde vienen (dichos anuncios están en carteles espectaculares, camiones, comerciales en la TV y el cine, superando a los de otros partidos). Cuatro son las bases de su imagen: Belleza y juventud de sus candidatos (Vgr. Maité Perroni de RDB: burguesa, bonita + escultural + deseable, imagen de buena hija de familia, pero que todo el tiempo parece – no sé por qué -- una estúpida marioneta); aprovechamiento del rencor del pueblo hacia un Estado que le es ajeno (Se necesita una reforma del sistema de salud que incluya a todos, no parches mal pegados. Es absurdo el slogan: si no puede atenderte el estado, que te pague las medicinas); readopción de la pena de muerte a secuestradores y violadores (siguiendo esa moral kantiana que precisamente no regula a los criminales, Lacan hace notar en Kant con Sade, que probablemente el desafío a la Ley y la posibilidad de castigo pueda ser el impulso para el crimen); y el ofrecimiento de un bono para que los jóvenes aprendan lenguas extranjeras y computacion (¿concesionado a quien?). Nuevamente es tomar la pata de la cabra, en lugar de todo el animal, lo que se necesita es una reforma educativa que no anteponga la tekhné sobre las humanidades. El aprendizaje de una herramienta no dice cómo debe usarse, recuérdese también, que estuvo a punto de eliminarse la enseñanza de la filosofía y la lógica, también la ética, de la enseñanza preparatoria. Y: ¿Qué dijo el partido Verde al respecto? ¿Qué dijo alguno de los partidos? Creo que nada.
Vale la pena, echemos un ojo a las otras campañas.
El PAN aprovechando de manera indebida, el repunte de Calderón en su prestigio, para reforzar a su partido: Este presidente está haciendo las cosas bien, está dando la lucha al narcotráfico cuando antes ningún gobierno lo había hecho… si quieres apoyar al presidente vota por el PAN. ¿Quieres seguir dando la lucha contra las drogas o te vale? Curiosamente nunca había habido tanta violencia en México... que nos equipara e incluso pone por delante de Irak (es más fácil morir en este país de muerte violenta que por la influenza H1N1).
Digo que el uso de su imagen es indebido, porque un presidente debía ser un árbitro neutro en una contienda electoral, pero ya sabemos que quienes están en el poder en este país, siempre apoyan descaradamente a sus correligionarios de partido. Otra cosa más... también usa los servicios de Adal Ramones para fortalecer su campaña (con grabaciones lanzadas a los teléfonos al azar, y presentaciones personales), lo que nos dice algo curioso: los artistas parecen tener más credibilidad que los políticos, en consecuencia hay que pedirles que abogen por los partidos.
El PRD usa como imagen a una niña simpática de cuatro años, moviendo a nuestra cursilería y no a nuestros ideales políticos ¿Cuáles? ¿Qué pasó con el proyecto de nación? ¿Con la ideología? Amén de que hemos sido testigos de sus múltiples peleas internas que se asemejan a las de una cantina ¿Y la fuga - marcha de presos en Zacatecas? ¿No prueba que puede existir la misma corrupción en un gobierno perredista que en cualquier otro?
El PRI nos habla de que tienen propuestas, experiencia, pero precisamente la corrupción que hoy sufrimos es producto de los gobiernos revolucionarios. Los spots, son intrascendentes y con poca o ninguna credibilidad: En el PRI pensamos en ti… el PRI sí sabe gobernar… En el PRI cambiamos para ti… piensa en ti, piensa PRI. Yo no quiero que Peña Nieto... viudo guapo, protagonista de reportajes de revistas de chismes (¡Novio de Angélica Rivera!), homófobo e inequitativo en las elecciones actuales, voraz colector de impuestos, llegue a presidente.
López Obrador, apoyando a veces al PRD, a veces al PT (según sus intereses familiares y compadrazgos) y jugándose principalmente por el partido CONVERGENCIA, institución que conocemos bien en Veracruz por su maleabilidad ideológica y su origen ligado a un político tan cuestionable como Dante Delgado, con un pasado Priista y un pasaje por la cárcel acusado de una serie de fraudes de los que nadie tiene ahora memoria. Eso sí, creo que al salir de su encierro se mostró al mundo en su momento como mártir liberado, expiado de cualquier posible culpa anterior (como Wolverine pero sin el adamantium).
De paso, vuelvo a preguntarme en este remolino: ¿Tienen que nutrirse de fondos públicos los partidos políticos?
Así que, he dejado de lado el tema en mis preocupaciones actuales. Tengo que lidiar ya con los informes que debo entregar a la universidad, las clases que estoy dando, el final de semestre, mis deudas en el banco, etc. etc.
¿Voy a ir a votar? Me robaron mi cartera… allí iba mi credencial de elector… no sé… creo que ya no puedo ir a votar y no lo lamento. Mañana iré a mi sucursal local del IFE y preguntaré. Pero quizá este accidente me evita la decisión de escoger entre esas elecciones forzadas (y algunas más que forzadas: lamentables), o anular mi voto.

sábado, 13 de junio de 2009

PSICOANÁLISIS Y LITERATURA. Apuntes de seminario 1997.

PSICOANÁLISIS Y LITERATURA. JULIO ORTEGA B .



La escritura es, originalmente, el lenguaje del ausente; la vivienda, un sucedáneo del vientre materno, primera morada cuya nostalgia quizá aún persista en nosotros...
El Malestar en la cultura (1929).
Sigmund Freud.



Thomas Mann en su ensayo "Freud y el porvenir" afirma que el creador del psicoanálisis: "recorrió el duro camino de sus descubrimientos totalmente solo, en forma totalmente independiente, únicamente como médico y naturalista... sin percatarse del consuelo y sostén que le hubiese deparado la literatura." Empezaremos nuestro seminario de manera irreverente, expresando nuestro desacuerdo con tan genial escritor. Nos asombran incluso sus palabras pues ellas revelarían una lectura por demás parcial, sesgada e imprecisa de la obra del maestro vienés.
No lo demuestra así una lectura de las obras de Freud, ni siquiera del índice a vuelo de pájaro. Freud amaba la literatura. Allí está para demostrarlo el trabajo sobre "El delirio y los sueños en la Gradiva" (1907), primer ensayo que en su vuelo funda la crítica literaria de cuño psicoanalítico; el análisis sobre el cuento de Hoffmann: El hombre de Arena (Lo ominoso 1919); su trabajo minucioso sobre esa alma genial, tan luminosa como sombría que fue Fiodor Illich (Dostoievski y el parricidio 1927 - 1928) y por supuesto, sus polémicas afirmaciones sobre la obra shakesperiana (para los aficionados a los récords Guiness diré que el nombre de Shakespeare aparece nada menos que 42 veces en los textos de Freud), que tanto escándalolo producen al prestigiado Harold Bloom, quien ha llegado a afirmar en El canon de Occidente que la obra de Freud no es más que literatura de imaginación, que sienta su único valor en lo que habría retomado de la obra maestra del cisne de Avon. Y, ¿Por qué no?, no tengo objeción como psicoanalista en reconocer que el complejo de Edipo ha sido construido sobre Sófocles y Hamlet, lo que nos hace colocar al psicoanálisis como una extensión misma de la literatura, en cierto modo, como un pariente cercano y no siempre agradable, incluso incómodo… a veces, como una mosca en el plato de sopa.
El psicoanálisis está destinado a cambiar la perspectiva de comprensión de todo aquello que es humano. La lectura de una obra literaria, es el caso que ocupará nuestro seminario, alcanza nuevas significaciones, algunas de proyecciones sorprendentes, incluso que pudiesen considerarse ajenas a la intención original del autor. Es ineludible que el lector psicoanalista, psicoanalizado, o simple lector del psicoanálisis se pregunte ante una obra: ¿Pero: qué quiere decir con esto el escritor? Se adquiere una relación de intimidad, de asunción de la subjetividad de una obra, hasta antes desconocida. El producto estético, se transforma en: documento que trasciende la buena forma, que rompe las reglas del buen observar y del leer bien, tan propia del crítico de arte. La crítica de arte enseña el cómo escuchar Beethoven, cómo deleitarse ante la vista de un Rembrandt, cómo leer Joyce. cómo se interpreta Rachmaninov. Su posición se encuentra del lado de la certeza. Chesterton decía sobre esto, que la especialización conduce al absurdo, que llegaría el tiempo en que si alguien se atrevía a contar un chiste en un grupo, debería esperar que sólo uno se riesen, sólo aquel que hubiesen aprendido a abrir adecuadamente la boca, a mostrar los dientes y soltar una carcajada sonora, el resto de los oyentes debería guardar un respetuoso silencio ante la diestra ejecución de una risa.
El psicoanalista irreverente, se atreve a decir del texto con audacia, a tocarlo, a interpretar, que es lo mismo que decir: transformar. El análisis literario que éste realiza, supone que más allá de un autor, se encuentra el discurso por el que éste es hablado y no me refiero aquí al discurso social o histórico del todo, sino al discurso del Inconsciente, un inconsciente que no es del todo social, ya hablaremos de ello. En resumidas cuentas, la frase: "Ça parle", de Lacan entonces, no puedo sino leerla: "Eso habla y quizá ante todo, también escribe". También una lectura psicoanalítica supone que hay una argamasa común de la que estarían hechos los seres humanos y que estaría formada por la angustia, no cualquiera, la angustia ante su propio deseo. ¿Es esto tan intragable para los críticos del psicoanálisis y sus excursiones en la literatura?
Reconocemos que el rompecabezas no es sencillo y se complica aún más cuando consideramos que Freud mismo es un autor. De acuerdo con Paul Ricoer, leer a Freud es hacer una "reconstrucción arquitectónica de la obra", "producir... un homólogo, es decir - en el sentido estricto del término - un objeto vicario que tenga la misma organización que su obra", en otras palabras, reformular su discurso en una alteridad. Jean Laplanche ha replicado con solidez que la inscripción teleológica de esa hermenéutica, "esa filosofía reflexiva", conlleva precisamente a todo aquello que Freud recusó y que se manifestó en la desviación junguiana de crear una hermenéutica de inspiración religiosa. Frente al problema que nos ocupa y que no es otro que el de la lectura, Michel Tort se expresa:

El verdadero problema de la lectura no consiste de ningún modo en expulsar toda interpretación, sino en construir una que sea rigurosa con el texto. ¿Qué es una lectura si no precisamente un movimiento de suspensión crítica respecto a una precomprensión, a una prelectura producida por la circulación misma de la obra y que se sustraen los sistemas móviles de los que cada concepto extrae su alcance y su sentido? ¿Qué es si no una ruptura con la inmediatez de las articulaciones de sentido propuestas explícitamente por el propio autor?

Por una cuestión de método, resaltemos desde un inicio la ilusión de que el psicoanálisis descubre que en esta angustia y ese deseo que se esconde detrás, se manifestaría en un lenguaje común, de que entre los seres humanos hay un Inconsciente colectivo, no hay sino transubjetividad y no comunidad espiritual. Hecho por otro lado, negado por la religión y esto lo digo no en contra de ella (...cómo desearía volver a creer en Dios, también desearía por cierto volver a tener dieciséis años.), sino para aclararles a aquellos que así lo piensan, que el análisis, no es una nueva religión o una forma refinada de chamanismo. No se trata siquiera, de vino nuevo en odres viejos, por supuesto que las palabras del psicoanálisis son anteriores a Freud, él mismo ha reconocido que son los artistas, poetas, escritores y dramaturgos quienes han intuido la existencia del inconsciente (Ahí están El Bosco y Archimboldo para demostrarlo). Más aún, palabras como interpretación, pulsión, represión y angustia ya estaban en la lengua cuando Freud las retoma. Se ha llegado a afirmar con cierta audacia incluso, que no hay un vocabulario propio del psicoanálisis. Pues sí, casi todas las palabras del psicoanálisis están tomadas del lenguaje común. El inédito de Freud se mide más bien por haber trastocado su significado, por haber redimensionado, justamente, el valor de esas mismas palabras para construir un sistema de interpretación del mundo que con su presencia ha cambiado el curso de la historia humana. Pero volvamos al tema...
La relación interdiscursiva psicoanálisis-literatura es en sí una relación tormentosa, pasional, con todas las vicisitudes de ese amor tan gozoso como confuso, posible de encontrar entre dos amantes ilícitos. Tomemos por caso a Gradiva, la rosa novelita de Jensen que tanto parece haber conmovido a Freud y que más adelante en el curso retomaremos. Se trata de una relación de equívoco en que el científico toma al otro, la otra en este caso, por lo que no es y paradójicamente en el capricho de este cruce imaginario, se basa la posibilidad de que el sueño se vuelva realidad. Que el amor pueda florecer, de esta manera no es extraño, más bien es lógico, lo que nos coloca en otra dimensión: todo amor se funda en un equívoco. Se trata también, de una relación de equívoco de Freud hacia Jensen, del psicoanálisis a la literatura, con todo: una relación. Es cierto que al inicio Freud la cultiva con un sólo fin, que no es otro, sino corroborar sus suposiciones teóricas acerca de la veracidad de sus construcciones, posición de la que el mismo Freud tratará de desplazarse más tarde. No deja de ser curioso, que una vez roto el romance entre ambos escritores - Freud incluso será invitado a casa de Jensen unos días - se pueda recoger del texto freudiano las siguientes palabras provenientes de su Estudio autobiográfico (1925):

En una pequeña novela, carente en sí de gran valor, La Gradiva, de W. Jensen pude demostrar que el sueño imaginado literariamente admite igual interpretación que el real, o sea, que en la producción del poeta actúan aquellos mecanismos que hemos descubierto en la elaboración onírica.

Por otro lado, ese juego de espejos es inevitable, al fin y al cabo ser mortal, es ser siempre imagen, pero evidentemente hay por supuesto grados, recovecos y callejones sin salida.
Nos viene también en este momento a la memoria, a fin de fortalecer nuestra postura, el encuentro fallido entre André Breton y Freud en las postrimerías de este siglo desfalleciente. El primero, encuentra en la Interpretación de los sueños, la fuente de inspiración de su trabajo. El segundo, todo un caballero burgués chapado a la antigua, lo imaginamos atento siempre a su correspondencia y leyendo con verdadera curiosidad los efectos de su Tramdeutung sobre un lector no avisado de que se trata de una obra, ¡científica!. Sabemos que Freud, habría leído Los vasos comunicantes y sostenido una breve relación epistolar con el poeta francés, interrumpida ante el airado reclamo de que el análisis de sus sueños, prescindía del elemento sexual que los sueños de sus analizantes le revelaban. Freud contesta al irreverente francés que un análisis completo hubiese sido imposible, pues hubiese exigido revelaciones desagradables acerca de las relaciones con su padre. Breton juzga su excusa inaceptable, probablemente esperaba más del descubridor del inconsciente, quizá más valentía, más sinceridad... más locura, pero: ¿no es eso más bien lo que se espera de un artista, un vértigo de verdad, una rebeldía indomable?. Breton quiere al inconsciente para abandonarse a él, Freud para domeñarlo. La definición de surrealismo acuñada en el Primer manifiesto surrealista (1924), manifiesta una lectura y una comprensión de Freud que trasciende las intenciones del profesor:

Surrealismo: Sustantivo masculino. Automatismo psíquico puro por cuyo medio se intenta expresar, verbalmente, por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del pensamiento, sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral.

El método surrealista surge de la lectura de Freud - también de Kraepelin, y otras figuras del novecento -, pretendiendo una exploración sistemática del inconsciente que no abandone la inspiración y que guie al viajero a la recreación artística, poética, de su deseo. Ambas posturas se asemejan, pero allí dónde se esperaría se juntasen, divergen. La liberación total del deseo nos dice el psicoanálisis: mata. La consecución sin límites del principio del placer - término, por otro lado, cuestionable y cuestionado desde la misma teoría - lleva a la locura.
René Crevel es un trágico y maravilloso exaltado que instiga al suicidio en masa, Robert Desnos atenta contra la vida de Elouard, Jaques Vachè induce a los otros a experimentar con opio, Artaud ... ¿sigo con la lista? Con el inconsciente no se puede tranzar o jugar, él es inmanejable. Las coincidencias entre las posiciones de Breton y las de Freud, sin embargo, existen. Ambos perciben bien que no hay delimitación precisa entre la locura y la razón - cosa que Erasmo bien sabía -, que las creaciones del artista tienen una profunda significación simbólica que le trasciende, que la renuncia al deseo en una sociedad represiva enferma, a pesar de todo persiguen fines distintos. Para Breton se trata de liberar al monstruo. Freud, como Ulises, cede ante la tentación de oír las sirenas pero no se atreve ni por un momento en dejar las cadenas.
Generalmente se acusa al psicoanálisis de reduccionismo, lectura pantológica, explicación descontextuada, ficción, etc. Popper le acusa junto al marxismo de pretender dar una explicación omnicomprensiva y clara de todos los fenómenos. Los analistas freudianos verifican en la clínica sus teorías, pero se debe a que sus previsiones sobre los acontecimientos se acomodan ad hoc sobre los eventos.
Las opiniones de Bloom y de Starobinski - que prometemos examinar con calma - sobre el particular, llegan a ser bastante duras también con nosotros los freudianos. El sentir general del crítico literario es que el psicoanalista atropella con la interpretación psicoanalítica la obra literaria. Incluso Susan Sontag - escritora genial - va más lejos y se vuelve contra toda crítica, sin importar su procedencia. Pero, volviendo al caso Breton: ¿No vemos a un literato abusar de sus lecturas psicoanalíticas, sobreinterpretar?. ¿Acaso hemos protestado los psicoanalistas? No parece así, incluso Freud ante la posibilidad de que el psicoanálisis pueda contraer lazos con otros discursos dice no sin cierto recelo cargado de orgullo en su citado Estudio autobiográfico :

En Francia han sido los literatos quienes primero se han interesado por el psicoanálisis. Se explica esto recordando que nuestra disciplina ha traspasado, con la interpretación de los sueños, las fronteras médicas. Entre su aparición en Alemania y su actual introducción en Francia han surgido sus diversas aplicaciones a los dominios de la literatura del arte a la historia de las religiones y a la Prehistoria, a la Mitología, la Etnografía y la Pedagogía, etc. Todas estas disciplinas tienen poco que ver con la ciencia médica y han sido precisamente enlazadas con ella por el psicoanálisis. No tengo, pues, derecho alguno a profundizar en esta cuestión; pero no puedo silenciarla, pues resulta indispensable para formarse una representación exacta del valor y de la esencia del psicoanálisis, y, además, la especial naturaleza de este trabajo, en el que me he obligado a exponer la obra de mi vida, me fuerza a tratar de ella.

La verdad es que nos hemos enriquecido con el exceso, con el éxtasis de la mezcla de tan variadas disciplinas. Y honor a quien honor merece, han sido precisamente los surrealistas los que introdujeron el psicoanálisis en Paris y llevaron a ese joven médico de nombre Lacan, a tomar contacto con la locura desde una perspectiva descentrada de los emblemas de la Razón.
Por otro lado, tengamos en cuenta que la objeción de Breton al trabajo de Freud es un poco injusta. A pesar de lo enormemente personal que es la Tramdeutung, Freud nunca estuvo dispuesto a establecer ningún pacto autobiográfico con el lector, no hay intención de desarrollar un estudio psicológico de sí mismo, un autoanálisis público. La princesa Marie Bonaparte (literatura ella misma: tataranieta de Lucien, el hermano de Napoleón, y esposa del príncipe Jorge - hermano menor de Constantino I rey de los helenos, y primo carnal de Christian X de Dinamarca, analizante en principio de Freud, después su amiga y mecenas, amante de Rudolph Lowenstein - por cierto: analista de Lacan - y para acabar pronto según el diagnóstico de René Laforgue: una neurótica obsesiva grave), compró en 1936 la correspondencia Freud - Fliess, memoranda de una tortuosa amistad y un conmovedor trabajo de análisis , vendida por la viuda de Fliess en apuros, dejando a Freud verdaderamente aterrado y manifestó su deseo de que fueran destruidas. La testarudez en este caso de la princesa salvó los valiosos documentos hoy básicos para comprender a fondo el psicoanálisis y su parto doloroso. Freud objetaba para su conservación que no quería que pasaran a la posteridad, pues encerraban:

...Todas las nociones y desviaciones erróneas propias del psicoanálisis más primitivo, [y] en este caso son también totalmente personales.
Carta a M. Bonaparte del 10 de enero de 1937.

Sólo la testarudez de la princesa obsesiva se atrevió a oponerse en este caso al querido maestro, tomando el bando del historiador. Gesto único y que hace a la vocación por la sinceridad propia del psicoanalista. Desgraciadamente, en la Librería del Congreso de los Estados Unidos se encuentra correspondencia e información sobre la vida de Freud salvaguardada quizá para siempre.
En este sentido, literariamente queda atrás de los textos de Rousseau, Nietzche, Sartre, Gide e incluso Henry Miller; si describe sus sueños es con la mera finalidad de exponer su método de desciframiento de lo inconsciente, de conquistar lo irracional, en realidad, el proyecto del psicoanálisis así visto, resultaría bastante conservador en términos generales. Es bien sabido que la Viena de principios de siglo era un hervidero de nuevas tendencias científicas, filosóficas y artísticas. Se trata de la ciudad donde podrían haberse cruzado en la calle: Alban Berg, Otto Wagner, Wittgenstein, Kafka, Egon Schiele, etc. Pero, para Freud es mejor Mozart que Schönberg (más todavía, sabemos bien que no era amante de la música - lo que no obsta para que se halla escrito un libro de un título tan atípico como: Freud y la ópera - como lo confesaría a Jeanne Lampl-de-Groot), preferible Hansum que Musil, Leonardo que Klimt. Freud detesta a los lunáticos, en una carta a Oscar Pfitzer su discípulo pedagogo-pastor-psicoanalista le dice: En la vida real... sólo veo el daño que pueden hacer. Al empezar a analizar la personalidad de Dostoievski - a quien sin duda admiraba -, deja caer como loza una afirmación tan contundente como:

En la rica personalidad de Dostoievski podemos distinguir cuatro facetas: el poeta, el neurótico, el moralista y el pecador. ¿Cómo orientarnos en esta intrincada complicación?

¿Pero, se trata acaso de escoger? ¿Puede uno quedarse sólo con una parte del artista? ¿No acaso es el mismo su obra, y en parte por su vida misma, reflejada en su arte es que nosotros podemos deleitarnos ante un Van Gogh, Picasso o sumergirnos en la lectura de Kundera, Lowry o Bukowski? El problema es la estética y su dilema que hoy se encuentra en una crisis profunda.
La verdad es que por momentos él mismo retrocede con temor ante su descubrimiento, hay cierta belleza romántica - incluso el psicoanálisis mismo ha sido visto por Albert Beguin como un hijo del romanticismo - en este gesto, que nos recuerda el Nuevo Prometeo de Mary W. Shelley, donde el creador llega a abominar de su hijo. Sigmund también, se asemeja aquí a Cristóbal que piensa haber llegado a las Indias y desconoce la trascendencia del nuevo continente que descubre . No es del todo así, exagero, concepciones que incluso no pueden ordenarse cronológicamente tales como la teoría del fantasma, pulsión, transferencia, compulsión a la repetición, escisión del Yo y la pulsión de muerte, nos dicen que éste comprendió que había dado a luz - no hay parto sin dolor -, una ola negra que invadirá hasta los puertos más seguros.
Con todo, imaginemos a Freud complaciente con sus visitantes, dejándose retratar a lápiz por el mismísimo demonio de Dalí, invitado en 1938 a la residencia Freud, nada menos que por Stephan Zweig . Inconsciente - ¡curioso adjetivo para nombrarle! - de que su obra funda las bases de existencia de un nuevo arte, simplemente se porta condescendiente, en búsqueda de un lugar de reconocimiento, de legitimación para su hijo.
Un día 6 de mayo, al cumplir 80 años de edad, todavía en Viena, justo antes de su exilio en 1938, Thomas Mann le entrega una carta de felicitación que reúne los parabienes de escritores y artistas, entre otros la firmaron Herman Broch, Salvador Dalí, André Gide, Hermann Hesse, Aldous Huxley, James Joyce, Paul Klee, Robert Musil, Picasso, H. G. Wells y la sublime Virginia Wolf No está de más decir que en ese reconocimiento había de por medio un agradecimiento, la obra de Freud les ha proporcionado a todos ellos una nueva forma de percibirse, de compenderse, lo que equivale también a una metamorfosis que les hará advenir a otras formas de creación.
Parece innegable, por otra parte, que a medida que fueron más conocidos los conceptos psicoanalíticos y la teoría del inconsciente, algunos escritores fueron introduciendo deliberadamente nociones psicoanalíticas a sus obras para iluminar las motivaciones psicológicas de sus personajes, llegando algunos a crear lo que casi se podría denominar un nuevo género: la novela clínica, prima hermana de la literatura inagurada por Freud mismo a través de sus cinco casos clínicos.
¿Cuánto le deben a Freud: Murakami (Nota 2009), Mishima, Cortázar, Paz y Fuentes? Es quizá una pregunta que ni los escritores mismos puedan responder. Existe aún un prejuicio que considera a la literatura y al novelista mismo, como un ser extraordinario, como un símil de Zeus que pare a su obra de su cabeza, de dónde ella saldría armada como Palas Atenea, perfecta merced a un engendramiento milagroso que no la hace producto de ninguna fecundación. La obra así dispuesta, estaría determinada a enfrentarse al mundo terreno, vulgar y estúpido. Es una concepción distorsionada de la realidad del escritor, más aún del escritor moderno. No cabe duda de que toda una generación de nuevos escritores españoles - por citar sólo un ejemplo -, como Perez Reverté, el grande Juan José Millás o José María Merino deben explícitamente su trabajo (de primera calidad) a una lectura detenida de la obra de Freud. ¿Y por qué no habría de ser así? ¿ La literatura es acaso el(la) arte entre las artes? Lo plantearé de otra manera. Por ejemplo: ¿Qué espacio le reservan Uds. al cine en relación a la literatura? ¿Poco, mucho?... por supuesto nada es imposible de decir. Pues bien ahí tienen a Bergman, Hitchcock, Houston, Tarkowsky, Buñuel otra vez, Wim Wenders, los Cohen, Lynch, y Woody Allen, deudores de Freud, cuya obra no sería posible, sin la obra de nuestro tan llevado y traído autor.
Por supuesto, vuelvo sobre el punto. La relación no ha sido siempre fructífera, pero: ¿Se embaraza uno a la primera vez? No piensen mucho en la respuesta. La misma relación conflictiva ha sido la del cine con el psicoanálisis. Freud desconfió del cine y su poder seductor.
Y los analistas se han portado de manera bastante grosera ante un problema que francamente se les ha resbalado la mayoría de las veces de entre las manos.
Bergler4 sostiene que el escritor, bajo la presión de sentimientos inconscientes de culpa, en sus escritos expresa las defensas que ha desarrollado contra sus deseos prohibidos y fantasías, y que, aun cuando el hecho de escribir es exhibicionista, sus tendencias primarias son voyeuristas, constituyendo así sus escritos una defensa contra un voyeurismo profundamente reprimido (traducción: temprano interés en la observación del coito de los padres). Brill5 asegura que "...algunos poetas no avanzan mucho más allá de las primeras y últimas fases orales", y cree que, en el caso del artista: "la fase preedípica ha sido la más importante para su desarrollo".
Posiciones como esta hacen decir a Starobinski6 :

Esta superioridad concedida al (... en este caso: psicoanalítico...) esta manera de reducir al poeta a no ser sino proovedor de una , que elucidará la exégesis, parece implicar voluntad de descalificación de la palabra poética en beneficio de la palabra razonada de la psicologia. Bajo este aspecto, el poeta no es sino productor de sueños y de fantasmas, con los mismos títulos que el soñador, el neurótico o el primero que llegue.

Y añade:

Es una pobre compensación añadir que si el psicoanálisis despotiza el arte, poetiza sin embargo la vida cotidiana y habla a su manera de una poesia , ya que todo el mundo sueña...

Tiene razón Starobinski, una crítica literaria desde el psicoanálisis que considere al artista como a un enfermo neurótico y a la obra de arte como un síntoma no puede ser sino estupidez aplicada. Pero justamente a esto Freud le llamaba: el Análisis salvaje (1910). Por otro lado, las críticas como que identificarían tal mecanismo y tal etapa del desarrollo de la libido o calificarían a la actitud de un personaje o escritor como voyeur , nos dan la sensación de ser pobres y expresar simple sentido común. No se nesecita ser psicoanalista para decir que Süskind ha retratado en El perfume a un personaje narcisista con fijaciones preedípicas y estacionado en la etapa anal. Ese es un juego de obviedades insustancial, gratuito. Refleja el entusiasmo por un evoluciosmo darwiniano al que si bien Freud era afecto, su obra leída desde Lacan, toma distancia. El descubrimiento esencial de Freud es que no hay integridad, sustancialidad de roca del alma humana (o del Yo para utilizar un término freudiano), el camino hasta Análisis Terminable e Interminable (1937). Su obra, nos muestra de manera clara como después de haber levantado las capas sucesivas impuestas por la sociedad y las convenciones, eso que nos hace tan nítidos y formales ante el espejo, se llega a la roca viva que es la castración. Pero esa roca viva es una verdad sin fondo, un mar sin sentido que nos enfrenta con la pulsión de muerte y lo único que Freud encuentra es que la terminación del análisis se convierte en un problema práctico en el que el analista debe asegurarse que su paciente quede en las mejores condiciones psicológicas posibles para vérselas con la vida. Evidentemente, la labor interpretativa del analista no puede ir hasta el fondo, pues curiosamente no hay ninguno. Ya en Malestar en la cultura (1929) frente a las inquietudes de los filósofos y religiosos acerca del sentido de la vida, afirmaba que nadie se hacía la misma pregunta por la vida de los animales y no por ello se perturbaban en absoluto.
Un escritor no es más o menos neurótico, más o menos psicótico, por el hecho de escribir, de la misma manera tampoco puede negarse que las inquietudes de sus personajes reflejen sus propios conflictos inconscientes y que sus actitudes ante la vida y preocupaciones se vean traspuestas a su obra. También puede suceder, que un escritor trate de liberarse de su infierno interno a través de la escritura estableciendo una distancia con su propio mundo interior. La escritura por otro lado, no asegura una revelación auto-curativa de la que pueda obtener alivio un autor, como el sólo hablar una y otra vez de sus problemas, no libera al neurótico de su sufrir. Existen innumerables casos de escritores que encontraron poco alivio en su arte, digamos: Poe, Baudelaire, etc. Confesarse al escribir no necesariamente ahuyenta los propios fantasmas sino que incluso puede reavivarlos. Existe también otra posibilidad a considerar, el lenguaje de la locura hecho transcripción. Podría decir Bernhardt, sin quizás cometer un abuso del todo, Lacan mismo se ha interrogado una y otra vez acerca de Joyce y la función que en él cumple la escritura.
Continuará... (nótese el estilo diferente de mi dictar clase y escribir, intento ser hoy menos pretencioso.)

domingo, 7 de junio de 2009

Il piccolo, piccolo Hans

Conferencia magistral pronunciada el martes 31 de marzo de 2009, en la Facultad de Psicología de la UNAM dentro del SEGUNDO ENCUENTRO INTERNACIONAL DE PSICOANÁLISIS: En conmemoración de los 100 años de El Caso Juanito. La cuestión de lo infantil y el Psicoanálisis de Niños.



"Una de mis memorias infantiles más vívidas es la de verlo en el estribo atestado de gente del tranvía, yendo al partido de fútbol del domingo al Hohe Warte, con una mano en la barandilla y con la otra empuñando su libro más preciado, una copia muy usada, llena de anotaciones, de la Crítica de la razón pura de Kant".

Hans Graf sobre su padre.


Agradezco a los organizadores de este evento, la Psic. Fabiola Chávez Del Arco y el Mtro. Carlos Alberto Vargas, así como a la Facultad de Psicología de la UNAM la invitación para estar hoy aquí con ustedes. Me es grato sobremanera visitar mi alma mater, la escuela en la que estudié la carrera de psicología y que representa muchos recuerdos para mí.
Es la primera vez en muchos años que piso esta escuela. Viene a mi memoria, el haber estudiado en momentos en que el más recalcitrante conductismo se ensañaba, perdón quise decir: enseñaba, como casi única opción de formación en las aulas de esta escuela y se había cambiado el lema de nuestra universidad de “por mi raza hablará el espíritu” a: “por mi rata hablará el estímulo”.
Todavía hoy tengo pesadillas en las que cierta compulsión a la repetición me atormenta y sueño que debo la última de las materias: Estadística III o algo así. Y me despierto sudando, angustiado en mi cama. Me voy tranquilizando al pasar el día, sabiendo que nunca en mis 25 años o más de clínica con pacientes, he tenido necesidad de usar una sola fórmula de promedio ponderado o moda estadística, percentiles o media armónica.
El Sr. Skinner era considerado un ilustre y generoso hombre, que había vuelto científica a la psicología alejándola de cualquier pretensión filosófica inútil o especulación metafísica cercana al psicoanálisis, afortunadamente había descubierto que los principios de conducta que rigen para los humanos eran los mismos que los de las ratas.
Así que la parte más esencial de nuestro trabajo formativo se realizaba en laboratorio y consistía en verificar la verdad de las leyes de reforzamiento y castigo en esos blancos animalitos suponiendo que las personas comunes y corrientes, operaban bajo los mismos principios. Eso era antes de que se supiera que este hombre había tenido más de dos años en una caja a su propia hija, aislada de los cambios de temperatura, en cueros (desnuda)… y también recogida del “calor humano nocivo de sus padres”, pues era más sano el tenerla en esa jaula climatizada que protegida por los brazos de su madre y expuesta a la falta de higiene del mundo. Acciones sustentadas por su filosofía personal e ilustrados en su novela Walden Dos que fueron aplicadas a la educación de su propia hija (que hoy nos dice que le está muy agradecida por todo), del delirante autor de un libro con el fascista título de Más allá de la libertad y la dignidad.
Pero no quiero dedicar más tiempo a estas ñoñerías, bastante sufrimos ahora en las universidades la tecnología por objetivos, la programación del aprendizaje, el uso de taxonomías como la de Bloom para la planeación de la educación, que han llevado a una mecanización absurda y la imposición de un método más que cuestionable sobre los conceptos. No concibo a Michel Foucault en el Cóllege de France o a Lacan en la École Normal teniendo que someterse a reglas tan absurdas como las que se nos imponen a los académicos en las universidades de México.
Estoy aquí para hablar del pequeño Hans en la conmemoración del 100 aniversario del caso clínico que daría lugar, cómo seguramente han mencionado mis colegas, al psicoanálisis infantil. Es el caso princeps primero en una práctica que se habría de convertir en importante después con el trabajo de analistas como Melanie Klein o D. W. Winnicott quienes a los principios de la teoría freudiana, agregaron sus concepciones y prácticas a fin de establecer los principios de una teoría coherente que toma como pivote de la intervención analítica al juego con el niño más allá del intercambio simple de palabras.
Quizá extrañe a muchos el título de mi conferencia, en italiano cuando se trata del tratamiento de un pequeño vienés, pero si decidí recurrir a este nombre, ha sido en recuerdo del trabajo de Sergio Finzi que dirigió "Il piccolo Hans. Rivista di analisi materialistica", publicada de 1974 a 1994 con la colaboración de gente como Mario Spinella, Giacomo Contri, Virginia Finzi, Contardo Calligaris.
Revista cuyos materiales son hoy difíciles de ubicar, a tal grado de que cuesta trabajo encontrar en la mismísima Wikipedia italiana una referencia a ese trabajo que duró veinte años. Quizá sea ese el destino del trabajo de muchos, el olvido y la indiferencia, quizá sea ese el destino que me espera también a mí. Pero no quería dejar pasar la oportunidad de traer del polvo ese trabajo y le recuerdo de algunas de las ideas que se produjeron en ese tiempo que conjugaban Freud, Marx y Lacan y que finalmente no desembocaron cómo podría haberse esperado, en una síntesis inquebrantable, pero que produjeron trabajos interesantísimos que no deberían haber sido olvidados tan fácilmente.
Sin embargo, precisamente en nuestros días, en que Jean Allouch defiende que el psicoanálisis es una práctica espiritual, creo que hace falta responder que el psicoanálisis tiene más de material que de espiritual. La práctica misma del análisis de niños es completamente material y más allá de cualquier juego de palabras, también lo es el psicoanálisis, que en mi opinión, no necesita cambiar de nombre al neologismo spsychanalyse que le haría retroceder a la concepción psicológica de principios del siglo XX.
Hasta 1972, fecha de la aparición de las Memorias de un hombre invisible, transcripción de las cuatro entrevistas acordadas por Herbert Graf con el periodista Francis Rizzo, no se conocía la identidad de ese "niño de cinco años" que con el nombre de "Juanito" había alcanzado la celebridad gracias al relato de Freud sobre su análisis, efectuado por Max Graf, su padre y en el que el profesor habría intervenido prácticamente sólo como espectador, o como sujeto al saber de la transferencia de ambos que habrían ido a visitarle personalmente una vez.
Considerado uno de los centrales casos del psicoanálisis, el tratamiento de Juanito ocupó enseguida un lugar particular en los anales del freudismo, en primer lugar porque el paciente (por primera vez) era un niño, lo cual despertó en la sociedad de su momento críticas mordaces sobre la monstruosidad de analizar un niño, y en segundo término porque Freud, en lugar de ocupar la posición de analista, aparentemente habría intervenido sólo como supervisor de la operación analítica del padre.
El análisis propiamente dicho de Juanito se desarrolló en el curso del primer semestre de 1908. Fue contemporáneo del análisis de Ernst Lanzer, el Hombre de las Ratas. Freud, con autorización el padre, publicó el historial en 1909, pero ya se había referido a Juanito en dos artículos sobre la sexualidad infantil aparecidos en 1907 y 1908. En realidad, desde 1906, cuando el niño no tenía aún tres años.
El caso del Klein Hans es producto de una de las épocas más fructíferas del trabajo de Freud, quien a la sazón había cumplido 53 años y ha logrado llevar su desarrollo vital al punto de romper públicamente con Fliess, transformar la sociedad Psicológica de los miércoles nombrando secretario a Rank, entrar en contacto con los suizos y ser recibido en la Clarck University de los Estados Unidos con honores.
En la correspondencia con Jones de junio de 1909, encontramos el señalamiento a su amigo: Nunca logré una comprensión más sutil del alma de un niño. La neurosis infantil del pequeño Juanito, corrobora sobre la marcha y en materia, las conjeturas que los pacientes adultos le habían adelantado a explorar: el material patógeno se podía observar y mostrar desde la misma infancia por interpósita persona, en este caso, el padre del niño.
El caso aparece como una verificación también de la teoría después de la escritura de los Tres ensayos para una teoría sexual (1905) dónde el estudio de la evolución libidinal y el infantilismo sexual, así como la fijación del neurótico a estos patrones son la pieza clave que funda la teoría sobre el desarrollo sexual. Ésta es, por cierto, una obra que tiene múltiples pies de página, correspondientes a años muy posteriores, pues al parecer, estuvo en constante revisión por el autor. Quizá por la misma incompletud de su teoría, su carácter permanentemente abierto y la insatisfacción con ciertas respuestas alcanzadas en la primera formulación.
En este caso de análisis infantil, el Freud teórico se une al Freud clínico, para corroborar la teoría de la evolución psíquica que formuló, desarrollar una metapsicología del objeto, cotejar su dinámica pulsional con la teoría de la represión y verificar su concepción del deseo materno.
Éste será el antecedente que abrirá futuras perspectivas para la práctica clínica de personajes tan ilustres como Oskar Pfister, Hermine Hugh – Hellmunth, Anna Freud, Melanie Klein, y Donald Winnicott, John Bowlby, por supuesto la Dolto, entre otros.
El enlace del pequeño pacientito con Freud es, cómo ustedes lo saben, su padre quien funge las veces de analista, por otro lado, parece que es también uno de los principales actores del conflicto, situación que contrariamente a lo que pensó Freud en ese momento, obstaculiza más las cosas que las facilita.
Estamos en los inicios de la práctica analítica y Freud mismo analiza a su hija contra toda convención actual, Jung en el frenesí del entusiasmo a su esposa y sus amantes, Hugh -Hellmunt a su sobrino, adolescente rebelde que vive con ella, y que terminará asesinándola.
De hecho, en el caso de Juanito, uno de los motivos por los que el análisis parece funcionar tan bien, es por la imposición de un tercero al supuesto saber, que interpreta y corta, aún y cuando la estrategia es muy heterodoxa y difícilmente pueda recomendarse como un paradigma o un ejemplo, porque a decir verdad, no se trata de un análisis del todo y su lectura ofrece muy pobres lecciones sobre técnica de análisis con niños.
Hans, es un pequeño de 5 años que es el hijo del musicólogo Max Graf que ha sido durante algunos años miembro de la Sociedad Psicológica de los miércoles.
Freud conoce bien de cerca a la familia porque la madre del niño[1] (Olga Hoenig) ha sido su paciente durante varios años, ella es la sexta de un grupo de siete hermanos, una de sus hermanas si no ha cometido suicidio – no es claro – por lo menos, sí lo ha intentado. Sus dos hermanos se han suicidado pegándose un tiro, moda en la que acostumbraban incurrir a finales del siglo XIX, ciertos caballeros burgueses elegantes.
Su padre, es el mayor de cinco hermanos, y no tiene una buena relación con su abuelo, que es un escritor político, adepto a los viejos y duros métodos educativos al estilo Schreber. Se dice que trató de llevar la educación de sus hijos de una manera diferente, no fue su única esposa y al parecer siempre permaneció ligado a un amor de juventud, se casó en otras dos ocasiones y estuvo, como habíamos dicho, muy vinculado en un tiempo, al movimiento psicoanalítico.
La familia de Freud y la de Graf, están en un momento dado muy unidas, allí en el texto utiliza, no cualquier denominativo, sino el adjetivo hermosa, para referirse a la madre de Juanito.
Freud está persuadido poco antes, de que el casamiento de Max Graf y Olga Hoenig será en evento que traerá felicidad a ambos; estima en el texto que el « pequeño Hans» gozó del beneficio de una educación clemente y adecuada, y considera que Olga Hoenig era una excelente madre.
Los invita a la boda de uno de sus hijos, amén de visitarlos en casa. Graf está completamente de acuerdo con educar a Juanito con los principios del psiconálisis aplicado.
Trata de no ejercer sobre el chico la menor coerción posible, los padres se portan extremadamente pacientes, se interesan en su charla, registran sus sueños y se entretienen en una permisividad amorosa.
Hans es un dechado de perversiones, está enamorado de todos, más bien todas las personas a su alrededor, su madre, su padre, sus primas, las hijas de una familia amiga, su primo.
El estilo psicoanalítico de educación no impidió que los Graf usaran un montón de estereotipos de la época victoriana y sus rezagos. Cuando a los tres y medio años, la madre encuentra tocándose a Hans, le dice que llamará al doctor para que le corte la colita. Ante la venida de la hermanita, que evidentemente estaba en la panza de mamá, no se les ocurre mejor idea que decir que se las ha traído la cigüeña. Sobre este asunto, Juanito aparece hasta más razonable que sus padres, al no tragarse demasiado el cuento.
Es decisivo para comprender de nuevo la relaciones complejas de este material, la entrevista realizada en 1952 por Kurt Eissler a Max Graf, padre del "pequeño Hans". Conversación utilizada por Josiane Praz para develar el árbol genealógico y la trayectoria histórica vital de Juanito a través del tiempo, y textos que aparecen íntegros – junto a otros – en el número 10 de la revista argentina Fort Da (noviembre de 2008), enteramente dedicada al caso Juanito. También allí aparece reproducida la entrevista de Rizzo al pacientito, convertido en uno de los más exitosos escenógrafos de ópera de todos los tiempos. Texto ignorado o despreciado por Lacan en sus referencias al caso de análisis infantil que califica de un análisis exitoso.
El caso Juanito también es importante porque completa un cuadro de reflexión psicopatológico sobre la histeria que nos hablaría de una división entre:

- Histeria Hipnoide. Hipótesis más bien atribuible a Breuer.
- Histeria de retención. Que se debería a la marca de un trauma y la imposibilidad de abreacción del afecto retenido (Caso Rosalía)
- Histeria de Defensa (que prácticamente hasta 1909, incluye a casi todas): Trauma más la imposibilidad de evocar representaciones susceptibles de provocar efectos displacenteros.
- Histeria de conversión. Con o sin angustia.
- Histeria de Angustia → neurosis fóbica.

De hecho, supone un desplazamiento de la teoría hasta un punto en que claramente se percibe que afecto y representación están separados y el afecto aparece como engañoso. Es lógico: está desplazado. El psicoanálisis así no atienderá al afecto como una marca de algo esencial. La complejidad aquí de la teoría psicoanalítica escapa a las fórmulas sencillas que han pasado a la cultura popular. El síntoma fóbico no es nunca un recuerdo traspuesto mecánicamente a un signo, sino una fantasía y un dispositivo que muestra aquello que aparece como reprimido: la relación con el Otro, su deseo y la represión.
En el caso Juanito la madre finge que ella tiene hace pipí, y responde por la afirmativa ante la duda de Juanito que, sin embargo, apuntaba a la respuesta correcta. Los indicadores del gusto por la masturbación del hace – pipí, el enamoramiento hacia la niña en Gnumden, son no sólo efectos eróticos sino indicadores de que él desea poner su deseo en otro lugar que el materno.
La madre no da a Hans un lugar fuera de sí misma, lugar al Nombre-del-Padre, que de lugar a la triangulación del Edipo. La mentira de que la madre tiene falo da lugar a una obsesión que gira en torno al falo imaginario de la madre. Da lugar a la verificación de una imagen delirante de completud de la madre por parte de Juanito que aparece en el relato del caso como la certificación de haber visto el pene de la madre.
La mano que Hans pasa por el hace-pipí viene a recuperar la satisfacción que un día tuvo de la madre; la añoranza original parecería una evocación de la mano de mamá. En realidad es también, y en este sentido, el síntoma siempre tiene más de una interpretación, incluso contradictoria pero sostenible a par con su inversa debido a la lógica misma del inconsciente. Por otra parte, la introducción de un placer de órgano camina en dirección a un autoerotismo alcanzable sin la intervención de la madre, lo cual hablaría de una cierta evolución en el camino del desarrollo.
El síntoma masturbación es un intento de alejamiento de la madre y llama la atención – en una educación con principios psicoanalíticos – el regaño materno hacia una conducta masturbatoria habitual a esa edad y la amenaza de castración no extraña asociada a la represión directa. Cómo después veremos, hay una relación directa entre esta conducta materna, el síntoma posterior y la histeria propia de la madre.
Se trata de una mamá en extremo seductora que no parece tener ningún recato ante su bebé, pues se viste y desviste, especulamos que se baña enfrente de Juanito sin ningún pudor e incluso permite que duerma con él sin que medie ninguna distancia que establezca un límite que daría lugar a la Ley de prohibición al incesto. Porque Edipo significa normativización a la regla, intervención de un tercero y finalmente establecimiento de una pauta social con la cual aparece identificado el niño y que se volverá un ideal a respetar e imponer en sucesivas generaciones. Gracias al Edipo se establece una relación bien organizada entre el sujeto, el objeto de deseo y el otro.
Para Freud, la fobia a los caballos, vinculada al término histeria de angustia, sería el desplazamiento de la amenaza a un objeto metonímico. Juanito ha fijado en el caballo, que hoy sería el equivalente de tener miedo a los automóviles en las calles, el temor a la castración del padre que aparecería como el elemento de corte temido ante la conducta incestuosa que aparece alimentada por la seducción de la madre.
El síntoma fóbico parecería caer sobre Hans – según la lectura que hace de Lacan, Erik Porge[2] – en el momento en que las reglas del juego son perturbadas dónde debe asumir la integración simbólica de su sexo y agreguemos, la carencia propia y la necesidad del otro.
Estas reglas son perturbadas porque en ese momento Hans se encuentra entrampado en una relación imaginaria, dual, con su madre, dentro de un juego intersubjetivo de velamiento/develamiento del falo de ésta. Los acontecimientos reales que perturban la introducción de un límite edipiano, son los primeros goces fálicos que agitan a Hans y el nacimiento de una pequeña hermanita: Anna.
No se trata para Hans solamente del interrogante de tener un pene pequeño o grande, sino la introducción también de una pregunta fundamental de dónde vienen los niños, que implica interrogarse sobre el significante padre y la revelación de la insuficiencia de la madre para clonarse, por así decirlo, sin necesidad de un hombre.
Confrontado a la revisión de su sistema simbólico, Hans se encuentra desconcertado. Por un lado su madre hace juicios despectivos sobre su sexo: no es más que una porquería. Por otro, la madre no renuncia a conservar a Hans como su pequeño apéndice que lleva a todas partes: al baño, al lecho…y esto a pesar de las intervenciones del padre que quedan sin efecto. De hecho, la fobia es cómo lo ha señalado Massota[3], un llamado al padre. Pensándolo a partir de Introducción teórica a las funciones del Psicoanálisis en Criminología [4] el crimen de la madre sería retener que ella no tiene hace-pipí, sustraer un objeto de saber en la historia familiar
El padre, está muy prendido al matriarcado con sus visitas dominicales a su propia madre, y no puede servir de soporte a una transformación del sistema simbólico de Hans. Lo que Hans demandaría a su papaíto es que actúe con cierta violencia, se pare como un hombre verdadero (con autoridad) y se enoje. Le prohíba seguir adelante en la relación imaginaria incestuosa con la madre.
La aparición de la fobia infantil entonces, habría sido un llamado de atención que convoca a intervenir a la función paterna, al parecer en los casos de fobia – no sólo los que pueden calificarse de infantiles –, prevalecería un desplazamiento de la figura paterna hacia el elemento fóbico o la acción contrafóbica. No es una fórmula tan simple, porque la substitución del elemento reprimido por el fóbico no es directa, sino se realiza a través de múltiples transformaciones y en cierto modo el pequeño Juanito en su fobia, también expresa que ha convertido en objeto fetiche al caballo (es curioso, en este sentido, el regalo que le ofrece Freud antes del “tratamiento”, con ocasión de su tercer cumpleaños: un caballito mecedor).
Él ha decidido que el sexo femenino, el de la madre que ha podido constatarse sin pene, tiene uno de todos modos. Pero ese pene que no ha existido nunca, ese objeto que se define por su ausencia, puesto que, evidentemente, no se lo ha visto nunca, es de hecho un objeto simbólico que falta y que sin embargo no puede faltar: el falo. La respuesta de la madre contradice algo que aparecería como una natural angustia de castración y le hace entrar en pánico. Si la madre tiene falo, es omnipotente a tal grado que es inútil escapar de ella. Él se queda a su lado.
Hasta ahora habíamos pensado todo esto con Lacan y hasta Lacan, resumiendo nuestras conclusiones en el hecho de que el síntoma fóbico trata de reintruducir algo en el nivel del padre. El síntoma ha jugado un papel reparador en algo que está roto y que media entre lo imaginario y lo simbólico, tratando de introducir algo de lo real: la presencia de un padre y sus transmutaciones.
Sin embargo, creo que conviene mediar un poco, estas afirmaciones con otras consideraciones y datos que cómo decía han ido apareciendo.
Olga Hening y Max Graf se encuentran antes de 1900 cuando ella es paciente de Freud. Ésta le habla fascinada de un médico que la trata con un novísimo método, quien en un momento dado, ha decidido seguirla tratando a pesar de que ella no tiene dinero. Es una costumbre que tiene Freud y que es parte de lo que él considera su servicio social a la comunidad y que ya ha puesto en práctica con el Hombre de los Lobos.
Ella le cuenta del método del psicoanálisis y él queda fascinado por su relato, hace que su mujer lo acerque a Freud, quien lo acoge inmediatamente en la Sociedad Psicológica de los Miércoles. Max Graf está realmente apasionado con el profesor y cómo crítico literario, se pone al servicio de su maestro para proporcionarle material sobre cómo pueden los escritores pasar del fantaseo creador a la escritura literaria. Con Freud, Graf[5] va a explorar la infancia de los escritores, proponiendo un método: hay que evitar, dice, basarse en una autobiografía, pues allí pudo actuar la represión que lleva a disfrazar el relato. Tampoco es conveniente convertirse en el biógrafo del artista, como Lombroso o los psicólogos franceses, "hurgadores de almas", quienes sólo ven en el escritor un tipo de criminal o de neurótico, un "degenerado superior". Propone, en cambio, partir de las obras, buscando en ellas los motivos poéticos que se repiten, lo que él llama los motivos personales. Los temas centrales de la obra revelan los mecanismos más secretos de la personalidad, "allí – dice –estamos en el centro del inconsciente.
Allí conoce a Steckel, Silverer, David Bach, Ferenczi, que no le impresionan demasiado, pero sí a otros que le simpatizan: Adler y Jung. En otras palabras, los que no debieran agradarle para ser fiel a la causa del psicoanálisis. Se habla de diversos temas, llegando a analizarse a Nietzsche y a otros filósofos. Un día, todos se ponen a analizar a Freud, según las reglas del psicoanálisis que se han aprendido, aunque el resultado no es muy bueno, porque topa con la resistencia de Freud.
Freud es una figura dominante en este escenario, es el padre primordial, generoso y a un tiempo implacable sobre las desviaciones. Interviene de manera decisiva en la vida de estos hombres sin que nada lo deba o pueda frenar.
En un momento dado, Graf se le acerca para preguntarle si debe casarse con Olga, la paciente que le introdujo con él mismo y Freud contesta sin chistar: ¡Cásese. Lo que sucederá solamente es que usted encontrará placer!
¡Cómo entonces dudar de Freud! Max se casa de inmediato con ella y se dispone a vivir una vida feliz. Sólo que existe un pequeño problema, ella no ha vencido su inhibición hacia el sexo y lo considera degradante, algo de este asunto aparece en el material de Juanito.
Freud visita frecuentemente la casa de los Graf, el mismo Herbert (Hans) le llega a evocar entre sus recuerdos como un personaje que llama la atención. La relación entre ambas familias llega a ser amistosa y cordial. En otro momento, Graf que es un hombre liberal y de avanzada, le pregunta a Freud si debe educar a su hijo como judío, la respuesta es enfática: Déjelo crecer como judío pues si los judíos son tan oprimidos que deben luchar tanto y producir el doble que los otros, usted le sacará a este chico mucho de esta energía.
¡¡Le hará bien dejándolo crecer como un judío!!
Después de un año nuevamente visita al profesor y le dice que su matrimonio no anda. Ella sigue siendo histérica y rehúye también el contacto social, tan necesario para proyectar la carrera de Graf. Ella tiene 23 y él 27, le llega a romper sus trabajos escritos por envidia, y no tolera su éxito profesional incipiente, no le basta ser madre. No le bastará y en el fondo no le gusta ser mujer. Su hija pagará las consecuencias.
El profesor se muestra sorprendido, en vista de lo cual él decide darse un tiempo más… en realidad se queda 18 años… por los hijos… cómo se dice en la jerga de las telenovelas.
Dentro de la Sociedad de los Miércoles, Freud, exhorta a sus colegas a realizar el ejercicio de observar a los niños, para aportarle pruebas bien fundadas sobre sus tesis en relación de la sexualidad infantil, expuestas después con claridad en Tres ensayos de teoría sexual. Max Graf es de los más entusiastas y toma notas sobre todo lo que tiene que ver con la sexualidad del niño, para transmitirlo al maestro, que se había convertido en una persona de trascendental importancia en la familia.
Desde las primeras anotaciones del padre, Juanito aparece muy preocupado por esa parte de su cuerpo que él llama su "hace pipí". Como Oscar Massota indica, en primerísimo lugar en el caso, se encuentra la teoría loca de la premisa universal del pene.
Poco tiempo después, es que Juanito se pone mal, tiene los síntomas de neurosis que ya describimos. En parte porque desea darle un lugar a su padre frente al deseo materno, y también porque encarna el último de los regalos y de los más valiosos de Graf a Freud. Con éste caso podrá probar sus teorías, le lleva a su mismísimo hijo en un gesto que le asemeja al Abraham bíblico al que Jehová le pide sacrifique a su hijo.
Con ese gesto, procura ganarse al profesor más allá de toda medida, no hay que olvidar que asiste a las reuniones del profesor de 1902 a 1912, son muchos años en la vida de alguien, y sólo prueban el lazo afectivo significativo tendido por lo menos de Graf hacia Freud. Llama la atención que no se escriba el caso en conjunto, pese a que la intervención del padre resulta esencial. Le alude Freud de diferentes maneras: "el padre", "un adherente cercano", "un alumno", "un analista principiante". Uno podría decir que es para proteger la identidad del niño y del padre, pero quizá no le hubiera molestado a Graf en absoluto, compartir créditos como alguna vez lo hizo Freud con Breuer, mejor aún Breuer con Freud. Eso no sucederá, y él no va a quejarse.
La presencia del profesor no es nueva para Hans, y el sujeto supuesto al saber que está instalado en relación al profesor data de tiempo antes de la entrevista, en realidad Freud ha actuado como un Amo de tiempo atrás, determinando la vida familiar de los Graf y propiciando el nacimiento de los hijos. Un relato de Max[6] dice:

Freud tenía un papel entusiasta en todos los acontecimientos familiares de mi casa; esto, a pesar de que yo era un hombre joven y Freud era ya de edad avanzada y sus cabellos maravillosamente negros comenzaban a encanecer. En ocasión del tercer cumpleaños de mi hijo, Freud le trajo de regalo un caballo de balanceo que por sí mismo llevó hasta arriba por los cuatro tramos de escalera que conducían a mi casa. Freud sabía cómo convivir con la gente; era una persona de sentimientos sociales. Su regla fundamental consistía en atender siempre, al menos, a un paciente sin compensación económica. Era su manera de hacer un bien social.

Éste regalo mencionado, es niebla en su recuerdo, en dos declaraciones distintas, Max Graf sitúa en momentos diversos del tiempo el regalo. En el momento rememorado que citamos habla de que fue a los 3 años, en la entrevista con Eissler menciona que ese regalo fue dado a Freud a raíz de su curación, lo que situaría mucho después el objeto.
Si el caballo fue regalado a los 3 años, no puede dejar de establecerse una relación entre éste y el objeto fóbico. Hans sabe lo mucho que su padre admira al profesor, cómo desea su reconocimiento y amor, en consecuencia también enferma, como una manera de complacerlo, de reivindicar la teoría freudiana y llevar a su padre a una posición de amor respecto del padre primordial. Nuestro admirado colega Juan Carlos Consentino[7], afirma que en relación con la aparición de su fobia, no hay en el historial del pequeño Hans un acontecimiento crítico que la explique, pasando por alto que la fobia puede ser también un gesto de amor, un regalo de Hans a su padre, para que éste lo de a su vez al doctor Freud.
Por otro lado, si el caballo es ofrecido como regalo después de curada la fobia, resulta gracioso el gesto. Una especie de reforzamiento a su cura y de compensación por los servicios prestados a la causa psicoanalítica.
La Sociedad Psicológica de los Miércoles se transforma en una institución, una sociedad en la que ocupa un papel principal Otto Rank quien se convierte en el favorito del profesor.
Jung y Adler han sido expulsados del grupo desde hace tiempo, pues Freud no tolera combinaciones ni disidencias. En un momento dado Graf se le acerca a comentarle cómo está tratando de hacer la síntesis entre su pensamiento y el de Adler… el profesor le dice que tiene que escoger.
Graf está desilusionado ahora. Ha sido despreciado por el padre de la horda primitiva quien se comporta implacable en su campaña a favor del psicoanálisis, cualquier persona pasa a segundo término. Amén de que Graf no es médico y el profesor admite ahora preferentemente médicos en su círculo de íntimos, pues piensa que es una manera de dar prestigio y salvaguardar el futuro del psicoanálisis. Los intereses de Graf, por otro lado le van separando cada vez más de Freud, escribe sobre música y el profesor tiene más bien un oído de piedra y poca cultura musical.
El segundo embarazo de Olga la pequeña que aparece con el nombre de Hanna, sufre la histeria de la madre y el favoritismo de los padres por Juanito. Para nada aparece en el historial de Freud, que la pequeña Hanna ha sido dejada de lado por su madre desde su nacimiento. Según, Max Graf, su esposa estaba celosa de ella porque era una niña, y supone que probablemente hubiera querido un segundo niño: no vivió jamás en buena armonía con su hija.
No se le concede una oportunidad de estudiar – muchas veces se ha hablado de la liberalidad de los padres pero ésta información contradice lo dicho – y ella decide casarse tempranamente con un ex soldado ruso. Que hace las veces de albañil y por su bella voz, encarrilada por Hanna, pasa a ser un escenógrafo operístico (¡La misma profesión del hermano!)
Su vida sentimental es desastrosa, se divorcia. Se busca luego otro hombre y termina suicidándose años más tarde, repitiendo la misma historia fatídica de la familia de la madre.
Hans visita al profesor, pues descubre unos papeles del padre que aluden a su caso. Max Graf ya no tiene por entonces relación con Freud, pero encamina a su hijo al consultorio de Freud para que se muestre cuando entra en el mundo artístico en 1918, satisfecho en lo que respecta a la evolución de su hijo, el profesor se muestra muy interesado constatando el éxito de este tratamiento.
Freud había hecho una broma respecto al futuro del niño, había dicho que alguna vez trabajaría en una caballeriza. El chico es muy inquieto y está totalmente volcado a la música desde edad temprana. Freud lo ve sano, fuerte, y resulta la comprobación no sólo de la teoría psicoanalítica, sino de la práctica.
En realidad puede conjeturarse que Max lo envía también para decirle a Freud que él ha hecho el papel de buen padre (eso que es tan difícil de hacer) y que el hijo no va a trabajar con la caca de los caballos, sino que ha seguido, y luego superará sus pasos, en relación a la música.
El éxito terapéutico evocado merece ser visto con más cuidado de cerca. Max Graf, en 1952, declara a Kurt Eissler que tendría muchas cosas para decir sobre su hijo adulto, cosas que no entrarían ciertamente en el esquema de la normalidad. Pero deja en el misterio ese lado oscuro de su sexualidad, no quieriendo decir de eso más sin el permiso de su hijo, siendo muy buena la relación entre ellos.
Como Max Graf temía que sus declaraciones se hicieran públicas, todo lo que sin embargo aceptó decir, es que, cuando Herbert Graf leyó el relato de su caso, eso le dio una fuerte impresión y le agradeció haber tomado en sus manos su caso ¿En vista de qué? No sabemos.
Jacques Lacan, en su seminario IV, del año 1956-57, tras un cuidadoso trabajo de lectura del texto freudiano, sentenciará que en el porvenir de Hans avizoraba una posición heterosexual pasivizada, poco viril, asegurando que en el destino de este niño veía dibujarse un caballero identificado al ideal materno y carente de padre, tal como arroja en ciertas palabras brutalmente irónicas: un estilo no ajeno a nuestra época, el de la generación de los años 1945, esa gente encantadora que espera que las iniciativas vengan del otro lado, esperan, por decirlo todo, que a ellos les quiten los pantalones.
Alguien dijo aquí ayer en este escenario, que la figura del hombre y del padre, no son ahora trágicas según afirma Lacan, sino que el hombre es hoy diferente frente a otro tipo de mujeres. Todo esto me parece una repetición banal de la teoría lacaniana en todo caso. La figura del hombre y del padre siempre tendrá algo de trágica e imposible de sostener.
Volviendo a este caso en su seminario de 1968-1969, titulado De un otro al Otro, Lacan evoca la curación proclamada por Freud, y se pregunta: ...Juanito ya no tiene miedo a los caballos, ¿y después?
No es seguro que ese Hans fuera totalmente carente de padre. Es evidente el gran amor que profesa por él, a pesar o precisamente porque su estilo no es el de un amo implacable. Sí es verdad que el deseo de la madre inunda las cámaras de flotación de su barco, pero el destino le llevará a convertirse en un musicólogo y escenógrafo de ópera como no se había conocido antes y a acceder a la función paterna a diferencia de cierto paciente de Freud que responde al nombre de Sergei Pankejeff.
Se casa dos veces, la primera en 1927 con Liselotte Austeritz, con quien tuvo un primer hijo, ella fue también entrevistada por Eissler y se refirió a la madre de Herbert como una enferma mental grave que era evitada por su hijo y que nunca lo aconsejaba bien, enemiga acérrima de Freud y partidaria de Adler, con quien mantuvo un vínculo amistoso después de que éste fuera expulsado del círculo de Freud. Liselotte termina suicidándose.
Y la segunda con Margrit Thuering, con quien vivió en Suiza y mantuvo probablemente una relación mucho más estable y menos conflictiva que con su primer pareja. De dicha relación nació su segunda hija, de nombre Ann-Kathrin Graf, cuando él ya contaba con 63 años y luego de haber asumido como director general del Zurich Opera y del Gran Theatre de Ginebra, siendo a esa altura de su vida un reconocido productor y director de escena en el mundo de la Opera, tras 30 años de trabajar en el prestigioso Metropolitan de New York, de tener publicados tres libros sobre su especialización y una exitosa carrera profesional que lo llevó a compartir escenarios con grandes cantantes como Maria Callas, Mario Lanza, Marian Anderson, o Reri Grist, y de haber tenido a su cargo la dirección escénica de memorables obras clásicas como Otelo, Don Giovanni, y Las bodas de Fígaro, además de dirigir a muchísimos de los más renombrados músicos del siglo XX y formar una fundación que le sobrevive. Su hija Ann-Kathrin que apenas le conoció, pues él murió cuando apenas ella tenía 6 años, le recuerda inclinado sobre su escritorio, trabajando, afanado en preparar el montaje de una obra.

[1] Praz Josaine. El "pequeño Hans" y su familia: datos históricos y biográficos. Revista Fort – Da. No. 10. Noviembre de 2008.
[2] Del desplazamiento al síntoma fóbico. Idem.
[3] Juanito: una llamada al padre. Oscar Masotta. Idem
[4] Ornelas Cristal. El caso Freud desde Freud y Lacan. Carta Psicoanalítica. No. 8. Marzo de 2006.[5] Gauthron Martine. Max Graf, go-between entre Freud y Hans. Idem.
[6] Conviene leer a conciencia todos los artículos del Número 10 de Fort – Da.
[7] Cosentino Juan Carlos El pequeño Hans. Revista Fort – Da. No. 10. Noviembre de 2008.

jueves, 4 de junio de 2009

LA CONFABULACIÓN DEL AZAR

LA CONFABULACIÓN DEL AZAR

una nota de: JUAN GOYTISOLO


La casualidad aleatoria de los sucesos y acontecimientos que rigen el destino de nuestras vidas preocupó a narradores y sabios desde el comienzo de la expresión escrita: la conexión fortuita de efecto y causa, trabada como los grillos de una interminable cadena, explicaría no sólo el origen de nuestra presencia en el mundo sino también el de toda la historia humana. En un episodio del relato de “El rey, los siete visires, la favorita, el hijo del rey y el sabio Sindebad” incluido en una de las primeras versiones de Las mil y una noches, se nos refiere el exterminio recíproco de dos pueblos a causa de una gota de miel. Un comerciante de uno de ellos muestra al de un pueblo vecino un tarro de aquella elaborada por sus abejas, pero se le cae una gota al suelo: “Una avispa se precipita sobre ella. Un gato se arroja sobre la avispa. Un perro se abalanza sobre el gato y lo mata. El dueño del gato mata al perro. El dueño del perro mata al dueño del gato. El pueblo del dueño del gato clama venganza por su sangre vertida al pueblo del dueño del perro. La contienda se generaliza y todo el mundo muere, con excepción de uno que se arrepintió cuando su arrepentimiento ya no servía de nada”. El relato, con gran número de variantes, reaparece en numerosas tradiciones orales y literaturas de Oriente y de Occidente.
La razón se debate entre el determinismo y el azar. Nuestra existencia oscila entre los dos polos, sin decantarse por ninguno. En los tiempos modernos, los filósofos desde Pascal a Kierkegaard, se enfrentaron al dilema sin resolverlo. En dos relatos de El Aleph, Borges expone mejor que nadie la inconmensurabilidad del problema: “No hay hecho, por humilde que sea, que no implique la historia universal y su infinita concatenación de efectos y causas [...], que es tan vasta y tan íntima que acaso no cabría anular un solo hecho, por insignificante que fuera, sin invalidar el presente. Modificar el pasado no es modificar un solo hecho; es anular sus consecuencias, que tienden a ser infinitas”.

Babelia. El país, 11 de septiembre 2004.

Documental sobre Jacques Lacan