lunes, 4 de febrero de 2008

CIBERESPACIO: ALGUNAS REFLEXIONES.





Hace pocos días, leía un artículo en una revista española. Se trataba de una bella recreación literaria acerca de la importancia del papel y cómo, decía la autora, las cartas por E-mail y las publicaciones electrónicas no tienen el cuerpo y el alma que puede esperarse de una misiva perfumada o de un libro con sus separadores y marcas. Bordaba la autora sobre el tema diciendo que lo que hoy sucede en el ciberespacio poco tiene que ver con el arte.
Pensaba exactamente así hace pocos años. Una alumna de la Universidad Nacional Autónoma de México me pidió hace tiempo mi E-mail, a punto de ir a París a estudiar psicoanálisis, en parte, motivada por mis clases y también por un cierto agujón que pica fuerte por dentro a quienes se dedican a esta profesión imposible. Recuerdo haberme reído y sacar mi pluma fuente para mostrársela ufano y decirle en un tono de sarcasmo del que hoy me avergüenzo: “Esta es mi computadora”. Para ser sincero, yo odiaba hasta la máquina de escribir y aunque tenía la habilidad de usar las dos manos, me venían siempre a la cabeza los cuadernos de Proust y eso me hacía botar despreciativamente la idea de volverme un aporreador de teclas.
El tiempo me pasó por encima hasta que una amiga compró para mí, una Lap-top 386, rematada por una secretaría de estado mexicana, como trasto inservible, a la par que me decía: “Me cansé de pasar en limpio lo que escribes, corriges y corriges sin medida... me debes tanto de la máquina”.
No voy a alargar la historia. Finalmente entré en la Red hace unos años y me enredé con ella como todo cibernauta principiante, les confieso que más que un enredo aquello casi me estranguló.
En el viaje, descubrí revistas virtuales dedicadas a los temas de psicoanálisis y psicología como Acheronta (www.acheronta.org) y al principio con cierto grado de escepticismo, me acerqué a la lectura de sus páginas. Me preguntaba quiénes hacían este esfuerzo y a qué lectores se dirigían. Los artículos eran interesantes, la gente de diferentes países se había animado a participar, pero a mí la sospecha no me abandonaba. Estaba muy lejos en ese momento de imaginar que me integraría a la Red
La pregunta que insistía en su servidor era: ¿Cómo es posible que algo salido de no sé dónde me interpele? Venido de una juventud en esa prehistoria ya casi olvidada de los años 70’s, apenas me estaba reponiendo de la caída del muro de Berlín y los ideales de la modernidad, cuando de pronto, me encontraba como el Titanic topando con un icberg ante el fenómeno de la globalización y de la Realidad Virtual.
El devenir sin freno de las cosas del que habla Heráclito en la antigüedad griega, permea toda nuestra cotidianeidad y sin embargo, los seres humanos vivimos en el temor de aceptar la no permanencia del mundo ni de las cosas puestas en él. Nos solazamos de nuestros prejuicios y nos cuesta trabajo renunciar a lo que asumimos como seguridades, tibias mentiras que nos proporcionan pertenencia a un grupo, cierta estabilidad y reconocimiento especular.
La Modernidad, hoy desfalleciente, hay que entenderla como un proceso amplio que comprendió los últimos cinco siglos. Vivimos una nueva época que no tiene paralelo con la tradición histórica hasta ahora vivida y que plantea nuevos problemas que hablan de un renacimiento del hombre que le hace despertar en una realidad diferente. Asistimos a una nueva forma de entender el trabajo, el ocio y el papel del individuo en la sociedad.
El cambio en estos rubros ha estado ligado tradicionalmente a transformaciones económicas, pero el panorama de la cultura presente ha puesto en entredicho la interpretación que de la historia hacía la ortodoxia marxista. Se establece así, de manera definitiva, el descubrimiento de que los llamados antes, procesos superestructurales, son fuente de transformaciones que afectan la vida social. El panorama de la cultura presente, una vez caído el muro de Berlín y puesto en entredicho la concepción marxista de la historia, establece que los antes llamados procesos superestructurales son a su vez fuente de transformaciones que afectan la vida cotidiana. El hecho tiene hoy en día una relevancia particular pues la sociedad se acerca a nuevos tiempos que hablan de un proceso de virtualización de la cultura que llevará a profundas transformaciones psicológicas que no podrán ser entendidas sin la comprensión de que nos acercamos a un nuevo estadio de desarrollo social en el que la visión de la utopía científica de la modernidad que preconizaba el sujeto autónomo, sin divinidades y sin límites, dio a luz a un mito superyoico. Frente a él, la marcha tecnoindustrial agudiza las diferencias materiales y oscurece nuestro futuro barbarizando cada día más nuestra cotidianidad. Cada día hay más ricos y mucho pero mucho más pobres... la sociedad se ha ido volviendo una máquina loca de ingeniería en la que el ser humano no cuenta ya nada y a nadie parece importarle todo esto.
Con más entusiasmo cada día se habla de la Inteligencia artificial, equiparándola a la inteligencia humana. Quizá para esos entusiastas habría que recordarles que la reproducción de las máquinas no es sexual sino tecnológica sin la adición de ningún placer, por otro lado, las máquinas no tienen la capacidad de olvidar, importantes aspectos que la hacen muy diferente del hombre. La sexualidad es el medio por el cual el hombre se reproduce y se vincula, todo lo demás es lo de menos. Pero también, la sexualidad en el hombre es lo que marca es la discontinuidad del ser, la necesidad del prójimo, con el corolario del fenómeno del placer que no es necesariamente un aliciente para la reproducción de la especie sino un inefable que marca a los sujetos humanos y les induce a la repetición de lo incomprensible del goce sexual, independientemente de cualquier presión de selección natural o empuje biológico... y justamente Freud habla de la pulsión sexual sin objeto predeterminado... lo que explica el campo de las perversiones.
Quisiéramos siempre ser otros, transformarnos a nosotros y al mundo, pero los ideales se nos han ido esfumando para dejar nuestra imaginación estancada en manifestarse a través de sueños prefabricados como los “reality shows”, los juegos de roles, la moda y los disfraces.
La propuesta darwiniana que eliminaría a los débiles e incapaces, cuyo único proyecto histórico es el alcance de la máxima eficiencia profesional y técnica de los sistemas fisiológicos humanos, a fin de optimizar sus actuaciones y aumentar el “output” del sistema, al mismo tiempo que reducir el “input” para obtenerlo, pesa hoy sobre el proyecto social contemporáneo.
El estudio de las tecnologías de la comunicación y las técnicas derivadas de éstas son hoy una prioridad porque constituyen cielo e infierno de nuestro presente y nuestro futuro. El papel de los estados nacionales es cuestionado de continuo por el flujo de información de la Red del Internet. Los procesos mediáticos han hecho sin duda progresos a nuestro conocimiento y la “Red de Redes” está hoy en el centro de las tecnologías de la comunicación como figura dominante.
La información es intercambiada casi sin restricciones y la tendencia actual es a abolir toda censura del flujo de información a pesar de que los chinos y los cubanos aún persistan en la censura rígida al estilo stalinista. La Red de Internet transforma las relaciones de tiempo y espacio en una interacción de campos heterogéneos que están destinados a crear una revolución comparable a la de Gutemberg y la puesta en marcha de la imprenta. La revolución ya empezada nos hace pasar del libro tal como nosotros lo conocemos, con sus hojas y sus páginas, al texto electrónico y a la lectura sobre pantalla.
La oposición de la palabra en oral/escrita es también tocada en su estatuto formal pues gran parte del intercambio que se produce no puede ser considerado sino una forma particular de la oralidad, verbigracia los llamados: Chats; rooms; programas de cybersexo; cyeberterapias. Estas conmutaciones de información tienen la finalidad de intercambios breves y no destinados a dejar una huella permanente, ni a producir un nuevo saber en términos sintéticos. Así también el Internet es un nuevo paradigma de comunicación que vulnera las esferas: privado/público; universal /particular; intimidad y extimidad.
La red aparece como un organismo animal que se comporta como si tuviese vida propia, en la que se llevan a cabo procesos de entropía de la información que conducen a un panorama no nítido de influencia cultural y social sobre las nuevas generaciones. Las opiniones en favor de la Red y proclives a la libertad de intercambiar información en beneficio de la democracia son hoy puestas también en tela de juicio. Parecería que, a mayor información o procesos de virtualización, menor capacidad crítica y no necesariamente mayor capacidad de transmisión de saber, estamos en la puerta de un nuevo proceso de fetichización en este caso de la información. En verdad no sucede del todo de esta forma. La red es como un almacén en que circula lo peor, pero también lo mejor del ser humano.
Con el propósito de esclarecer lo que entendemos por procesos de virtualización será conveniente ser más específico y hacer los siguientes planteamientos:

1.- Llamamos procesos de virtualización a un nuevo estadio de la cultura humana, caracterizado, entre otras cosas, por la expansión y la aceleración de la semiósfera.

2.- Desde un punto de vista general, se puede afirmar que el advenimiento de esta nueva cultura supone un nivel de complejidad desconocido hasta hace poco, cuyo contexto es la instauración de un nuevo complejo de civilización que ha sido denominado capitalismo tardío o según una afortunada denominación de Horst Kurnitsky: hipercapitalismo libidinal.

3.- Desde el punto de vista de una semiología de la cultura, el presente momento inaugura nuevos modos de significación, en que los signos se nos presentan como entidades arreferenciales y desemantizadas: esto es, los signos devienen meros significantes. Esto ha sido posible tras una revolución semiósica inherente al desarrollo capitalista en occidente y que algunos autores llaman fuerza de reificación.

4.- La preeminencia de lógicas significantes, entraña cambios profundos en los procesos mentales, en el sensorium de las masas y en la construcción social de la realidad contemporánea. La cultura actual subordina los diversos signos a los estímulos o perceptos irradiados, principalmente por los massmedia. En el próximo milenio, asistimos, en el más amplio sentido, a una mutación antropológica que podemos llamar: posmodernidad.

5.- Es evidente que los procesos semiósicos son inseparables de la red de relaciones histórico sociales en que se desarrollan. En este sentido, es imprescindible hacer notar que la revolución semiósica se verifica en el seno de un diseño socio – cultural denominado sociedad de consumo; esto puede ser entendido como una nueva habla social, un nuevo modo de socialización basado en la seducción que transforma la cultura entera en una cultura psicomórfica; una cultura que funciona desde la satisfacción de un individualismo y un narcisismo..

6.- Los procesos de virtualización de la cultura actual se oponen a los procesos de semantización. Si antes era posible concebir reglas semánticas para generar mensajes que remitían a constructos ideológicos; hoy, dicho modelo resulta inaplicable a productos tales como el videoclip o la metapublicidad. Los procesos de virtualización se presentan más bien como reglas formales de orden sintáctico-pragmático que desplazan lo ideológico a favor de lo pulsional estético.

7.- Los procesos de virtualización encuentran su expresión más plena en la videósfera; pues, el flujo total de tecnoimágenes desafía toda memoria posible, tornando en simulacro cualquier pretensión logocéntrica de instaurar una distancia crítica.
Estas siete proposiciones, constituyen la base de nuestro pensamiento y el punto de partida para profundizar nuestra reflexión en lo futuro. A nuestro entender, se hace imprescindible despejar dos cuestiones básicas, aunque de distinto orden. En primer lugar, debemos hacernos cargo de un cierto déficit teórico, que nos obliga a explorar nuevas nociones para problemas inéditos. Para reflexionar críticamente sobre los procesos de virtualización se hace necesario poner en cuestión los fundamentos mismos de la reflexión semiocultural. En segundo lugar, se nos plantea una cuestión de fondo que podríamos llamar genéricamente, la cuestión del sentido en las sociedades postmodernas. Cuando nos preguntamos por el sentido, lo hacemos desde un mirada estructural; es decir, aludimos a las condiciones de posibilidad de generar sentidos en una cultura afincada en procesos de virtualización.
La pregunta por el sentido desde la crítica semiocultural no se puede disociar de los nuevos modos de significación en el momento posmoderno. De tal modo que cualquier aproximación al problema del sentido debe hacerse desde la arreferencialidad y la desemantización de los discursos; es decir, desde el plano estrictamente expresivo - virtual. El sentido, desde nuestro punto de vista no puede ser sino una disposición particular de lo que es tenido por realidad, un relato; o mejor todavía, un cierto saber narrativo como le llama Lyotard.
La narratividad como matriz de sentido, en su modalidad clásica, nos obliga a examinar al narrador: quién relata. En la escritura, el narrador se identifica con la persona gramatical desde la cual se nos narra un acontecimiento; así, se habla de narradores homo u heterodiegéticos, en primera o tercera persona. En el mundo audiovisual, se trata de una voz anónima o no, generalmente en off. Sin embargo, cada vez es más recurrente en vídeoclips, vídeos experimentales, páginas WEB y en ciertos programas de televisión , un nuevo tipo de narración que prescinde de un narrador explícito.
A diferencia de los collage pictóricos que se ubican al espectador ante una simultaneidad, el collage audiovisual se mantiene en una secuencia temporal, en un flujo total que ha suspendido la narración en off anclada en el lenguaje verbal oral , para desplazar la narratividad al montaje de imágenes y sonidos. Así, entonces, los espectadores o mejor aún, usuarios son sometidos a un relato en que predomina un hablante intratextual polifónico: hablan las imágenes y el sonido ambiente. La coherencia discursiva, la posibilidad de asignarle un sentido al texto, depende de la cohesión, es decir de las marcas discursivas que organizan sus diferentes niveles de enunciación.
Los relatos ya no se estructuran sobre la base de un narrador que detente la palabra, el logos, y que organice el mundo desde ese lugar; más bien, constatamos la disolución del relator en la multiplicidad de lexis, voces e imágenes que se conjugan en un collage cuyo sentido se entrega desde el flujo de significantes. En virtud de los procesos de virtualización, nace una nueva modalidad narrativa: el relato virtual. De forma paradojal, ha sido la alta tecnología la que vuelve a las raíces de la imagen en movimiento, pues al igual que en los primeros días del cine, la imagen vuelve a ser preeminente respecto de los códigos verbales auxiliares. Los relatos virtuales ya no nos son contados sino que se cuentan, y se muestran en imágenes.
En los límites del periodismo contemporáneo, los procesos de virtualización, distorsionan el “sentido de realidad”. Términos como “en directo”, “en vivo”, se transforman en sinónimos de calidad cuando no necesariamente lo son.
Los procesos de virtualización no despolitizan la realidad sino que refinan las herramientas para que la política fluya por las autopistas del espacio virtual como un mero significante aparentemente inocuo, desprovisto de la carga semántico-ideológica que le haría identificable a un operador determinado; después de todo, un narrador ausente es incapaz de mentir. Desde un punto de vista teórico, antes de decretar la muerte del narrador, sería menester buscar en su mutismo e invisibilidad, en su opacidad y ausencia; un operador discursivo que desde la máscara del silencio cumple una función central en el reportaje virtual. El relato periodístico va más allá del lenguaje representativo, pues los procesos de virtualización construyen un hiperrrealismo que privilegia el acontecimiento “en directo”, suspendiendo la posibilidad de preguntar por el “valor veritativo” del relato.
Diversos autores contemporáneos entre los que podemos mencionar a Hans Magnus Enserberger, Sherry Turkle, Slavoj Zizek, Paul Virilio, Jean Baudrillard y Giovanni Sartori, Lipovetsky, han puesto el acento en el fenómeno de la realidad virtual y de los posibles efectos catastróficos de la adicción a la red que hace entrar al usuario en un mundo alucinante e imaginario que parecería no se encuentra constreñido a ninguna ley.
Se trata de una realidad que nos debe poner a pensar en el cómo se juega ahí el ternario lacaniano de los registros imaginario, simbólico y Real.
El cuestionamiento de la noción de autor preconizado por Foucault se juega de una manera radical y plantea problemas a las teorías de la comunicación tradicionales que afirmaban una relación horizontal entre un emisor y un receptor. Por otro lado, las identidades que pueden adoptarse en la Red en ciertos rooms de Chats y que suponen la petición de principio que representa el confiar que el emisor de un discurso es quien dice ser, merecerían una reflexión sobre el presente de las relaciones humanas. En los cafés-internet, en las bibliotecas y sus casas, los jóvenes (y no tan jóvenes) pasan horas frente a la máquina como si se tratase de una persona... se ligan y tienen novias (0s) "virtuales", uno se pregunta cuál será el destino final de todas esas palabras... si no están destinadas al pozo de la sin memoria... a la nada.
Las fotos de páginas como Sexy ó No... se multiplican... hay que decirlo todo, exponerse, darse al otro para que nos califique. Pero asimismo se han incrementado de una manera alarmante páginas pornográficas con todo tipo de especies. Los videojuegos son también otra forma de pornografía y autoestimulación que sin llegar -- al menos no todos -- a la masturbación, si produce efectos de pérdida de la realidad consumido en exceso, y lleva a preferir la fantasía sobre las relaciones con los semejantes, incluso se plantea ahora el hecho de que podemos interactuar con otros jugadores "reales" en otros países, haciendo cada vez más complicado el análisis de estos fenómenos. Los videojuegos sexuales están aún en su primera etapa, pero no dudo que llegarán a ser populares.
Quizá el ciberespacio es un lugar dónde lo Real y lo Imaginario se juegan muy por encima de lo simbólico. La información es aquí, intercambiada sin mayores restricciones y la tendencia actual es a derogar toda censura, aunque, para ser freudianos, quizá en el fondo siempre se conserve algo reprimido original.
La Red de Internet ha transformado las relaciones de tiempo y espacio newtonianos mediante la interacción de campos heterogéneos que están destinados a crear una revolución comparable a la de Gutemberg y la puesta en marcha de la imprenta. La revolución, nos hace pasar del libro en su soporte de papel, con sus hojas y sus páginas, al texto electrónico. Hoy día, estudiantes y profesionistas van a la Red como primera fuente de búsqueda de información, dejando a la biblioteca para un segundo momento que a veces no llega. La música, por otro lado, los filmes y las fotos saltan del internet como si se tratase de la nueva caja de Pandora.
El análisis del medio tiene importancia pues el mensaje puede depender casi enteramente de él como hacia notar MacLuhan. La forma de convivencia que promueve el medio del Internet, en este caso, es la de una relación virtual y una soledad real, que repetidas veces está tejida por el engaño y que deja al usuario no más satisfecho, ni en mejor posición para resolver sus problemas de relación humana. Por otro lado, la ausencia de jerarquía de la información o la validez de las afirmaciones casi homogénea de las páginas WEB conduce a un fenómeno curioso en el que la famosa interacción no es más que un fenómeno de autoestimulación en la que existe el peligro de que no se genere más que una nueva forma de autoerotismo en el surfeo metonímico sin freno a través de la Red.
Otro punto intersante para pensar, es si la información allí expuesta tiene en realidad una validez concreta y si puede confiarse, sin más, en los datos obtenidos, utilizándolos como referencia válida en una investigación. La Wikipedia parece ser el referente universal en muchas consultas... lo malo es que no se sabe quién escribe y cuál es su criterio para hacerlo.
La volatilidad del medio, la no permanencia de las páginas es algo que no puede negarse. El uso frecuente de la Red demuestra que los URL cambian y desaparecen sin previo aviso dejando al público sin referencias concretas en muchas ocasiones.
Está por otro lado, la cuestión del mismo abordaje a la Red que se hace No gratis, cómo tanto pregonan las páginas del Internet, sino a través del pago de un peaje y la utilización de un servidor, lo que no lo hace un espacio del todo público y no seguramente un espacio universal. Esta tecnología del espíritu es eficiente en su operatividad sobre el público y desconocida en sus determinantes. Asistimos, sin duda, a una revolución de las técnicas de pensamiento, a una revolución inevitable de la razón habitual que abre caminos alternativos a los medios de comunicación controlados por los esquemas de poder tradicionales... hoy escuchamos radio por internet, vemos videos sin censura de U tube... estamos ante un inconsciente colectivo que no soñó Jung y que responde más a las leyes del significante lacanianas.
Recuerdo hace más de 10 años haber planteado a mis colegas en la Universidad que quería hacer una investigación patrocinada por el Instituto en que trabajo sobre el particular. Me dijeron: "Eso es para otros países... el fenómeno es acotado... nada de eso tendrá importancia en países del Tercer Mundo como el nuestro...".. ergo... rechazaron mi investigación.
No los culpo (nadie hubiese pensado entonces las dimensiones que tomó este fenómeno), y creo que yo tampoco habría estado a la altura de estudiar el fenómeno con la seriedad que lo han hecho otros después y todavía tomará mucho trabajo entender a profundidad lo que significan todos los cambios que a nivel psicológico se generarán debido a esta tecnología. Por lo pronto, no podemos negar que la Red nos ha hecho partícipes de una nueva forma de comunicación cualitativamente distinta a la de inventos revolucionarios como el teléfono, el cine y la televisión
Existen cada vez más páginas Web con información relevante y diseños creativos, el arte en el Web se hace accesible a todos y también el acceso a materiales que eran sólo posibles de disfrutar para los coleccionistas y los poseedores de los libros de arte... la propiedad privada es abolida por la vía del acto.... hoy el arte está más vivo que nunca merced a la Red y se multiplica con la nueva paleta de creatividad que representa el diseño de las páginas Web...

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